Van nueve minutos del segundo tiempo, Lanús le va ganando a All Boys, luego de un primer tiempo prolijo en el que sacó la diferencia con un gol de Mario Regueiro, en una posición, por lo menos polémica. El centro viaja al área del Grana, saltan a cabecear Oswaldo Vizcarrondo (el Arjona de la zona Sur) y Angel Vildozo, delantero que transpira ascenso y sacrificio. Ninguno conecta. La pelota viaja a donde está Fernando Sánchez, símbolo de Floresta, quien define. Marchesín se queda estático y gol. Gol. ¿Gol? No, anulado. ¿El motivo? Falta de Vildozo a Vizcarrondo. Falta que no existió.
¿Qué cobró Mauro Giannini? La jugada, que despertó tuits directos y sin tapujos de Fabián Cubero, capitán de Vélez y de Ignacio Scocco símbolo de Newell’s, que pelea el torneo con el Grana. Ambos coincidieron en que no es necesario el ayudín. Y, la verdad que no. Lanús es el mejor equipo doméstico hoy por hoy. En base a una idea ambiciosa de Guillermo y Gustavo y a intérpretes afilados para llevarlo a cabo, como Sergio Romero, Mario Regueiro, Ismael Blanco, entre otros. Hay momentos, por supuesto, que no puede. Y, en esos momentos, la menos hasta ahora, los árbitros han ido al rescate.
Desde el 1-0 a Godoy Cruz, en Mendoza, que Lanús no encuentra su mejor forma. Ante Quilmes, el día anterior al temporal, el equipo Cervecero sorprendió al Grana. Le ganaba con autoridad y con mucho esmero a un Lanús atado. El duelo iba 2-1 cuando Marchesín cometió un penal tan enorme como infantil contra Gustavo Oberman. El árbitro, el impresentable Patricio Loustau, no quiso cobrarlo. Porque verlo, lo vio. Y ni siquiera amonestó al delantero. Después, el Grana terminó llegando al empate. Ayer, sobre el final del partido, Silvio Romero inventó un golazo y anotó el 2-1 con el que Lanús se aseguró, una fecha más la cima. Lugar en el que está por mérito propio, ya que es el que mejor juega. Todos los “horrores” arbitrales a favor lo único que hacen es empañar una campaña que, por mérito propio, merece la cima del torneo.
Tampoco ayuda que Guillermo, viejo zorro en esto, tire la pelota afuera. Cuando es consultado sobre la no-falta sobre Vizcarrondo decir “El campeonato pasado All Boys nos ganó con un gol en Offside”. Nadie dice que debe pedir disculpas públicamente, pero tampoco hacer cómo si no pasara nada. Menos cuando es tan evidente. Porque de lo contrario, cuando la mano venga a la inversa, no podrá abrir la boca.
Nicolás Russo, ex presidente de Lanús y quien decidió llamar a los palcos del Néstor Díaz Pérez, el estadio del Grana, con el nombre de Julio Humberto Grondona, no tiene empacho en declarar que Grondona “es el mejor dirigente de la historia”, mientras varios lo ponderan como su sucesor. ¿Por qué le puso así a ese sector del estadio? ¿Financió la obra Grondona? Es, cuanto menos, chocante. Incluso para los propios hinchas del Grana, sabedores, como cualquier hincha de fútbol, de lo nocivo que es Grondona para el fútbol nacional.
¿A Lanús lo están ayudando? Imposible decir que no, cuando hubo dos fallos tan groseros y evidentes, clarísimos para cualquiera, menos para los árbitros que dirigían el partido. ¿Lanús necesita de la ayuda? Claro que no. Juega bien, tiene una idea generosa, un club ordenado y es el mejor equipo de la temporada, junto a Vélez. Con todo eso a su favor, lo que ayer hizo Mauro Giannini y lo que tiempo atrás hizo Patricio Loustau terminan siendo una picardía. Un hecho como para que aquellos detractores saquen a relucir eso de “Palcos Julio Grondona” Innecesario. Lanús no lo necesita. Le sobra fútbol para estar donde está. Avisen en AFA, por favor.



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