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De River, Gallardo y la mística

El Millo dibujó su mejor noche en el ámbito internacional abusando de un Cruzeiro muy tibio en el histórico Mineirao. Un plantel que demostró que la mística no es cosa de clubes, si no de planteles. Ah, y a este le sobra.

Esta nota, artículo, opinión se podría resumir en la siguiente línea: River jugó el mejor partido de su historia en la Copa Libertadores en condición de visitante. Punto. Y aparte. O no, más bien seguido, porque los hombres de Marcelo Daniel Gallardo jugarán la semifinal de la Copa Libertadores de América en Julio.

¿Es emoción violenta por el reciente baile a Cruzeiro? No, es la pura realidad. River viajó a Belo Horizonte con varios ya dándolo por muerto. El 0-1 en su casa, contra un Zeiro más intuitivo que notable, presagiaba lo peor para River. Nobleza obliga, la mayoría de las veces que River fue a Brasil perdió. La mayoría de las veces que River fue a Brasil a defender una ventaja, perdió. La mayoría de las veces que River fue a Brasil a levantar una adversa perdió también. ¿Entonces quién puede culpar a los que daban por muerto al Millo?

Pero este River no es aquellos equipos. Este River tiene mística. Sangre copera. Sabe jugar dónde otros se achicaron. Se hace grande, no le pesan los partidos y juega con 13: los once jugadores más las dos pelotas gigantes que tienen estos hombres.

Primero, cuándo esto recién empezaba, ganaron en Paraguay después de estar 0-1, se plantaron en La Boca por la Sudamericana y fueron a esa verdadera caldera que es el Atanasio Girardot de Medellín y se trajeron un empate para levantar la valtrex 1 gram vs 500 mg , valtrex 1 gm caplet price, valtrex 500 mg yan etkileri, valtrex cheapest , generic Valtrex cheap . Copa Sudamericana en casa. Con la Sudamericana reluciente, ganaron la Recopa. Ambos partidos, para no dejar dudas. Y, en esta Copa Libertadores, sólo cayeron en Bolivia en el primer partido del año. Empataron magramente en Perú, pusieron el corazón para un 2-2 insólito en México y otra vez se plantaron en La Boca, hasta que el Gas pimienta les dejó la tarea a medio hacer.

Sin embargo, ninguna noche fue como la de anoche. Stop. Es cierto que el Cruzeiro no es un equipo temible, pero sería de muy mala gente negarle a este River lo que este River consiguió. Lo aplastó al Cruzeiro. Lo borró de la cancha. Y si no hubiese sido por el 1-7 de Alemania en Brasil 2014, la de anoche hubiese sido la peor gesta visitante que el histórico escenario de Belo Horizonte vio. Y eso es todo mérito de River. Un River que no se da por vencido ni aún vencido. Que no es que te vende cara la derrota, directamente no te la pone en venta.

Este plantel de River sabe jugar finales. Parecen gustarle estos partidos. ¿Cómo se explica que Ramiro Funes Mori, un burro en el 80% de los partidos, sea en los más díficiles donde mejor juega? ¿Cómo se explica que Carlos Sánchez siempre,pero siempre aparezca en las chivas? ¿Que Jonatán Maidana, único sobreviviente de la trágica B Nacional, se agigante cuándo River más lo necesita?

Este plantel tiene mística.

Decir que River es copero sería faltar a la verdad, vayan 30 ediciones de Libertadores – más o menos- jugadas y apenas dos levantadas. Pero este plantel, este equipo, sí es Copero. Ganó la Sudamericana sin dejar dudas, venció por duplicado a su rival en la Recopa y, en la Libertadores mostró su mejor cara cuándo todos vaticinaban el cachetazo.

Enorme mérito de Marcelo Gallardo, que con un plantel que sigue corto, al que le crecieron los Mammana buy Cialis Professional – Low Prices Overnight shipping online at lowest prices in US, Canada & UK. , los Driussi y alguito de Solari y Boyé, sigue obrando milagros. Bah, no, no son milagros. Son consecuencias de un trabajo sostenido y de una idea aplicada.

Ayer, cuando todos querían a Pisculichi o Martínez para salir a ahogar al Cruzeiro, el Muñe se inclinó por Rojas. Para jugarle a lo ancho, para abanicarlo al equipo brasilero, para salir a ahogarlo con Ponzio, bancarlo con Kranevitter y hacerse ancho con Rojas, Vangioni, Sánchez y Mercado. Rodearle la manzana. Gallardo ya había visto en Buenos Aires que los centrales del equipo azul eran cartón pintado. Y ahora lo aprovechó. Tuvo en Mora el mejor intérprete para esa idea de molestarlos, Teo por fin jugó un partido a la altura de lo que se dice y decimos de él y River convirtió rápido.

Pero no es que convirtió rápido porque fue efectivo. No, convirtió rápido porque generó rápido. Desde un primer momento se hizo amo y señor del partido en el Mineirao. Le impuso condiciones a un equipo que precisaba que los minutos pasen, pero en esa ‘relajación’ le dio la pelota al rival. River olió la sangre y fue.

Lo modesto de la defensa del elenco local ayudó mucho, peor más ayudaron los toques de distinción de Teo, el sacrificio e inteligencia de Mora, lo incansable de Sánchez y, una vez más, lo útil de Rojas.

Y cómo soslayar el corazón de Ponzio. Puteado hasta el cansancio cuando el Lobo best essay writing service Ledesma le había arrebatado, con toda justicia, el puesto con Ramón. Villipendiado hasta las semis con Boca de Sudamericana, cuando todo River lloraba la lesión de Kranevitter. A Leo le sobran corazón y pelotas, más allá del desorden que acarrea tenerlo en cancha. Juega sin correa. Corre por todos lados y a veces queda pagando. Pero en partidos como los de ayer, donde hay que disputar la batalla, Ponzio aparece en la línea de fuego. Y por eso hay que resaltarlo y valorarlo.

Ahora, River llega al ecuador del año con vida en todos los frentes. Está en semis de su obsesión más grande, virtual líder de un torneo largo, cansador y cambiante. Todavía ni empezó a disputar la Copa Argentina y en el segundo semestre, además, se le viene la Copa Sudamericana (la empieza a jugar en octavos) y, en mucha menor medida, la Suruga Bank.

Pero más allá que el calendario apriete y los mismos futbolistas vayan resintiéndose por el trajín, a River le queda el escritorio. ¿Cómo? Sí, el escritorio de Gallardo. El que vale. En el que el Muñeco se sienta a pensar los partidos para ganarle a los rivales, pero no en función de los rivales. ¿O River se achicó en algún lado que le tocó jugar afuera en esta Copa? ¿Y en la anterior Sudamericana? ¿Y Cómo juega el equipo de Gallardo lejos del Monumental en la competencia doméstica? Los números no dejan mentir: Gallardo perdió apenas seis partidos desde que está en River. Porque encontró el equipo, sí. Pero también River lo encontró a él.

El Muñe fue otro subestimado al llegar, que venía a llenar los zapatos del gran Ramón Díaz. Bueno, Gallardo va haciendo su propio camino y, de a poco, agiganta su propia figura y va enarbolando su propia sombra. A fuerza de triunfos, títulos y noches como la de ayer, sí. Pero sobre todo, a fuerza de haberle devuelto a River su identidad. No sólo en las vitrinas, si no también en la cancha. Este sí se parece al famoso River. Así, en una noche otoñal de Belo Horizonte, River, el River de Gallardo, dibujó lo que es su mejor actuación internacional en Copa Libertadores: por contexto, por momento y por antecedentes. No es poca cosa. Y esto también es historia.