Hablar de salud mental en la Argentina de hoy ya no es una conversación sobre el bienestar individual, sino un debate urgente sobre la salud pública. Los últimos reportes epidemiológicos y registros oficiales del Ministerio de Salud y del Sistema de Alerta Temprana del Ministerio de Seguridad revelan una realidad preocupante: el suicidio se consolidó como la principal causa de muerte no natural en la franja joven que va de los 15 a los 34 años en el país, desplazando a variables históricas como los siniestros de tránsito. Con una tasa de mortalidad general que creció de forma sostenida tras la pandemia, la Argentina replica una tendencia regional donde las Américas se posiciona como la única región del mundo según la OMS donde la mortalidad por esta causa sigue en alza.

Detrás de estas cifras hay dinámicas socioculturales y clínicas complejas. Las estadísticas oficiales muestran una importante brecha de género: mientras que las mujeres registran el mayor porcentaje de intentos no fatales, la letalidad es notablemente más alta en varones —quienes representan casi 4 de cada 5 fallecimientos consumados—, un fenómeno fuertemente asociado a la consulta tardía, la estigmatización social del malestar emocional y la falta de redes de contención oportunas. A esto se suman determinantes contemporáneos como la sobreexposición en entornos digitales, la precariedad para proyectar a futuro, la fragmentación de los vínculos sociales y la barrera de acceso a un sistema de salud a la altura de las necesidades del paciente.

En este escenario donde la prevención exige respuestas multisectoriales y el abordaje temprano marca la diferencia entre la vida y la muerte, la tecnología empieza a jugar un rol clave para acortar las distancias entre quienes sufren y la asistencia profesional. Sobre estos desafíos y la necesidad de transformar la atención psicológica, conversamos con Florencia Rodríguez (39), psicóloga (USAL) y una de las referentes más activas en la divulgación sobre salud mental en plataformas como Instagram (@psiflorrodriguez), TikTok y YouTube.

Según nos cuenta, su proyecto nació precisamente para responder a la desorientación y el desgaste que atraviesan muchas personas al intentar pedir ayuda por primera vez. “Soy fundadora de un equipo de Salud Mental Online donde la propuesta es matchear a cada paciente con el profesional que necesite, ya sean psicólogos, psiquiatras o nutricionistas. Realizamos una primera evaluación para evitar experiencias fallidas, pérdidas de tiempo y dinero, con el objetivo de que realmente encuentren lo que están buscando“, explica la especialista, quien encabeza una red de más de 130 profesionales. Además, destaca la urgencia de acompañar a quienes sostienen el sistema desde adentro: “Coordino en simultáneo un club para psicólogos y estudiantes, donde brindamos capacitaciones y contención en la práctica profesional“, agrega.

Gentileza: Flor Rodríguez

En esta entrevista con Rock ‘N Ball, desarmamos los mitos sobre la atención psicológica, analizamos cómo detectar las señales de alerta antes de tocar fondo y profundizamos en por qué tejer comunidades de contención accesibles es una de las herramientas de prevención más potentes en la Argentina actual:

¿De qué hablamos cuando hablamos de suicidio? ¿Te parece que debería haber mayor conciencia al respecto, tanto desde la ciudadanía como el gobierno?
El suicidio es, actualmente, la mayor causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 34 años. Una persona que cree que el suicidio es la única manera de terminar con su sufrimiento, es una persona que antes tuvo que sentirse sola, desesperanzada, vulnerable, no escuchada o sin una red de apoyo que pueda sostenerla. Y la vulnerabilidad va de la mano del contexto en el que vivimos: personas que no tienen asegurados derechos básicos o el acceso a la salud mental, sin duda, están en un riesgo alto. Y hoy, lamentablemente, solo se destina el 3% del presupuesto a esta área, incluso se están desfinanciando proyectos que trabajan en prevención y asistencia. La real pandemia hoy es de salud mental.

En la actualidad, se han registrado cifras récords históricas, ¿pensás que tiene que ver con el individualismo que muchas veces impera en la sociedad?
En principio, no hay una sola causa: el suicidio es multifactorial y no todas las personas se suicidan por los mismos motivos. Pero sí te puedo decir que el contexto importa. En la actualidad, los problemas económicos también llegan al consultorio: personas que necesitan más de dos trabajos para pagar sus gastos, que no llegan a fin de mes, que no pueden acceder a espacios de disfrute y ocio, que su salud física se ve empeorada por el estrés y los excesos y que no cuentan con un apoyo seguro. Si el Estado no garantiza condiciones de bienestar para los ciudadanos y acceso a derechos, es difícil pensar en que alguien no se enferme. Te diría que la ansiedad, la depresión y la violencia, son consecuencia de este contexto de supervivencia. Y cuando tenés que sobrevivir cuesta más mirar al de al lado y tenderle una mano. 

Gentileza: Flor Rodríguez

Como profesional de la salud mental, ¿qué aspecto te parece clave a la hora contener a una persona que está meditando la posibilidad de interrumpir su vida?
Es importante saber que no es necesario ser psicólogo para registrar que una persona está en riesgo. Es fundamental no invalidar ni minimizar cuando alguien expresa no querer vivir más, y mucho menos si esa persona ya tiene un plan suicida, deja cartas de despedida o tiene acceso a medios letales para poder concretar el acto suicida. Es clave transmitirles que su vida importa, que hay alternativas y que no vamos a dejarlos solos… y sobre todo, acompañarlos en el acceso a la consulta profesional. La salud mental no se trata de “ponerle ganas”, es mucho más complejo que eso y somos los profesionales de la salud mental quienes tenemos las herramientas para evaluar, diagnosticar y asignar un plan de tratamiento. Pero un tratamiento es mucho más difícil si no contamos con la red de apoyo del paciente. Entre todos podemos ser un gran equipo.

¿Siempre que una persona toma semejante decisión da señales o puede que no? En caso que sí, ¿qué podemos hacer para detectarlas a tiempo?
En principio es importante poder hablar de suicidio. Durante mucho tiempo se pensaba que hablar del tema era inducir la idea, pero es al revés. El silencio obstruye, no previene. Entonces, si ven que una persona está transitando una situación difícil, como un duelo, deudas, adicciones, alguna crisis importante, pueden preguntarle: “¿Alguna vez pensaste en matarte? ¿Ahora lo estás pensando?”. Hablar del tema, en sí mismo, reduce el riesgo. Porque deja de ser un pensamiento en soledad, para transformarse en palabras y para ser compartido con otro. Si la respuesta es sí, ayudar a esa persona a buscar ayuda profesional. Si responde que no y lo ves vulnerable y sin herramientas, podés decirle que no lo vas a juzgar, que lo vas a acompañar, y así abrir más el diálogo y la escucha.

No todas las personas que se suicidan sufren de depresión. Algunos pueden hacerlo inducidos por el consumo de sustancias, otros en pleno brote psicótico y otros en un cuadro de desregulación emocional (como bipolaridad o trastorno límite). Entonces, tenemos que saber que el suicidio no siempre se puede anticipar pero sí se puede prevenir. Si observamos que una persona está más impulsiva, tiene problemas de consumo, ejerce violencia contra otros, se autolesiona, tiene accidentes frecuentes, conductas erráticas, pensamiento desorganizado, no puede sostener una rutina saludable de sueño y alimentación o está en una situación de vulnerabilidad, ese ya es el momento de actuar. No esperar a que exprese la idea concreta de querer quitarse la vida.

Gentileza: Flor Rodríguez

Si esta nota llegara a una persona que está atravesando un momento de desconexión con la vida, ¿qué le dirías?
Le diría que cuando la esté pasando mal, se sienta en un túnel sin salida y no vea las opciones, no porque no las haya, sino porque el propio malestar nos hace ver todo negro, es importante buscar ayuda profesional, porque los psicólogos sí estamos capacitados para ayudar a esa persona a encontrar juntos esas opciones. No la vamos a juzgar ni vamos a encontrar soluciones mágicas, pero podemos colaborar con la construcción una vida que valga la pena ser vivida. No una vida perfecta, sino una que valga la pena vivir. Se puede, pero necesitamos estar en el mismo equipo: en el equipo de la vida. También le preguntaría por qué todavía no lo hizo, porque ahí va a encontrar las razones para quedarse. Siempre tenemos algún punto de sostén, incluso, en muchos casos, el sostén son las mascotas.

¿Cuáles pensás que son los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de abordar el diálogo con una persona que ya ha intentado quitarse la vida?
Es importante no juzgar, no decirle que harían en su lugar, no minimizar ni relativizar el sufrimiento… no a todos nos duele lo mismo. En Argentina, la tercera causa de suicidio son las rupturas amorosas, por ejemplo. Es decir, un duelo no elaborado, no resuelto, también te puede poner en riesgo. No dejen pasar el malestar, prevenir es consultar a tiempo.

Gentileza: Flor Rodríguez

Tenés experiencia en duelos, ¿existe algún abc a la hora de acompañar a una persona cuyo ser querido falleció de esta manera?
Cada duelo es único y personal, no hay un ABC. Y el abordaje cambia también según el tipo de duelo. No es lo mismo un duelo por accidente (repentino, inesperado), que un duelo de alguien que ya transitaba un proceso de enfermedad. Pero en todos los casos es importante hablar del duelo, porque muchos tienden a negarlo, evitarlo o alejarse por no saber cómo actuar, y eso, en realidad, obstruye el proceso de elaboración. El duelo es necesario para poder integrar la pérdida y aceptarla como parte de la vida. Un buen recurso es preguntarle a la persona qué necesita, porque no va a necesitar lo mismo durante todo el proceso y eso nos puede ayudar también a acompañarla más asertivamente.

Por último, somos un medio con llegada a la juventud y sabemos que tanto vos como tu comunidad de profesionales trabaja con jóvenes, ¿te gustaría dejarles algún mensaje, no solo en tu rol de profesional sino también de comunicadora?
A los jóvenes les diría que los entiendo, me pasó en muchos momentos de mi adolescencia de sentirme sola o poco acompañada. Pero incluso en esos momentos críticos, encontré a personas que se dieron cuenta de cómo me sentía, me escucharon, me ofrecieron ayuda e incluso estuvieron ahí para darme el abrazo que necesitaba. En esos momentos pedir ayuda me salvó y me impulsó a seguir, por eso les digo que siempre hay alguien que sostiene, pero para eso primero tenemos que romper la barrera del silencio, que es la más difícil. Nuestros pensamientos nos engañan cuando nos dicen que no queda otra salida. Pedí ayuda a la persona correcta y la vas a encontrar, y vas a poder salir adelante, pero no solo ni sola porque la vida es con otros.