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La leyenda de Santiago Lange

Participó de seis ediciones de los Juegos Olímpicos. Con 54 años alcanza la medalla de oro en Río 2016. Pero no fue su primer logro. Conocé a Santiago Lange. La leyenda que merece ser contada.

Santiago Lange hoy se encuentra en boca de todos por que obtuvo el oro en yachting en los Juegos Olímpicos de Río. Pero no es su primer medalla. En 2004 obtuvo la medalla de bronce en tornado junto a Carlos Espínola. En 2008 con la misma dupla repitió el bronce. Estos juegos de Río tenían un condimento especial. Regresaba a competir tras un cáncer de pulmón en el año 2015. Era todo un desafío con 54 años y un pulmón menos enfrentarse a los Juegos Olímpicos.

Con todo este escenario de tragedia, con el terreno gris, este hombre obtuvo la medalla dorada junto con Cecilia Carranza. En el momento exacto en que son conscientes que ganaron la medalla, se abrazan como una madre que hace mucho que no ve a su hijo. Él mira al cielo y abre los brazos, como un héroe. La postal será histórica. Con esta medalla Argentina alcanzó la segunda dorada en Río 2016. Santiago compite contra los hijos de quienes fueron sus rivales. Así lo definió él mismo. Sus hijos también fueron parte de Río 2016. Santiago Lange, tras separarse de su mujer, tuvo que vivir un tiempo en un barco que le prestó un amigo. Podemos decir sin titubear que este hombre nació para el agua. ¿Que mejor forma de conocer un barco que viviendo dentro de él?

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Luchando en las aguas de Río junto a Cecilia Carranza. 

Hace tiempo que es leyenda, pero nos enteramos como todo en la vida… tarde. De todas formas será muy importante reconocerlo, valorarlo como un gran estandarte del deporte argentino. Digamos que un señor de más de 50 años, que supera un cáncer de pulmón, vuelve a competir y gana la dorada, es una historia que merece ser contada. Creo que eso le debemos. Mínimamente por el inmenso regalo que nos dio, contar su historia, mencionarlo. A los nietos, a los hijos, a los primos. Contar el cuentito de Santiago Lange a todos. Ahora se encargará de recordar a todos aquellos que estuvieron con él, luchando contra su enfermedad, entrenando. A todos ellos que pusieron el pecho cuando todavía no tenía la dorada. Incluso a todos los que creyeron que era posible. Los Juegos Olímpicos de Río 2016 nos están enseñando muchas cosas. Una de ellas, sin duda es no aflojar. Ni siquiera cuando estés cansado, acabado, derrotado o cuando un médico te diga que te tiene que sacar un pulmón.