El pasado domingo 21 de septiembre, el C Art Media volvió a convertirse en territorio de transformación. Desde temprano, la fila que serpenteaba en la entrada anticipaba lo que iba a ser otra edición memorable del Festival Mutante, un espacio que ya es referencia en la escena independiente. Apenas se abrieron las puertas, el público se sumergió en un recorrido donde el arte digital y las instalaciones de Nite Lite se fundían con las primeras vibraciones de una grilla dispuesta a dejar huella.

Buenos Vampiros (Sol Cáseres)

El inicio estuvo en manos de Lagrimitas, que tiraron su punk desbocado como una declaración de principios, con pogo inmediato y gargantas al unísono. La intensidad bajó un cambio para transformarse en la cadencia envolvente de Máze, una de las revelaciones del under que logró que el aire se cargue de electricidad. Luego fue el turno de El Nota, que con canciones de su próximo disco mostró que su propuesta está lista para escalar un nuevo nivel.

Pero el punto de quiebre llegó con Buenos Vampiros, que recién aterrizados de su primera gira europea desplegaron un set ajustado, elegante y con la mística que los llevó a trascender fronteras. Y como broche, Winona Riders coronaron la noche con la potencia que los convirtió en la nueva cara del indie local, llevando al C Art Media a una combustión final con hits que ya se corean como himnos.

Lagrimitas (Sol Cáseres)

Más allá de los shows, lo que distingue al Mutante es su atmósfera: un ecosistema donde lo alternativo se hace carne, donde conviven lo político, lo artístico y lo emocional. En tiempos distópicos, el festival volvió a recordarnos que la mutación es, también, resistencia y celebración.

Fotos de Sol Caseres