Ball

Pumpas XV: abriendo caminos

Un equipo de rugbiers con discapacidades intelectuales que le dio pelea a los All Blacks y a los Jaguares. El rugby inclusivo va ganando terreno, y a su paso cambia vidas enteras.

En septiembre pasado, las redes sociales y portales de noticias se escandalizaron ante la viralización de un video en el que se puede observar a un joven de 20 años empujando a un indigente por diversión. “Un rugbier atacó a un linyera”, titulaban la mayoría de los sitios. Instantáneamente, la sociedad se hizo eco de esa denominación y no fueron pocos los que tildaron al rugby de “deporte violento”. El diario Clarín, por ejemplo, sacó una nota de opinión titulada “Violencia rugbier: una manada que anula al individuo” por el escritor Manuel Soriano, en la que explica que la mayoría de las peleas producidas a la salida de los boliches, son protagonizadas por rugbiers borrachos que van a bailar en grupo después del famoso “tercer tiempo”. Sin embargo, ante estas etiquetas tan estigmatizadoras, se alzan equipos de rugbiers que demuestran que este deporte, lejos de incitar comportamientos violentos, puede llegar a jugar un rol inclusivo: los Pumpas XV.

Haciendo chistes y coreando canciones, aparecen los Pumpas XV,  el primer y único equipo argentino en la categoría de Mixed Ability. El grupo fue creado en 2011 por el ex rugbier Daniel Fernández junto a su hijo Joaquín, quien nació con Síndrome de Down.  El proyecto surgió de la necesidad de incluir a los chicos con distintas discapacidades intelectuales al mundo del rugby, con el objetivo de brindarles autonomía e independencia a través del deporte. “Identidad. Pertenencia. Protagonismo. Educación. Pasión. Diversión. Inclusión”, son los valores que promueven.

En la actualidad, el equipo está conformado por, aproximadamente, 20 jugadores con algún tipo de discapacidad intelectual y 30 facilitadores, cuyo objetivo es acercarles el juego a los chicos y transmitirles los valores del rugby. La mayoría de los facilitadores son amigos o hermanos de los jugadores, lo que aleja la competitividad y da paso a un clima cálido y familiar.

Por ejemplo, Bruno Cantone, un chico de 21 años con Síndrome de Down, que gracias a los Pumpas XV pudo no solo integrarse en un grupo de iguales, sino también compartir cancha con su hermano menor. “Alejo creció toda su vida pensando que nunca iba a poder jugar con su hermano al rugby. Apareció esto y ahora siente que fue tocado por una varita mágica. Los dos encontraron su lugar”, cuenta Iván Pasini, preparador físico de los Pumpas que los entrena en el club CUBA. “Ellos son felices, y esa felicidad contagia a todos”, relata Pasini.

En lo que respecta a lo deportivo, los Pumpas no dejan de superarse. Entre sus mayores logros se encuentran haber entrenado con 3 integrantes de los All Blacks, giras por Mendoza y Pinamar, partidos contra distintos clubes afiliados a la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), y por último, el jueves pasado, enfrentaron al plantel profesional de los Jaguares. Actualmente, todas sus energías están puestas en disputar el mundial de Mixed Ability Rugby, competición que se realizará en agosto de este año en Vitoria, España. Ninguna delegación argentina participó en dicho torneo anteriormente.

Es tal el sentido de pertenencia y compromiso que tienen los jugadores con el equipo, que hasta sus familias se ven atravesadas. Así lo cuenta Susana, madre del Pumpa Gianluca Bovaglio quien solía jugar en el equipo Matreros hasta que fue diagnosticado con el Síndrome de Susac, y a raíz de la patología no pudo hacerlo más: “Gianluca estaba tan frustrado que para Navidad, pedía volver a jugar al rugby”. Sin embargo, hace un año que integra el equipo y su mamá, feliz, afirma que ahora está “empoderado y con un gran autoestima”. En última instancia, reconoce que “el rugby tiene la característica de ser muy social, a diferencia de deportes como el futbol en donde hay individualismos”.

Lo significativo del rugby es que los pases deben hacerse hacia atrás. Para poder anotar, aquel jugador que posea la pelota debe girar y pasarle la ovalada a uno de los suyos, para que corra y termine haciendo un try. Al final del día, después del tercer tiempo, todos los jugadores posan para las fotos y sonríen. No para el flash, sino porque están felices. Verdaderamente felices, de haber encontrado su lugar y de poder ser parte de su deporte favorito. Sonríen empoderados. Sonríen porque saben que tienen a un equipo entero de amigos cubriéndoles las espaldas. En la cancha, sí. Pero también, en la vida.

Fotos de Andre Romero para Pumpas XV Mixed Ability Rugby Argentina.