Too Much, en castellano, significa demasiado. Y, para Américo Rubén Gallego, el 1-1 frente a Unión fue más de lo que podía soportar. Hinchas en el hall pidiendo por la cabeza hasta de Bochini, barra en el vestuario, desgobierno en la cancha, con un equipo apático, temeroso, errando pases a dos metros de distancia. Calentura dentro, afuera y en todos lados. El promedio que asfixia y la promesa hecha, en caliente: “Si no le gano a Unión me voy”. Demasiado, sí. To(l)o Much.
Gallego es un técnico ganador, por definición. Campeón -invicto- con River, Mundial ’98 con Argentina, de la mano de Passarella, campeón en River de nuevo, en Independiente y en Newell’s. En México también sacó campeón al Toluca. Gallego no sabe, ni quiere perder. Le puede ir mal, claro. ¿Pero descender? No, Gracias. El Tolo no descomprime, la gente con él no se la agarra. Al menos, no es el primer apuntado. ¿Entonces? El Tolo es egoísta. No ve salida y se baja del barco.
Pese a que este plantel de Independiente lo armó Cristian Díaz, con la venía de Javier Cantero, sobre la destrucción que posibilitó Julio Comparada, el Tolo jamás supo armar un equipo confiable. Parecía que le encontraba la vuelta cuando venció a Vélez y Racing, pero volvió a caer.
Amagó con renunciar tres veces, y la tercera es la vencida. En el entretiempo del duelo ante Boca, le dijo a un plateísta: “termina este partido y me voy”. Después, con el empate, dijo “no me voy ni en pedo”. El 0-2 en Floresta volvió a dejarlo con ganas de largar todo y ahí dijo: “Si no le gano a Unión me voy”. Y con Unión fue empate y fue final del ciclo.
Javier Cantero quiso, por todos los medios, evitar este final. No quería que se vaya “el hombre”. Ese que trajo casi por pedido unánime de toda la patria roja. Pero el Tolo se fue igual. Algunos lo tildan de “cagón“, otros dicen que es el cambio de timón que el Rojo precisa. Otros, no saben qué va a pasar ahora. Y en ese grupo debe estar el presidente.
Blas Armando Giunta, Enzo Trossero, Julio César Falcioni, Leonardo Carol Madelón, Pepe Santoro…Los nombres se amontonan. El Rojo busca DT, pero más busca aire. El Tolo creo que su salida descomprimirá, pero lo cierto es que no es más que otro golpe más a un Independiente que está en el piso. El Tolo se va dejando al equipo en la puerta del Cementerio. Habrá que ver si su sucesor termina de echarle tierra o es quien lo rescata de las puertas del infierno.



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