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De nada, Rogelio

Ramiro se encargó de limpiar el apellido Funes Mori en River. Desde aquel testazo en La Bombonera, con el que River inició su gran ciclo con Ramón Díaz al del otro día, frente a Tigres, para sentenciar la Copa Libertadores. La historia de un anti-héroe, de un jugador extraño, de un tipo que, siempre, pareció no haber nacido para esto. Y que ahora, antes de la cita máxima, deja River para jugar en la Premier League.

Las luces no iban para él. Nunca fue el plan. Mendocino, de inferiores en Estados Unidos y mellizo. La historia de Ramiro José Funes Mori no estaba destinada a ser lo que es. Nunca lo estuvo. En todo caso, sí la de su hermano Rogelio: igual de curioso que él, pero delantero. Y cuya carta de presentación fue un muy buen partido ante Boca, en el verano, con goles incluidos.

Rogelio, después, fue destruyendo sus propias posibilidades. Erró más goles de los que convirtió y, casi sin querer, se convirtió en un símbolo de un River pálido. Casi descolorido, que se terminó de desnaturalizar cuando River se fue a la BN y Rogelio no aportó la cuota de goles necesaria. Bah, en ese equipo nadie aportó lo necesario. Pero Rogelio, mucho por que River no tenía otra cosa, era titular. Y debía hacer goles.

Este también es Ramiro: el de la pierna fuerte. Y más si enfrente estaba Boca
Este también es Ramiro: el de la pierna fuerte. Y más si enfrente estaba Boca

Ramiro, en cambio, estaba esperando su momento. En River estaban Alexis Ferrero, Carlos Arano y otros “ilustres” defensores. El Melli, entonces, esperó su chance. Al iniciar su carrera, fue el “hermano de…”. Cuando comenzó a marcar algún que otro gol ( a Desamparados de San Juan y Ferro, en forma consecutiva) comenzaron las burlas a su hermano. Pero Rogelio tuvo un gran cierre de BN y se calmaron las aguas. Ya con Matías Almeyda, Rogelio siguió jugando, Ramiro, no mucho.

Rogelio, empujado por su propia desgracia, que parecía indicar que en River jamás iba a poder ser decisivo y era más una burla, tuvo que irse. Dejó ligado el apellido Funes Mori al yerro, al error, incluso a la risa. El Walter Silvani del Siglo XXI. Nadie imaginaba como Ramiro iba a cambiar la historia.

Debutó recién en la fecha 13 de aquella fatídica BN, hizo un par de goles en el ascenso, ninguno en primera y era alternativa para Almeyda, Ramón Díaz, después, confió mucho más en lo que Eder Álvarez Balanta podía darle. Pero Eder comenzó a lesionarse seguido y Ramiro a no desentonar. En la fecha 8va del campeonato de Primera que River finalmente ganaría, con Ramón en el banco, How To Get Valacyclovir 500 Mg Tabs Prescription Order Online . Anti-herpes. Buy Generic Brand Valtrex 1000 mg Scotland Generic Brand Valtrex 1000 mg By Mail Order How To Get No Prescription Pills Cheap Brand Valtrex online Leonel Vangioni pegó una de esas murras que él suele dar en la cancha de All Boys. Roja y a las duchas. River perdió ese partido y, a partir del otro día, cheap Viagra . Property in Costa Rica. Publisher’s Clearing House. Ink cartridges for sale. More Viagra. Porn. Free laptop. Refinance my house. Diet patch. Juan Carlos Crespi, vice de Boca, comenzó a pedir por una severa sanción a Vangioni, por antecedentes, por violencia y, en especial, porque se venía el Superclásico y River no tenía “3” suplente. A JCC el tiro le salió por la culata.

Ramiro ya anotó el 2-1 para River. Y lo vive así.
Ramiro ya anotó el 2-1 para River. Y lo vive así.

Bombonera, Superclásico. 30 de Marzo de 2014, el día que los libros luego recordarán como el “No Fue Córner”. Es la vuelta de Ramón al estadio del rival de toda la vida luego de los gestos de “yo no me fui a la B” que empapelaron los diarios. River sabe que si quiere ser campeón debe ganar en La Bombonera, para quedar a un punto de Colón, el sorprendente líder del torneo. Mercado, Maidana, Balanta y Ramiro José Funes Mori son la línea de 4 de River, que debe contrarrestrar a Juan Román Riquelme, Emanuel Gigliotti y Juan Manuel Martínez, los delanteros del equipo de Carlos Bianchi.

Manuel Lanzini puso en ventaja a River, empató Román con su sello, con un tiro libre exquisito, y parecía que el empate era negocio. Sin embargo, Lanzini peleó una pelota cuasi perdida, la cual rebotó en él. Pitana vio que el rebote había sido en la pierna de Grana y cobró córner. El reloj marcaba 42 ST. La pelota se elevó, Orión salió a cazar mariposas y, alto en el cielo, Ramiro conectó el cabezazo que, sin él saberlo, comenzaría todo este año y medio de Oro para River. Gol, dedo a la boca, corazoncito y River venció 2-1. Se encaminó al título que ganó, el cual desencadenó una serie de hechos que lo llevaron a donde está hoy: en lo más alto de América.

Ese campeonato con Ramón le dio derecho de volver a jugar la Copa Libertadores y la Superfinal, en la que venció a San Lorenzo, on-line essay writing services victoria que lo clasificó a la Copa Sudamericana, la cual ganó ya bajó las órdenes de Marcelo Gallardo. Copa que lo clasificó a jugar la Recopa Sudamericana -justo ante San Lorenzo, al que volvió a vencer-, la Copa Euroamericana -que se oficializará en Marzo de 2016 y la cual River obtuvo- y la Suruga Bank, que ganó en Japón la semana pasada. River ganó, en 244 días, cuatro Copas internacionales. Ninguna hubiese sido posible si no salía campeón con Ramón. Y River no hubiese sido campeón si, aquella noche de La Bombonera, lluviosa, fresca y gris, Ramiro Funes Mori no anotaba lo que fue su primer gol en Primera. Un cuento de Hadas, con el anti-príncipe como héroe.

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Funes Mori levanta la Suruga Bank, último de los siete títulos que obtuvo con River: B Nacional 2011/12, Torneo Final 2013, Superfinal 2013/14, Sudamericana 2014, Recopa Sudamericana 2015, Copa Libertadores 2015, Suruga Bank 2015.

Sí, Ramiro. Un hombre de una voluntad inquebrantable como la de su hermano, curioso, extraño, por momentos obligaba a ver bien de cerca sus movimientos, el de los cambios de frente inentendibles y, a veces, a mitad de camino. El responsable de la pifia contra Olimpo en el Monumental y la siesta contra Racing, que casi que les dio el campeonato a los de Avellaneda. Pero también el del frentazo para liquidar a Tigres, y asegurar la tercera Copa Libertadores en la historia para River.

El que jamás dudó si había que poner la pierna, y menos si los de enfrente vestían una camiseta azul con una franja horizontal amarilla. El que siempre dejó todo, incluso lo que no tenía. El que se convirtió en un ejemplo de superación y, además, lo hizo siendo socio del silencio. Ramiro jamás alzó la voz, pero siempre peleó, calladito, por el lugar que Gallardo le entregó, pese a las miradas extrañadas de algunos hinchas de River.

Ese es Ramiro. El encargado de limpiar el apellido Funes Mori en Núñez. El jugador más curioso de esta etapa de éxito, el anti-héroe, el tipo que hizo lo que nadie jamás pensó que haría. Y llegó a donde nadie le auguraba. El hombre que, ahora,se va de River, con el Mundial de Clubes en el horizonte, sabiendo que la oferta del Everton inglés cierra por todos lados. El que se hizo un lugar sin que nadie lo espere y el que ahora deja ese lugar, también cuando nadie lo esperaba.

Uno de los más hinchas de River de este plantel, el jugador que luchó contra todo: contra su no formación en inferiores, contra sus limitaciones, contra las burlas de propios y ajenos, contra sus movimientos raros e, incluso, contra su apellido. Porque en River hubo un Funes Mori ‘malo’: el que erró goles, el que se besaba el ‘Adidas’ en lugar del escudo, vinculado a los días más grises del Millo; pero también en River hubo un Mellizo bueno: el que hizo goles clave, el que demostró su amor por River cada vez que pudo, el que siempre será vinculado a estos días dorados y con una sonrisa. Ese es Ramiro José Funes Mori, el hombre que con un salto cambió el curso de las cosas para River y para él mismo.