Pasaron treinta y cuatro años, cuatrocientos diez meses, doce mil quinientos días -si contamos los bisiestos-, cerca de dieciocho millones de minutos y poco más de mil millones de segundos para que volver a sonreír fuera distinto. De un lado y otro del escenario, de la pantalla y de la vida. Las canciones, como los hechos, son sagradas. Las interpretaciones son nuestras, pero cómo se hacen extrañar cuando faltan ¿cierto?
En líneas generales, podría decirse que un neologismo es una significación “nueva” creada -inscripta diferente en una cultura determinada- con un idioma existente. Sin embargo ¿cómo se define a esa “novedad”, cuando el idioma no existe?
– Y ¿qué es lo que existe? – Podría ser la pregunta / respuesta, de quien se entere que Serú Girán es un concepto de un idioma inventado. Una idea que resonó, de adentro para afuera, con un registro poético antes que fonético, distinto para comunicar metáforas, adoptado por toda una banda y luego por un país.
No lo sabemos. Como tampoco lo supo Charly García, cuando le preguntaron qué significaba el tema homónimo, presentado su primer disco, también homónimo. Y es que esa es la gracia, respondió: que cada quién imagine, sienta, piense y entienda lo que le parece.
Distinto. Como ellos.

Es domingo y no hay mejor plan. Afuera llueve. Es el último estertor del invierno, que se rehúsa a irse.
Suena Imagine de fondo, sin ninguna pretensión de casualidad. Termina y se apagan todas las luces del Estadio Movistar Arena, en Villa Crespo, pasadas las 21:00 hs. Un resplandor en el centro del escenario es premonitorio, porque los presentes ya llegamos encandilados.
Asoma el retrato de un amanecer que refleja el movimiento de las olas (las nuevas y las viejas). Del fondo, en sano contraste, aparecen ellos: David y Pedro, Lebón y Aznar, con la fuerza de la historia en el corazón, empujándolos, aunque no por eso con menos gratitud. Eso tienen los grandes: nunca dejan de agradecer.
Así, en silencio, lo primero es saludar y hacer una reverencia. Luego, abrazarse, por estar cumpliendo el sueño de volver. Los dos (y todos, a esta altura) visiblemente emocionados.



Meses antes, cuando presentaron la gira nacional, hablaron de la generosidad de la gente, que no cuestionó el homenaje de ellos dos a la banda, más allá de que no estén Charly y Oscar en el escenario, en persona (aunque también estén, de distintas maneras).
Pedro contó, una vez más, su experiencia. Siempre dijo que era fan de sus tres compañeros. Que se dormía escuchando, desde chico, la música de ellos, hasta que lo convocaron. Fue el primero en cumplir un sueño. Por eso, más acá, en su etapa con Pat Metheny, aún desde el profundo respeto, describió que le nació volver a casa, con la familia. Y así lo hizo. Esa podría ser la síntesis, en espíritu, de este viaje.
David dijo algo parecido: que siempre tuvo la esperanza de que se juntaran de nuevo. No sabía cuándo, ni dónde, ni cómo, pero sabía que iba a pasar. Por eso nunca dijo nada. Y esperó hasta que pasara. Y pasó.
No es la primera vez, ni la última. Ya estuvieron en ese mismo lugar, días y meses atrás. También en Córdoba, Rosario, Mendoza y Mar de Plata. Como sea: muchas veces por show, tienen que contener las lágrimas -no lo ocultaron ¿y para qué?- porque en cada acorde vuelven todos los recuerdos. Del latín, recordis, significa “volver a pasar por el corazón”.
Allá vamos, pues, en la dirección que ellos decidieron recordar:

¡¿Qué estamos esperando para recibir amor?!
Nos hemos tomado el tiempo para vernos otra vez, parados en el medio de la vida:
Con los ojos cerrados nos vemos mejor.
¡No transen más!
Con la cantina, con la cantora, con la televisión gastadora, con esas chicas bien decoradas, con esas viejas todas quemadas. Gente re vista, gente careta. La grasa inunda cual fugazzetta.
¡No se banca más!
…el desierto de una calle sin rayuela…
Son los tiempos que están huecos de emoción.
Hoy que estás en la nada: cierra tus sentidos y verás.
Una larga mirada. Algo adentro tuyo va a sonar.
[Primera intervención: agradecerle a Charly, porque sin él, no estaríamos acá]

Serpentina de carnaval: ¿en qué esquina me encontrarás?
Quién sabe, Alicia…
Este país no estuvo hecho porque sí. Te vas a ir, vas a salir. Pero te quedas.
¿Dónde más vas a ir?
Es que aquí el trabalenguas, traba lenguas. El asesino, te asesina. Y es mucho.
[Segunda intervención: esta canción fue escrita en los años de plomo de la dictadura genocida]
<Me permito agregar: menos mal que no la entendieron a tiempo.>
Velocidad mental. Estratagemas y saber actuar. Quién más, quién menos, conoce el juego.
[Tercera intervención: para ustedes]
No se entreguen, por favor. Debemos ser fuertes en estos tiempos para resistir la decepción.
Nos veremos otra vez.

Si me das tu amor, todo el resto se puede olvidar.
Yo puedo compaginar la inocencia con la piel.
Yo nací para mirar lo que pocos quieren ver.
¡Mira!
No existe una escuela que enseñe a vivir.
Miro alrededor: heridas que vienen, sospechas que van. Y aquí estoy.
Pensando en el alma, que piensa
(y por pensar no es alma).
Desarma y sangra.


Aunque estés harto de llorar: no estás solo, si sabés que estás solo.
El bosque escuchará aullidos de tempestad.
Si cerrás los ojos, podés ver el mar en primavera y hojas muertas que caen.
>Hay algo de bello en la contradicción. Esa noble tristeza<
A celebrar el sol de los vivos. A despertar a un mundo dormido.
Porque si esto sigue así, ni una triste sombra quedará.
¿Quién me dará una respuesta de mis labios, mientras estoy cantando esta canción?
Yo canto para mostrarte que sangro igual que vos.
Soy un solitario transmitiendo un mensaje
escribiendo frases para poder creer
esperando nacer.

Todas las personas pueden mejorar (si estás aquí, si lo deseás).
¡¿Cuánto tiempo más llevará?!
[Los más grandes en la sala asienten con la cabeza]
No llores por las heridas que no paran de sangrar.
No llores por mí, Argentina.
Te amo, te odio, dame más.
No hay pociones para el amor: esta propuesta trazó puentes generacionales, porque demuestra que el rock es mucho más que un género musical, o una cultura específica. También es familia, amigos y una visceral, intransferible y profunda sensibilidad. Una particular forma de sentir y pensar y vivir el mundo.
Decía Victor Jara: canto que ha sido valiente, siempre será canción nueva.
Así suena, cuando se entiende su momento histórico como este se lo demanda. Y cuando eso pasa, trasciende, sin importar el tiempo, el espacio, las formas, los colores. Los contenidos contienen y los detalles aplauden. Por eso Serú vuelve, y vuelve, y vuelve. Porque nunca se fue.
“Vamos a estar a la altura. Lo prometemos.” habían dicho.
Vaya que sí.
Estamos en la calle de la sensación.
Muy lejos del sol
que quema de amor.





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