Tal vez sólo Lionel Messi sea capaz el próximo 6 de octubre de tener el Monumental en un puño como lo tuvo Lali la noche del 26 de septiembre del 2026. En el último show del tour del demonio, la artista de Parque Patricios se dio todos los lujos: una invitación histórica para el Pop Nacional, recrear una escena emblemática del pop de principios de los 2000, invitar a sus amigos de siempre, hacer “una lloradita y a seguir” ante más de 80.000 personas y, de yapa, liquidar para la siempre la “batalla” contra el presidente de la República, Javier Milei.
Ah, también tuvo tiempo para ponerse seria y concientizar sobre los suicidios en la Argentina, hablar de “triste récord” y reversionar “Ciudad de Pobres Corazones”. Todo eso después de saltar y cantar durante más de dos horas. Lali, señoras y señores. Una de las reinas del Pop nacional, la otra, sin duda, estuvo a su lado.
Lali atendió al demonio…

Todo empezó 21:03 cuando atronó “Lokura”, el primero de los temas de un setlist que sería extenso. Lali repitió outfits con el total black y cuero del principio, el traje para el momento de Quienes Son? (Con Moria Casan haciendo un feat desde el sonido y las pantallas), vestido blanco para el momento más íntimo -y vulnerable del show-, vestido albiceleste luego de sacarse el tapado de animal Print en “Mejor que vos”, pollera a cuadrillé para le final, dónde Mariana arremete con la mayoría de los inflamables que deja su último disco, “No Vayas a atender cuando el Demonio Llama”; que da vida al Tour y que ha marcado un quiebre en la carrera de Lali.
Luego de este tour, Lali dejó de ser una artista pop de consumo casi limitado a quienes la veían en la pantalla chica hace más de una década atrás y abrazó una masividad enorme: a caballito de este disco, Lali llenó 8 estadios en el término de un año y monedas: cinco Vélez y tres River. Lo que da un total de más de 400.000 personas que atendieron al demonio. Números que hablan del fenómeno Lali, que llegó para quedarse.
¿Qué tiene Lali que otros artistas no? Un ser genuino que traspasa la pantalla del escenario, de la TV o de dónde sea. Todo lo que sucede en el escenario es real. La emoción antes de “Ego”, las lágrimas después de “No hay héroes”, el amor con el dúo Miranda! Y con Dillom para “33”, la alegría por subir a Tini Stoessel al escenario y terminar con la grieta que existía entre ambas, pero más que nada, entre ambos fandoms. Sí, una noche, “lalerxs” y “tinistxs” se abrazaron bajo un mismo cielo. Y eso pasó de verdad. Nada en un show de Lali es impostado o de cotillón. La enana lo da todo, y desde abajo le dan todo.
Es una comunión público -artista que sólo ocurre con aquellos y aquellas que logran hacerse carne en la gente que los va a ver, que paga una entrada, que viaja, que no duerme de ansiedad por la llegada del show. En River hay gente que la sigue desde “Casi Ángeles” – o antes- hay gente que la descubrió cantante y hay otra que llegó en esta, su faceta de Pop/Rock star. Es que Lali habita ambos mundos: El histrionismo, los brillos, los bailes, los feats del Pop; el discurso, la rebeldía, la potencia, la explosion del Rock. Todo eso enfrascado en el pequeño envase que representa Lali.
Lali cerró una grieta

Los que han (hemos) estado en este River hemos presenciado la historia viva del Pop argentino siendo escrita. Lali invitó a Tini para recrear el emblemático momento entre Madonna y Britney Spears en el MTV VMA’s 2009. Aquello sirvió como un “paso de posta” que la Reina indiscutida del Pop le hacía a Britney, como su legítima heredera. Acá no fue eso: acá se pareció más al gesto que sirvió para ponerle fin a una distancia que había sido generada más por público y entorno que por las propias artistas. Ambas, estrellas adolescentes de TV. Una con su simpatía y carisma, la otra montada sobre la maquinaria “Violetta”, que cuando Martina creció se convirtió en esta Tini Super Star, de las artistas más importantes del país. Entonces, con más similitudes que diferencias, Lali desenterró todo ese ruido que había entre ambas. Tini devolvió con gestos hacia Lali: la peluca “Lila” (en referencia al apodo irónico que le había puesto el papá de Tini a Lali, cuando le dijo “Lila, porque no llega a violeta).
Además, luego de la performance de “Like a Virgin”, con una Marilina Bertoldi que la rompió toda y se las chapó a ambas, ambos interpretaron “1 Amor”, vestidas de novia, en alusión a sus futuros casamientos -“Nos enamoramos, taradas”, dijeron a coro-. Para ese momento, Tini no sólo se sabía la letra, si no también la coreo. Además de agradecerle el convite, Tini elogió a Lali, le agradeció por “acompañarme en mis meriendas”; le recordó su pasado como estrella de TV y se mostró contenta por ver dónde había llegado. Lali devolvió la pared: “Esta invitación es por las niñas que fuimos, pero fundamentalmente por las mujeres en qué nos convertimos”. Y River estalló. Y la rivalidad se hizo añicos para siempre.
A ver, en términos de Rock, es como si el Indio y Cerati hubiesen compartido un momento en vivo, con una rivalidad enorme en sus seguidores que siguió hasta bien entrada la carrera de ambos. En términos de fútbol, es como si Messi y Cristiano hubiesen compartido equipo por un partido. Y en términos de la cultura argentina, fue como cuando Moria y Silvia Süller se reconciliaron, con aquel célebre: “Vení, negra, como nos vamos a pelear si somos dos mujeres del espectáculo”. Y sí, Tini y Lali, fundamentalmente, son dos mujeres del espectáculo. Son el espectáculo.
Lali ganó una batalla
La artista también se dio el gusto de enterrar para siempre su pelea con Milei. A dos años del lanzamiento de “Fanático”, la artista pidió que la ayuden a interpretarla “para que llegue dónde tiene que llegar”. Cambió una parte de la canción, luego que Javier Milei reconociera que escucha y le gustan algunos temas de Lali. Ahí, Lali lejos de recibir eso de buena manera, arremetió cuando “Le preguntan por mi video y ahora sí que lo vio”. Game, Set & Match para el “enano Fakero” que, no conforme con eso, realizó el gesto de “Fuck You” en el momento de “la fotito”, directamente, sin eufemismos. Además, como en cada show de este Tour, Lali le dio espacio a “La Drag Dealer Company”, para “Soy”, en uno de los momentos más esperados -y representativos- del show.
Luego de reconciliarse con Tini -si es que había algo que reconciliar ahí-, destruir a Milei, invitar a Miranda! Y Dillom, Lali también se puso seria. “En Argentina tenemos récords maravillosos en el deporte, en el arte, pero hoy tenemos uno que es muy DOLOROSO y es la tasa de suicidios entre los jóvenes. ¿Qué están haciendo las AUTORIDADES con esta realidad TAN DOLOROSA?”, dijo y arremetió con un cover de “Ciudad de Pobres Corazones”, de Fito Páez, para concientizar sobre el tema.
También tuvo espacio su recuerdo para el “Indio” con el Pogo de “Ji, ji, ji” en el medio de “No me importa”; el tema que cerró la noche y le puso el broche a un show de 3 hs de duración, el 8vo y último estadio de la gira para atender al demonio, el último tema de una serie de show que han entronizado a Lali como lo que es: una artista del carajo, versátil, cambiante, muy Pop para ser Rock y muy Rock para ser Pop. Única en su especie. Y por suerte, nuestra. Sólo hay que darse cuenta, todos pueden hacerlo. Incluso, el habitante ocasional de Balcarce 50.




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