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River y la lógica Simpson

No se trata de una comparación azarosa. Apenas se empieza la lectura uno se topa con las escalofriantes similitudes entre la popular familia de Springfield y los dirigentes de River...La diferencia es que los últimos están dibujados, pero no son graciosos.

Parece increíble, pero es real. Parece que los dirigentes de River razonan con la misma capacidad que Homero Simpson cuando le dice a Bart las tres frases que lo ayudaran a lo largo de su vida. En el popular dibujito causan gracia, aplicándolo a River…dan ganas de balearse en un rincón. Pero lo peor, es que parece que lo hubiesen hecho así, incluso viendo el capítulo. Para muestra un botón: ¿Cómo solucionamos la falta de gol? ¡Quedándose sin delanteros! Ah, eso hasta el cierre del libro de pases, cuando se inscriben cinco en un día. ¿Son negociaciones simples? ¡A quien le importa! Sí, mentes brillantes.

Frase 1: “Cúbreme”

En River, desde los tiempos del Santillismo, e incluso antes, se aplica el concepto que también jaqueó al país durante la época de la “plata dulce”: Roba pero hace. River ganó todo en los ’80, ’90, y, el club, también sufrió un robo de su patrimonio. Cuando en 2001, José María Aguilar, tomó las riendas, la frase cambió a “Roba…pero roba”. Un desfalco de proporciones titánicas que culminó con una serie de papelones tremendos, que incluyeron eliminaciones en primeras rondas de torneos internacionales, derrotas deshonrosas, un increíble último puesto y un desfile de un sinfín de jugadores, técnicos y dirigentes que nunca estuvieron a la altura. Cuando en 2009, Daniel Passarella toma la presidencia, promete una auditoría exhaustiva para denunciar los chanchullos de Aguilar. Je, diría Ramón. Nunca se llegó a nada con esa auditoría, la cual fue encargada a la empresa “KPMG”. Auditoría que nunca arrojó ningún dato adverso, apenas una “duda” en torno al pase de Fernando Belluschi y un juicio inconcluso –y perdido- por una amistoso trunco en Bolivia contra Boca. De 8 años de vaciamiento, empobrecimiento integral de las inferiores, desprestigio del plantel de Primera y muchos menos títulos y alegrías que en décadas pasadas, Passarella y cía apenas encontraron dos manchitas. Claro, el Kaiser había sido DT de Aguilar y Turnés, fiscalizador. Je, “cúbreme”.

Frase 2: “Buena idea Jefe”

No es un secreto el verticalismo que impera en River, donde sólo se hace lo que el señor presidente ordena. Lo peor no es eso, que ya de por sí es bastante engorroso, porque River no es una empresa, ni un negocio –por más que muchos hagan negociados- es una Asociación Cívil sin Fines de Lucro”. Y eso hay que recordarlo bastante seguido. Lo peor, empero, son los alcahuetes, los aduladores, los que piensan que Passarella sigue teniendo la “6” en la espalda y salta a cabecear todos los córners. Esos son los peores. Los mismos que también hay con los técnicos, por ejemplo, los que llevaron a creer a Matías Almeyda que estaba instalado que River “jugaba mal”, cuando en realidad hacía 60 partidos que el equipo era lastimoso. Los que le dicen que sí a todo lo que dice Ramón Díaz, así sea dejar ir a David Trezeguet, sin tener no un reemplazo a su altura, sino un reemplazo. Los que dijeron que era “Genial” ir a buscar al Malevo Ferreyra, encapricharse con Fabbro o insistir con Bottinelli. Esos son los “buena idea Jefe” que le hacen mal a River. Ramón se equivoca, Passarella se equivoca: River sufre. Es bueno que alguien se los diga.

A días de empezar el campeonato, la delantera de River es Simeone-Andrada. Dos pibes. Dos apuestas. Teo sigue esperando que lo habiliten, Fabbro en veremos, y los otros delanteros no llegan. Y, es más, los “dos” que faltan podrían ser Rodrigo Mora –a quien el DT no quiere, digan lo que digan- y Juan Manuel Iturbe. River culminó el torneo con cinco delanteros, lo empieza con ninguno de esos y la esperanza, máxima, de que Teo sea el doble del que fue en Racing. Pero claro, no es sólo Ramón. Es la decisión y la manera en que River compró. Carbonero, Teo son extranjeros. A ellos se les suman Román, Balanta, Sánchez, Cazares. Seis lugares para cuatro cupos. No importa, porque ya está resuelto, no? Bueno, no. River todavía tiene los cupos llenos. Tendrá que forzar la salida de Cazares, nacionalizar si o sí a Sánchez o “rematar” a Román –a quien Ramón quiere- o a Balanta. Sí, cráneos iluminados gobiernan en Núñez. Y para muestra, las cinco inscripciones de delanteros que se realizaron en el cierre del mercado de pases. Incluido Gabriel Hauche, que hace unos días habló pestes de Teo, el gran refuerzo y la gran apuesta del “Millo”. ¿Lógica, estás ahí? Los otros cuatro “inscriptos” son Rodrigo Mora (QUE SE FUE DE RIVER!!!!), Facundo Castillón (Godoy Cruz), Leandro Leguizamón (Tigre) y Silvio Romero (Lanús).

Frase 3: “Ya estaba así cuando llegué”

Je. La favorita. Parece que todo se justica con “el otro lo hizo peor”. Los hinchas, socios, se rompen los cuernos para ver quién es menos malo, si Aguilar y su séquito de ladrones o Passarella y su comparsa de inútiles. Y la realidad es que los dos llevaron a River a la B, los dos vaciaron el club y los dos no supieron qué hacer, uno porque estaba en plena faena, el otro porque cuando llegó, apenas atinó a decir “Agarré un club en coma 4”. Algo que sabían hasta los primos de Aguilar.

Excusas, frases de ocasión, cotillón y una increíble capacidad de ponerse al costado de las cosas. Sí, así estaba cuando llegaste, pero apenas pusiste un pie ahí, ya es tu problema. Y es un mensaje que River debería hacer carne para lo que viene. Noticia para los candidatos: River es un caos. El campeonato económico es la mentira más grande desde la auditoría fantasma, el plantel está muy diezmado y lo mejor que tiene es a préstamo y habrá que hacer malabares para que en diciembre no se vayan Vangioni, Balanta, Teo, y, si tienen un buen campeonato, Simeone, Andrada, Lanzini y el que sea. Porque River necesita vender. Y así está desde hace mucho. Hace por lo menos una década que River dejó de ser un club “comprador” para pasar a ser “vendedor”. No hay excusas. Sabemos que así estaba cuando llegaron. El tema es ver qué van a hacer para sacarlo a flote.

Tres cosas que realmente les van a servir: Ideas-Honestidad-Trabajo. Ideas buenas para llevar adelante, honestidad a la hora de hacerlo y trabajo para ejecutarlas