Juan Carlos Crespi habló de “Plan B” luego del 0-0 ante Olimpo, en Bahía Blanca. Pecó de apurado y dijo algo que no debería haber dicho. Jorge Amor Ameal bancó al DT, Boca ganó 4-0 y, desde allí, se solidificó un campañón que hace que hoy, Boca sea campeón invicto del fútbol argentino. Como diria Piero, Para Julio, lo que es de Julio, porque Julio se lo ganó.
En Brasil, en la pretemporada, allí empezó Falcioni a “fabricar” su Boca. Se acercó definitivamente a Juan Román Riquelme y empezó a hablar de cómo quería que jugara su equipo. En la gira, los resultados fueron lo de menos y, así y todo, Boca consiguió un 2-2 en el Emirates Stadium ante el Arsenal.

Falcioni, más allá del 0-0 con el que empezó todo, tuvo una serie de méritos insoslayables para esta vuelta olímpica Xeneize. Pidió y bancó a Agustín Orión, aceptó a Rolando Schiavi y este se transformó en uno de los líderes del vestuario. Además, demostró porque las compras de Walter Erviti y Leandro Somoza, no fueron malas. Además, se la jugó por Juan Insaurralde, pese a que quizás Matías Caruzzo lucía mejor. Bancó a Lucas Viatri y, cuando éste se lesionó, no salió a buscar desesperado otro nueve. Se la jugó por Nicolás Blandi y el chico le devolvió la banca con goles (dos dobletes seguidos).
Muchas veces estuvo a punto de colgar a Pablo Mouche, pero leyó que lo mejor era esperarlo. También leyó que era el momento de darle la derecha a Cristian Chávez, más allá que primero pretendió darle la chance a Leandro Gracián.
Partido a partido, Falcioni supo qué hacer en cada momento. Lo ayudó su plantel. Sacó un 2-0 en Santa Fe, cuando varios lo daban por muerto sin Riquelme, ni Viatri, ni Cvitanich.
Eso tuvo Boca. Cuando parecía que estaba para perder, se sostuvo (Ante Argentinos, Ante Colón, en el inicio ante Rafaela). El técnico defensivo del primer semestre, cambió por éste que, si bien no siempre es generoso para el espectáculo, aprendió a cerrar partidos. El equipo, en el vestuario, es de Román y del Flaco, pero el “titiritero” de este grupo fue Julio César Falcioni. El DT que sacó a Banfield campeón, que casi elimina a River de una Copa Libertadores en el 2005 y que, además, logró que Boca, este Boca, vuelva a lucir como un equipo de Carlos Bianchi. Nada mal. Perdón y Gracias deberían ser las palabras que decoren su domingo.



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