La noche prometía intensidad y no defraudó. Con un público que llenó el Teatro de Flores, La Vela Puerca volvió a demostrar por qué es una de las bandas más queridas del rock rioplatense. Entre banderas, cánticos y una energía constante que se sentía en cada rincón, el recital se transformó rápidamente en una verdadera celebración colectiva.

A las 21 hs. puntual, y con 26 tesoros en su lista de temas, comenzaron los inconfundibles acordes de guitarras y gaitas de “Por La Ciudad” (“De Bichos y Flores” (2001)) y el empuje coral arengando ‘Como una flecha voy por la ciudad sin pulmotor’. Ese fue el tema elegido por La Vela para arrancar y lograr una conexión inmediata con el público. Los temas más clásicos fueron recibidos como verdaderos himnos, tanto que fueron cantados a todo pulmón por miles de fanáticos que acompañaron cada estrofa. Sonaron, entre otros clásicos, “Y Así vivir” (“Piel y Hueso” (2011)) y “El Bandido Salto De Mata “, del primer disco de la banda, “Deskarado”, publicado en 1998.

La potencia de las guitarras se hizo presentes cuando irrumpió “El Soldado De Plomo” (“Érase” (2014)), y el empuje de la base rítmica y la intensidad vocal crearon un clima especial y cargado de emoción con “Clarobscuro” (del gran disco “A Contraluz” (2004)).

Foto: Gallo Rockpix
Foto: Gallo Rockpix

Uno de los aspectos más destacados del show fue la histórica “Vuelan Palos”, con la gente coreando a viva voz: ‘¡vamos la vela de mi corazón!’ como la más hermosa declaración de amor y fidelidad hacia el Enano Teysera y su “banda amiga”. La lista siguió con “Va a Escampar”, “Todo El Karma” y “La Teoría” (“Piel y Hueso” (2011)), plagados de riff y distorsión, haciendo honor al clásico rock uruguayo.

Sin perder nunca el clima festivo, llegó el combativo y tan necesario “Colabore” (“El Impulso” (2007)), mostrando en las pantallas fotografías de los desaparecidos en la última dictadura. Esto generó una reacción inmediata, y en el merecido intervalo de la banda, el grito de “NUNCA MÁS”, a 50 años del golpe cívico militar, llegó: ‘¡Hay que saltar hay que saltar …el que no salta, ¡es militar!’  El ambiente combativo era el necesario. Las almas de todos aquellos que ya no están, se hicieron sentir.

Foto: Martin Kuperman

Los bises se plantaron suaves con “Mi Semilla” (“Deskarado” (1998)), cantada íntegramente por el público, con la trompeta de Ale Piccone imponiéndose como la gran protagonista de la noche. Le siguió “Zafar” (“A Contraluz” (2004))), que fue una declaración de libertad y esperanza.

El clima estaba en su pico máximo cuando dos temazos del álbum “De Bichos y Flores” (2001) cayeron para desatar la alegría y locura general: “El Viejo” y “El Profeta”

Hacia el final del recital, la intensidad fue en aumento. Los últimos temas desataron una verdadera explosión de energía: “Llenos De Magia”, con el público completamente entregado y sabiendo que hoy, más que nunca, de bandera llevamos la ilusión. El cierre, a las 22.45, fue celebrado como una catarsis colectiva que dejó a todos con la sensación de haber sido parte de algo especial. Sebastian El Enano Teysera agarró la guitarra acústica y ya todos sabían que la ‘música no es una nota’: “José Sabía” (“De Bichos y Flores” (2001)), cantada por la gente, y vitoreando el ya famoso… ‘cuando todo parece jodido es cuando hay que poner’.

Foto: Gallo Rockpix

Más que un simple concierto, el show de La Vela Puerca fue una experiencia compartida entre banda y público, donde la música funcionó como punto de encuentro. Una vez más, la banda uruguaya confirmó que su fuerza en vivo sigue siendo uno de los pilares del rock de la región. Felices 30 años Vela querida. Salú.

Fotos: @gallo_rockpix