Ella pasó de estudiar en el Teatro Colón a ser invitada a abrir el show de uno de los guitarristas más famosos del mundo y a tocar en los principales festivales del país. Parece un camino aspiracional lejano para un músico, pero para Daniela Milagros son distintos niveles que fue desbloqueando a lo largo de sus jóvenes 21 años.

Estudiar en el Colón fue una experiencia muy importante para mí. Me dio una base técnica muy sólida aunque después elegí un camino completamente distinto dentro del rock, todo lo que aprendí ahí sigue estando presente en la forma en la que canto, compongo y me preparo para cada show”, recuerda Daniela sobre su paso en el histórico teatro, en el que estudió 3 años. La cantante es multiinstrumentista: Toca el bajo, batería, piano y keytar (teclado electrónico portátil que se sostiene como una guitarra). En sus presentaciones hace honor a sus inicios, interpretando obras de música clásica en su keytar. 

Daniela tocando el keytar en su show en The Roxy Bar.

Daniela tocando el keytar en su show en The Roxy Bar.

En su banda se encuentra su hermano, Rodrigo de Miguel, quién compone junto a ella y es el guitarrista que la acompaña en cada show. Afirma que siempre supo que su hermana menor se iba a dedicar a la música. Recuerda que cuando era muy chica y le preguntaban que quería ser de grande respondía: “Yo quiero ser una cantante famosa”, y como le decían que elija “algo de verdad”, su hermano le escribió una carta para que abra cuando cumpliera los 18 años y le aseguró que iba a ser una cantante famosa. Luego de más de 10 años, llegó el momento de abrir la esperada carta, que se encontraba escondida en un batimóvil de juguete. “La carta decía algo como ‘seguramente ya tenés 18 años, conseguiste todo y ya lograste ser una cantante famosa como dijiste cuando eras chiquita’ y ella ya estaba en un proceso en el que se estaba acelerando mucho su carrera, se estaba dando a conocer, estaban pasando un montón de cosas increíbles y está bueno acompañarlo –rememora Rodrigo y agrega– a veces se pelea, a veces no, pero es es un pacto por la eternidad. Uno es hermano y a veces te llevas bien, a veces te llevas mal, pero es algo inmortal”. 

Batalla de hermanos: Daniela con el star bass (bajo estrella) y Rodrigo con su guitarra.

Cuando Daniela llegaba a los ensayos en el Teatro Colón, un director notó algo en ella mucho antes de que se dedicara al rock y le decía “ahí viene la rockerita”, en una época en que ella escuchaba en su mayoría música clásica. Comenta: “Igual siempre estuvo en mí, desde muy chica conecté con el rock porque era la música que más me emocionaba y con la que más me identificaba. Cuando empecé a escribir mis propias canciones entendí que ese era el lugar donde podía expresarme con total libertad”. 

En el rock encontró su lugar y le abrió varias puertas: tocó en los principales festivales del país (Lollapalooza, Cosquín Rock, Quilmes Rock, Baradero Rock), fue la voz femenina de Ciro y los Persas en el Estadio Vélez, y fue invitada por Slash y por Tokio Hotel para abrir sus recitales en Argentina. El pasado 30 de mayo realizó su propio show en The Roxy Bar, en el que presentó su álbum “Attention Attention”. Recientemente anunció el segundo round: 18 de octubre en Club Lucille. 

RNB – ¿Cuánto tiempo te llevó grabar tu álbum? ¿Tenes alguna canción favorita? 

Daniela – Fue un proceso que llevó varios meses entre la composición, la producción y la grabación. Quería que cada canción tuviera una identidad propia y no apuré ninguna etapa. Es difícil elegir una favorita porque cada una representa un momento distinto de mi vida, por ahora escucho bastante “Attention” pero siempre hay algunas con las que siento una conexión especial como “Si tú no estás” cuando la canto en vivo.

RNB – ¿Cómo fue el proceso de composición del álbum y cómo es actualmente? 

Rodrigo – El primer tema que grabamos fue “Ego”, el tema número 8 del álbum, a finales de 2023. Nos pidieron una canción urgentemente y agarré el iPhone, los auriculares y la app Garageband. No tenía como grabar mi guitarra, no tenía pedalera, entonces empecé a tocar con los dedos, iba probando y tiré el riff de “Ego”. Hoy el proceso es distinto, ya sé que voy a componer entonces enchufo la pedalera, toco la guitarra y hay que buscar el sonido. Es más un ritual. Cuando estoy componiendo tiene otro feeling que en el estudio no me pasa porque me pongo más tenso, entonces a veces terminan quedando cosas de la maqueta. 

Daniela – No tengo una fórmula. A veces todo empieza con una melodía en el piano, otras con una frase o una emoción que necesito sacar. Lo más importante para mí es que la canción sea honesta. Intento no forzar las ideas, dejo que aparezcan y después trabajo mucho para darles la mejor forma posible. 

Rodrigo – No tenemos un manual de composición, muchas veces nos peleamos, discutimos y tenemos eso permisivo. Después volvemos porque sabemos que nos necesitamos, nos queremos y está todo bien. No es fácil ponerse de acuerdo pero cada vez es más fácil y cada vez somos más compinches. 

La dupla de hermanos fue cumpliendo sueños como abrir el recital de Slash en el Movistar Arena. Rodrigo recuerda entre risas que esperaba ansiosamente conocerlo por ser muy fanático del artista (incluso tiene su guitarra), pero en el momento en que el sueño parecía materializarse le dijeron: “Vos no pibe”, y sólo dejaron pasar Daniela. Pero la unión de la hermandad se hizo presente una vez más y la cantante dedicó su momento para hablarle al mismísimo guitarrista de los Guns N’ Roses de su hermano. “Yo estoy contento igual”, afirma Rodrigo. 

La joven artista ya tiene su primer álbum, su show propio, remeras y merch con su cara y hasta un perfume homónimo de una de sus canciones, “Fantasía”. Pero aún quedan sueños por cumplir y mucho recorrido por delante. Actualmente está en contacto y charla sobre música con Matt Bellamy, líder de Muse, con quien asegura que sería un honor colaborar en alguna canción. Así como también con Bootsy Collins (con quien ya hizo un collab por Instagram), músico creador del star bass (bajo estrella) que ella toca. 

“Estoy trabajando en música nueva y explorando nuevas ideas que me tienen muy entusiasmada”, comparte Daniela. Sin dudas la nena chiquita que soñaba con ser una cantante famosa está viviendo ese deseo en presente. Con su keytar o su bajo estrella al hombro, ya es una realidad del rock argentino y lo mejor es que el camino recién empieza.