Argentina y Brasil no se sacaron ventajas en el flamante “Superclásico de las Américas”, disputado en el Chateau Carreras de Córdoba, donde ambos combinados presentaron un equipo alternativo con jugadores de sus respectivas ligas. El trámite fue parejo, Argentina lo buscó y fue un poco más, pero los visitantes fueron quienes tuvieron las más claras. Boselli y Martínez dejaron la cancha lesionados.
Sabella probó un equipo con jugadores que se conocen, y hasta algunos viejos conocidos suyos: Desábato, Cellay, Boselli y Orión (ex Pincha), sumados a los velezanos Martínez, Domínguez, Canteros, Papa, Fernández y Zapata. Sólo Pillud quedó ajeno a la contienda de compañeros. De a poco, sería el “Burrito” Martínez quien comande las mejores acciones albicelestes. El ex Argentinos estuvo imparable en el primer tiempo.

Pero el primero en llegar con riesgo fue Brasil, en la más clara del partido: desborde de Neymar que le tiró un centro/pase a los pies a Damiao, que le reventó el palo a Agustín Orión que poco hubiese podido hacer. Mauro Boselli salió lesionado (si hay algo que siempre dejan los amistosos de la selección, son lesionados) y le dejaba su lugar a Gigliotti. El partido se diluía, Argentina insinuaba un poco más siempre comandado por Martínez y el buen pie de Canteros, pero no lograba lastimar. Neymar, Damiao y Ronaldinho salvo en la juagada antes mencionada, estaban controlados por los cinco defensores que paró “Pachorra”.
El complemento se lo repartieron en partes: la primer mitad para Argentina, la segunda para los verdeamarelhos. Martínez tiró su última gambeta y se retiró también lesionado (fue el mejor de Argentina), dejándole su lugar a Mouche. El local llegaba pero a pesar del ímpetu de sus delanteros no estaba fino, y eso impulsaría a los de Menezes a animarse un poco más.

Brasil tuvo dos más, y netas: exquisita jugada de Damiao que dejó en ridículo a Papa tirándole un sombrero habiendo levantando antes la pelota de taco, y luego picándosela a Orión a quien el palo volvió a salvar. Más tarde, Ronaldinho probó con la calidad que acostumbra de tiro libre e hizo lucir al “uno” argentino en una gran atajada. El ex Estudiantes y San Lorenzo ratificó esta noche su buen presente en Boca.
No hubo tiempo para más. No fue malo el debut en casa de Sabella al frente de la Selección Argentina, aunque le faltó claridad arriba y si se quiere algo más de ambición. Ambos volverán a verse las caras en Belém, el 28 de este mes, para definir quién se lleva el trofeo del partido más importante de Latinoamérica.



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