El viernes por la noche, Emmanuel Horvilleur volvió a adueñarse del Teatro Gran Rex con un show que no fue uno más. “El Rex de Emma” fue un viaje entre luces, ritmo y emociones, donde cada detalle —desde los cambios de vestuario hasta la puesta visual— construyó un universo propio. Carismático y magnético, Emma se movió con naturalidad entre la calidez de lo íntimo y la euforia de los grandes hits, guiando a un público que lo siguió con devoción.

Emmanuel Horvilleur. (Tefi Flores)

El repertorio fue un recorrido por su carrera solista: clásicos como “Yo soy la disco”, “Pitada” y “En la moto” convivieron con joyas como “19”, tema que evocó su última presentación en el mismo escenario, cuando lo compartió con Gustavo Cerati. Y si algo le faltaba a la noche para ser inolvidable, fue la aparición de Javiera Mena y Dante Spinetta. Con él, Emma revivió “Jugo” —por primera vez en más de dos décadas y sin la banda de Illya Kuryaki & The Valderramas—, desatando una ovación total.

Emmanuel Horvilleur. (Tefi Flores)

La instrumentación también elevó la experiencia: el saxo y la flauta traversa sumaron texturas que hicieron brillar cada pasaje del show. Así, Emma volvió a demostrar que no se trata solo de canciones: lo suyo es un viaje sensorial en toda regla, capaz de transformar un escenario en un mundo propio. “Fue una noche muy especial, de reencuentros y sorpresas”, dijo después del concierto. Y lo fue: un reencuentro con su historia, su gente y su esencia.

Fotos de Estefi Flores