El estadio de Ferro Carril Oeste se vistió de gala, la noche del pasado 1 de noviembre, para una cita que ya entró en la historia grande del rock rioplatense. La Vela Puerca, la banda oriunda de Montevideo, desembarcó en la capital argentina para celebrar sus (primeros) 30 años de trayectoria con un show descomunal ante una multitud que, en promedio, no superaba en edad a la banda.
El evento cumplió con todas las promesas de la previa: un público notablemente joven, una escenografía digna de festejo y, el detalle que acompañó el espíritu de la velada, un sonido inmejorable. La temperatura primaveral y la felicidad de miles de almas fueron el marco perfecto para una celebración vibrante e inolvidable.


La noche comenzó a calentar con el set de la invitada de apertura, Barbi Recanati, quien subió al escenario cerca de las 20hs, preparando el terreno para la artillería pesada. La Vela Puerca tomó el escenario pasadas las 21:30hs con la potencia de sus himnos. El arranque fue demoledor con “El viejo” y “El profeta”, que inmediatamente transformaron la cancha de Ferro en un coro masivo.
El pulso del recital se mantuvo firme, con el público demostrando una euforia pareja tanto para los clásicos más inoxidables como para los temas más recientes de la banda. La conexión intergeneracional era tangible: jóvenes que cantaban a viva voz letras de hace tres décadas, mezcladas con los hits de los últimos discos.
Más que un simple recital, el concierto en Ferro se sintió como una travesía épica a través de las tres décadas de historia de La Vela Puerca. El setlist no fue una simple lista de hits, sino un recorrido emotivo y calculado que demostró la vitalidad de su discografía completa, desde los inicios ska-punk de Deskarado (1998) hasta la madurez sonora de Discopático (2022).
El repertorio fue el motor de una máquina del tiempo que conectó generaciones: del rugido combativo de himnos clásicos como “La sin razón” (El Impulso, 2007) y la frescura siempre vigente de “Mi semilla” (Deskarado, 1998) a la energía de temas como “Por la ciudad” (De Bichos y Flores, 2001), cada canción era un faro que iluminaba un momento distinto de su camino.
Esta estrategia narrativa en el escenario fue brillante: el público, especialmente la marea de jóvenes que colmó Ferro, cantó con la misma pasión los versos más recientes que las letras que moldearon el rock rioplatense de finales de los 90. Esto no solo celebra el pasado, sino que sella con fuerza la inquebrantable vigencia de la banda en el presente. La Vela Puerca no solo hizo un check en su historia; la reafirmó, la bailó y la gritó bajo un cielo lleno de nubes que iban y venían.


La celebración de aniversario fue también una excusa para rendir honores a la amistad y la historia compartida, desfilando por el escenario una impresionante lista de invitados. El primero en sumarse a la fiesta fue Emiliano Brancciari (No Te Va Gustar), quien se unió para inyectar aún más euforia en la infaltable “Va a escampar”. Más adelante, la propia Barbi Recanati regresó a las tablas para sumergirse en la intensidad de “Tormenta”.
El punto más alto y emotivo de la noche llegó con un quiebre inesperado en el setlist. El carismático Sebastián “Enano” Teysera, guitarra en mano y con toda la banda silenciada detrás, se paró solo frente al mar de gente. Lo que siguió fue una interpretación desnuda, sensible y profunda de “Para no verme más”, donde fue acompañado por el legendario Germán Daffunchio, en un encuentro que erizó la piel y fue ovacionado por la multitud.

Cerca del final, la lista de invitados se completó con dos figuras fundamentales: Bochi Bozzalla (Las Pastillas del Abuelo) se sumó al escenario para “Colabore” y Juanchi Baleirón (Los Pericos) hizo lo propio con “Zafar”, uno de los grandes himnos de la banda, una canción reflexiva y emotiva que se vio brevemente interrumpida al inicio por un percance técnico, obligando a la banda a reiniciar la pieza. Este pequeño contratiempo solo sirvió para aumentar la conexión, con el público coreando el tema con aún más fuerza. El cierre definitivo, con el estadio al rojo vivo, llegó con “Llenos de magia” y una conclusión íntima con la siempre emotiva “José sabía”.
Los 30 años de La Vela Puerca no fueron solo una excusa para repasar la trayectoria, sino una demostración contundente de su vigencia. La banda uruguaya no solo honró su legado, sino que celebró su presente, confirmando que el rock rioplatense atraviesa un gran momento. Y retomando las palabras del Enano: “cumplimos 30 años y ahora quisiera que fueran 50 más”, se puede pensar que esta es solo una escena de la película y que todavía falta lo mejor.
Fotos: Benjamín López Fotografías




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