Las ciudades no son el fondo
Buenos Aires nunca termina de quedarse quieta. Cambia los edificios, borra negocios, conserva fantasmas y nos obliga a seguir dando indicaciones con lugares que ya no existen. Tal vez por eso una ciudad no sea solo el escenario de una historia, sino otra forma de memoria. Nerona nos trae un texto sobre Borges, Joyce, Woolf, Calvino, Hopper y esa costumbre tan porteña de llegar tarde incluso a nuestros propios recuerdos.
Presagio
A veces avanzar no es descubrir algo nuevo, sino recordar aquello que ya estaba en nosotros.
Presagio habla de soltar el control, atravesar la incertidumbre y reconocer que los fracasos y las demoras pueden formar parte de un aprendizaje más profundo.
Tal vez el destino no sea un lugar sino algo que, lentamente, aprendemos a reconocer.
Magalí Agnello: la identidad como un archivo que se revela con...
Hay fotografías que parecen guardar un secreto que sólo el tiempo sabe pronunciar. En Síntoma, Magalí Agnello vuelve sobre sus propias imágenes y descubre que el pasado no estaba mudo: simplemente hablaba en una lengua que todavía no podía comprender. Memoria, identidad y archivo íntimo en una obra donde mirar hacia atrás también es una forma de encontrarse.
Los Malditos
Hay personas que sospechan de las casualidades. Llegan tarde a los encuentros, desconfían de las puertas que se abren a tiempo y miran hacia el costado cuando todos miran al frente. No están perdidas. Tal vez solamente descubrieron antes que nosotros que, detrás del decorado, alguien mueve los hilos. A esos les decimos Los Malditos.
Habitar los cuentos
Todavía creemos que las mejores aventuras empiezan cuando alguien dice "Había una vez".Algunos crecieron. Abandonaron la batalla. Otros seguimos resistiendo desde la primera página.
649: no es solo un partido
De chico me dijeron que había un partido que no se podía perder. Nadie me explicó demasiado por qué y se generó una duda que anidó en mi pecho por largos años. Hay cosas que uno hereda igual que el color de los ojos o la forma de abrazar. Después crecí y entendí que la memoria también encontraba maneras de ponerse una camiseta. Fue allí donde abandoné los por qué y comencé a sentir.
Los alquimistas invisibles
En “Los alquimistas invisibles” no hay hechiceros encerrados en torres ni magos capaces de convertir plomo en oro. Hay hombres comunes intentando transformar el fracaso en una forma secreta de sentido.
Un texto escrito por Tomás Grandinetti sobre aquellos que operan en silencio, mezclando ruina y belleza como antiguos alquimistas del espíritu, convencidos de que incluso en las épocas más oscuras todavía puede encontrarse una chispa entre las cenizas.






