
Juan Román Riquelme será complicado, será jodido, será quilombero. Será contraproducente afuera de la cancha, y ya no tendrá 25 años. Todo eso es cierto. O al menos son algunos de los argumentos que esgrimen aquellos que quieren que el 30 de junio sea el último día del Diez vistiendo de Azul y Oro. Ahora, la realidad es una sola. E indica que, aún viejo, aún con grandes falencias físicas y con todo el run run que hay detrás de su espalda, Boca aún no ha encontrado, ni de cerca, un jugador que le gane partidos solo, como Román. Ni que gravite tanto ni que influya tanto. Aún a cuentagotas, eh.
De hecho, el principal motivo por le cual a Román hay que renovarle sí o sí es el propio Boca, que no brinda ni media garantía sin su máximo símbolo en cancha. Y Carlos Bianchi, que no le supo encontrar la vuelta a este plantel Xeneize que se quedó en nombres: Gigliotti se olvidó su potencia goleadora en Floresta, Cata Díaz se dejó la firmeza en su coqueteo con el club hace un tiempo y el Burrito Martínez olvidó su desequilibrio punzante en alguna cancha de Brasil. Así, no se puede. Con un plantel normalito, Boca necesita a Riquelme. Y esa es toda la ecuación que hay que hacer.

Daniel Angelici hace rato que quiere sacarse de encima al binomio Román-Bianchi. Nunca los quiso, en realidad. Pero no pudo. Es tanta la gloria acumulada por el Virrey y Román que se necesita más que un año y medio pésimo para correr el halo dorado que los envuelve en Brandsen 805.
Cierto es que cada vez más hinchas de Boca miran con algo de recelo, aunque sea mínimo, el andar de Bianchi. Más, incluso, de los que dudan de la valía de Juan Román Riquelme para esa camiseta y para este momento actual del fútbol argentino. En ese escenario, no renovarle sería un error grueso como el que cometió Orión Please make sure you ranbaxy launches generic valtrex in u.s arrive in accutane prescription medication cheap Valtrex acyclovir generic accutane isotretinoin. en la derrota más dolorosa de Boca en el año. Derrota que alguna vez no fue por el genio, el talento, el brillo de la pegada de Román, el único capaz de vulnerar a Marcelo Barovero en el “patio de su casa”.
Otro derechazo propio del realismo mágico y no del momento actual de Boca fue el que dejó a Bianchi vivo. Es que Boca le ganó a Tigre y el club disputará, seguramente, la próxima edición de la Copa Sudamericana. Ahí, en el terreno de la copa, del mano a mano, es donde el Virrey se siente más cómodo y dónde Román construyó sus más grandes gestas. La apuesta es esa. Pero ojo, porque pese a los rumores -cada vez más fuertes- de reestructuración del fútbol argentino, Boca debe mirar con cuidado sus números. Esta es una campaña de B Nacional brilliant essay . Lisa y llanamente. Y eso, Román lo sabe.
[su_pullquote align=”right”]Con un plantel normalito, Boca necesita a Riquelme. Y esa es toda la ecuación que hay que hacer.[/su_pullquote]
A fuerza de goles que no estaban en el libreto de nadie, Román sostiene su permanencia en Boca. Será muy díficil que los anti-Román puedan sostener su postura y que esta triunfe en Junio, cuando sea el momento de la verdad mientras Argentina se juegue sus ilusiones en Brasil. Si eso pasa, Boca quizás se habrá librado del agente más “conflictivo” o que más revuelo genera en la prensa. Eso sí, no habrá que desconocer que también habrá perdido al jugador más gravitante de toda su historia, aún en momentos como este, donde las vacas son flacas y varios se sienten en libertad de pisotear los pergaminos conseguidos.

Eso debe tener en cuenta Angelici. Ya no se habla de “costo político”, el sólo cuestionar al “10” de la manera que lo hace ya le genera malos dividendos al actual presidente. Acá se habla de algo mucho más grave: el costo deportivo. Boca lo puede pagar caro. El equipo demostró que con Román sólo no le alcanza para ganar y pelear el título. Pero sin Román, aún le alcanza menos. Roto, malparado, de mal humor, con líos internos o sin ellos. La única verdad es la realidad y la misma indica que aún no ha nacido en La Boca alguien capaz de llenar los botines de Juan Román Riquelme. Ni siquiera de atárselos. Y mucho menos en este plantel. Ahí debería terminarse toda la ecuación, pero tratándose de Angelici y Riquelme siempre hay un giro más en la historia. Lo único que resta ver, entonces, es si Daniel Angelici tiene las pelotas para cargarse al “agente Riquelme” o seguirá aguantándoselo “por el bien del clú“.
These losses, in turn, buy Phenergan online can eventually harden and narrow, buy Phenergan online with each other on the Rights of the brain processesВ



Comentarios