Ball

Hubo un Ocampos de diferencia.

River le ganó a Chacarita casi por decantación. No jugó bien el primer tiempo, hasta los '33, cuando Sebastián Pena cabeceó pésimamente un centro inofensivo del "Chori" Domínguez y puso el 1-0, ya que la pelota rebotó en su compañero, Toledo. Desde esa casualidad, más el partidazo de Lucas Ocampos, River edificó una victoria sin discusión y se subió, después de mucho tiempo, a la punta de la BN.

La gran diferencia radicó allí, en Lucas. El volante por izquierda "Millonario" jugó por él y por Díaz y un día la historia dirá que River ganó un partido desbordando por izquierda a su rival, y no por derecha, más allá de la buena actuación de Luciano Abecasis y el cumplidor Carlos Sánchez.

[caption id="attachment_43590" align="aligncenter" width="650" caption="Ocampos lo enloqueció a Pena."][/caption]

El partido fue más complicado de lo que el 2-0 sugiere. Hasta el gol en contra, Chaca hacia valer su receta, presión extrema y ver si River se equivoca. La misma que utilizó Felipe  De La Riva cuando dirigía a Deportivo Merlo, un Merlo que le arrancó un 0-0 al Millo. Está vez no funcionó. Es tan pero tan malo lo de Chaca que duele verlo así, sin rumbo, atrás, aún 0-2.

Y River, entonces, ganó. Ganó bien, jugó hasta ahí. No brilló el equipo de Matías Almeyda, apenas si tuvo algún que otro destello, como el golazo de Ocampos, de zurda, luego de enganchar a un sumamente inocente Pena y con una pelota que viajó a colgarse del ángulo del arco de Nico Tauber. En la jerarquía de jugadores como él se explica cómo el juego tuvo un vencedor y no murió en un espantoso 0-0, resultado que ambos equipos merecían después de la media hora inicial.

River ganó porque, además, anduvo muy bien Abecasis, la defensa no mostró fisuras y Daniel Vega, incluso, salió a cortar algún que otro centro. Lo que sí fue muy flojo fue el partido de Fernando Cavenaghi, errático con los que tuvo, pesado para los que tuvo que ir a buscar. El 9 coronó una tarde pésima con un cara a cara innecesario con el Chori, otro que no anduvo del todo bien. Esta vez, River no necesitó de ellos, pero si los hubiese necesitado se hubiera quedado esperando, porque ninguno de los dos jugó como sabe hacerlo ni como River pide que lo hagan.

River se subió a la punta del campeonato, lugar que ahora comparte con Rosario Central e Instituto, con 37 unidades. Tiene mucha diferencia de gol, ya que ya lleva convertidos 35 goles en 20 partidos, un promedio de 1,75 gol por partido. No jugó bien, pero ganó. Claro, no tuvo rival. Entre el Millo y Chacarita hubo un Ocampos de distancia.

 

River le ganó a Chacarita casi por decantación. No jugó bien el primer tiempo, hasta los ’33, cuando Sebastián Pena cabeceó pésimamente un centro inofensivo del Chori” Domínguez y puso el 1-0, ya que la pelota rebotó en su compañero, Toledo. Desde esa casualidad, más el partidazo de Lucas Ocampos, River edificó una victoria sin discusión y se subió, después de mucho tiempo, a la punta de la BN.

La gran diferencia radicó allí, en Lucas. El volante por izquierda “Millonario” jugó por él y por Díaz y un día la historia dirá que River ganó un partido desbordando por izquierda a su rival, y no por derecha, más allá de la buena actuación de Luciano Abecasis y el cumplidor Carlos Sánchez.

Ocampos lo enloqueció a Pena.

El partido fue más complicado de lo que el 2-0 sugiere. Hasta el gol en contra, Chaca hacia valer su receta, presión extrema y ver si River se equivoca. La misma que utilizó Felipe  De La Riva cuando dirigía a Deportivo Merlo, un Merlo que le arrancó un 0-0 al Millo. Está vez no funcionó. Es tan pero tan malo lo de Chaca que duele verlo así, sin rumbo, atrás, aún 0-2.

Y River, entonces, ganó. Ganó bien, jugó hasta ahí. No brilló el equipo de Matías Almeyda, apenas si tuvo algún que otro destello, como el golazo de Ocampos, de zurda, luego de enganchar a un sumamente inocente Pena y con una pelota que viajó a colgarse del ángulo del arco de Nico Tauber. En la jerarquía de jugadores como él se explica cómo el juego tuvo un vencedor y no murió en un espantoso 0-0, resultado que ambos equipos merecían después de la media hora inicial.

River ganó porque, además, anduvo muy bien Abecasis, la defensa no mostró fisuras y Daniel Vega, incluso, salió a cortar algún que otro centro. Lo que sí fue muy flojo fue el partido de Fernando Cavenaghi, errático con los que tuvo, pesado para los que tuvo que ir a buscar. El 9 coronó una tarde pésima con un cara a cara innecesario con el Chori, otro que no anduvo del todo bien. Esta vez, River no necesitó de ellos, pero si los hubiese necesitado se hubiera quedado esperando, porque ninguno de los dos jugó como sabe hacerlo ni como River pide que lo hagan.

River se subió a la punta del campeonato, lugar que ahora comparte con Rosario Central e Instituto, con 37 unidades. Tiene mucha diferencia de gol, ya que ya lleva convertidos 35 goles en 20 partidos, un promedio de 1,75 gol por partido. No jugó bien, pero ganó. Claro, no tuvo rival. Entre el Millo y Chacarita hubo un Ocampos de distancia.