Massacre volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las bandas más queridas del under local: el 29 de noviembre, el Teatro Flores se transformó en un templo de distorsión y camaradería donde cada riff encontraba su eco en un público que cantó todo. Con Walas al frente, entre humor ácido y reflexiones poéticas, la banda abrió una noche que mezcló energía punk, melodías etéreas y la sensibilidad que define su apellido musical.

Fotos: Estefanía Flores

El recorrido del setlist fue un viaje directo por las distintas etapas del grupo. Desde la potencia de “Te Leo Al Revés” y “Plan B” hasta la delicadeza poderosa de “La Octava Maravilla”, Massacre jugó con climas, intensidades y texturas sin perder un centímetro de presencia. Siempre fieles a su personalidad inclasificable, lograron ese equilibrio único entre introspección y pogo, entre la calma que desarma y la furia que abraza.

Fotos: Estefanía Flores

El cierre fue una postal clásica del universo Massacre: público y banda conectados en un mismo mantra sonoro, celebrando un legado que sigue creciendo sin necesidad de artificios. En un Teatro Flores repleto, quedó claro que lo suyo ya no es sólo un culto: es una historia viva que se renueva cada vez que suben al escenario.

Fotos: Estefanía Flores