LA INSÓLITA ANOMALÍA DEL FÚTBOL ARGENTINO: EQUIPOS QUE LLEVAN MÁS DE DOS AÑOS SIN CRUZARSE EN LA PRIMERA DIVISIÓN

El formato del campeonato nacional desvela un dato inusual: clubes que acumulan más de 700 días sin enfrentarse entre sí.

En el fútbol argentino actual, pertenecer a la misma categoría dejó de ser sinónimo de competir contra todos. Lejos de las tradicionales temporadas de todos contra todos donde cada club medía fuerzas con los demás participantes del torneo a lo largo de un año calendario, el laberíntico diseño de los certámenes locales dio vida a una anomalía estadística tan insólita como alarmante, hay equipos que, a pesar de convivir en la primera división, llevan más de dos años sin cruzarse en el campo de juego.

Sin contar los cruces aislados que eventualmente pueda deparar la Copa Argentina, el impacto de los formatos fragmentados en zonas, como la Copa de la Liga, y los sorteos del fixture provocaron que una larga lista de enfrentamientos oficiales quede en el freezer durante más de 700 días.

Una espera que roza los dos años y medio

El caso que encabeza este ranking de duelos lo protagonizan River Plate y Central Córdoba de Santiago del Estero. Desde aquel cruce disputado el 11 de mayo de 2024 en el Estadio Monumental, con goleada del Millonario por 3-0, ambos clubes no volvieron a verse las caras en la máxima categoría, superando la barrera de los 840 días de espera.

Postales del último duelo entre River y Central Córdoba.

Muy cerca de esa marca se encuentra otro de los emparejamientos que la lógica del torneo dejó en pausa: Atlético Tucumán y Boca Juniors no se cruzan desde el 12 de mayo de 2024, cuando el Decano se impuso por la mínima en el José Fierro. Sí se vieron las caras por los dieciseisavos de la Copa Argentina, con victoria de los tucumanos por 2-1.

El último cruce por el campeonato argentino.

La lista de partidos de que superan o rozan los dos años sin disputarse es extensa y afecta a instituciones de todo el mapa nacional:

  • Defensa y Justicia vs Gimnasia y Esgrima La Plata: Último antecedente el 18 de mayo de 2024 (más de 835 días). 
  • Huracán vs Instituto: Último antecedente el 26 de mayo de 2024 (más de 825 días). 
  • Racing vs Deportivo Riestra: Último antecedente el 1 de junio de 2024 (más de 820 días). 
  • Lanús vs  Racing: Último antecedente el 13 de junio de 2024 (más de 810 días). 
  • Atlético Tucumán vs Defensa y Justicia: Último antecedente el 15 de junio de 2024 (más de 805 días). 
  • Belgrano vs. Deportivo Riestra: Último antecedente el 19 de julio de 2024 (más de 770 días). 
  • Independiente vs Barracas Central: Último antecedente el 23 de julio de 2024 (más de 770 días). 
  • Deportivo Riestra vs Argentinos Juniors: Último antecedente el 23 de julio de 2024 (más de 770 días).

El laberinto reglamentario y la pérdida de equidad

¿Cómo se llegó a este escenario? La respuesta radica en la estructura de torneos implementada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), diseñada para albergar ligas superpobladas de equipos, con un formato de 30 participantes, que obligan a dividir a las instituciones en dos zonas o a depender exclusivamente de una fecha interzonal acotada para salvar los clásicos históricos.

Si un equipo queda ubicado en la Zona A y sus cruces interzonales no lo emparejan con determinados rivales de la Zona B, la matemática y los caprichos del azar hacen el resto. Y si al año siguiente las bolillas o los escritorios repiten la ecuación, la ausencia de partidos entre clubes que comparten division se estira de manera inadmisible para una liga que se precie de profesional.

Esta distorsión no solo atenta contra el folclore del fútbol y el atractivo del producto para los hinchas, sino que golpea directamente al corazón de la transparencia deportiva. Competir por un título, por un boleto a las copas internacionales o por la permanencia en igualdad de condiciones pierde sentido cuando los contendientes enfrentan rivales completamente disímiles y pasan temporadas enteras sin cruzarse entre sí.

Mientras el fútbol argentino insista en modelos de competencia fragmentados, inflados y alejados de las grandes ligas del mundo, el calendario seguirá regalando postales insólitas, rivales de categoría que, para volverse a encontrar en un terreno de juego, necesitan casi el mismo tiempo que dura medio ciclo mundialista.