
Algo que parece que jamás cambiará en Pablo Pino es que siempre o casi siempre que esté por enfrentar un grabador, estará también degustando un cigarrillo. Polilla, ya más relajado, después de haber conmovido el “Baradero Rock” con un show que mezcló los nuevos aires de “Tierra Nueva”, la oscuridad de “Grietas” y algo del sonido más “razzero” de “Sideral”, charla con Rock ‘N Ball.
Primero, los nuevos sonidos, este “Tierra Nueva” que, de a poco, va ensamblándose con lo que es Cielo Razzo en escena, después el show del Teatro de Flores, el laburo con Ale Vázquez desde su óptica e incluso cómo está hoy su relación con Patricio Santos Fontanet, después del encuentro que tuvieron en Rosario. Imperdible.
¿Cómo se pudo armar el Baradero?
No se puede lidiar con el tiempo y la destrucción de las cosas. Es engorroso y es hinchapelotas para mucha gente, para la gente que labura y demás, sobre todo. Pero bueno, acá estamos. Salió todo bien. Un flash.
Contame un poco de la lista que Cielo viene realizando en sus shows. En Baradero llamó la atención que no había casi nada de los primeros discos y sí bastante “Grietas”. ¿El sonido de ese disco va mejor con el de Tierra Nueva?
Me parece que sí, compañero. Creo que tiene que ver con eso. Intentamos hacer una lista que esté bastante relacionada en cuestión de dinámicas y colores. Normalmente solemos hacer un revoltijo, pero en este show fuimos por esta línea.
¿Llega una banda como Cielo Razzo a lograr mostrar lo que es en media hora, cuarenta minutos?
Nosotros, en ese tiempo, tratamos de hacerlo. Nos gusta tocar mucho tiempo, pero entendemos que somos parte de algo, que no somos nosotros. Hacemos lo mejor que podemos. Si no sale o no nos sale es ooooootra cuestión. Pero sí, se puede lograr.
El día que salió Tierra Nueva me hablaron de su expectativa con este disco, ¿creen que la gente lo recibió de acuerdo a esa expectativa?
Estamos en el momento en que lo estamos terminando de comprender nosotros, arriba del escenario. Y creo que todavía hay que darle un tiempo. La gente ya hay canciones que recibe muy bien. Pero nosotros, particularmente, todavía no llegamos al año. Las canciones, al año del vivo, para lo que es Cielo y la manera que tenemos que tocar, recién ahí las comprendemos.
Una pregunta personal, sé que en Rosario estuviste, te juntaste, charlaste con Pato Fontanet. Recuerdo en 2004, en el primer Obras de Callejeros, que Pato invitó a la gente a Cemento, que tocaban ustedes. Corrió mucha agua bajo el puente, ¿cómo está la relación ahora?
Yo particularmente al Pato lo veo como un artista distinto por todo lo que le ha tocado vivir a él y a todos los muchachos de Callejeros. La relación…En un momento…nos conocimos hace mucho tiempo, después tuvimos distancias. Yo en un punto me reproche el hecho ese. Cuando lo vi, le dije “loco, pasó mucho tiempo”. Y uno a veces no se da cuenta el tiempo que pasa. Y la verdad que él es un gran artista. A mi manera de ver la música, el arte y este tipo de cuestiones, de juego que hacemos en este mundo. Él es un gran artista y tiene una banda hermosa, está transitando su camino. Y ahora estamos en una relación de colegas. Cada tanto nos hablamos y no más que eso.
¿Cómo se viene este año para ustedes?
Por suerte este oficio tiene una rutina y nosotros la disfrutamos mucho. Vamos a estar haciendo lo de siempre, tocar, tocar y tocar. El proyecto en sí es salir a tocar. Después de ahí, de lo que pase, veremos. Si la gente pide un lugar más amplio o más grande, se verá. Pero estamos mentalizados en salir a tocar y disfrutarlo.
En “Tierra Nueva” laburaron con Ale Vázquez, se nota su impronta en este disco, pero te pregunto por tu composición, ¿de dónde salieron las letras?
(Piensa) Algunas canciones las terminamos cerrando con Vázquez. Él siempre fue para nosotros un gran hallazgo. Se involucró con nosotros como nadie, con la idea, y con él combinamos en un montón de situaciones. Tiene que ver con la música que hemos escuchado en nuestro pasado. Vázquez es el gran participante del disco y que hizo que sonara como suena. Que nos ayudó a confiar en un montón de cosas y nos puso el dedo en el culo en tantas otras. Y en un punto también a crecer. Con él tenemos ganas de comer un asado y charlar, porque desde ese momento no lo hemos visto.
“Compost” por ahí es la meseta que tienen a nivel discográfico, ¿creés que esta nueva vuelta de rosca en su sonido puede ser una nueva oportunidad para ese disco?
Creo que “Compost” fue un disco que a nosotros nos sirvió mucho hacerlo y ahora, viéndolo con el tiempo, nos gusta tener un disco como ese. Y eso que fue difícil, hubo gente que lo rechazó, que no les gustaba. Pero nosotros lo amamos desde un primer momento. Esta es una nueva oportunidad para reflotar aquellas canciones y aquella idea de canción que tuvimos en aquel momento.



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