Jesús Méndez comenzó su tercer ciclo en Boca Juniors. El habilidoso volante conversó con Carlos Bianchi, quién le informó que será tenido en cuenta. Acorde con sus dichos, el jugador desechó la posibilidad de jugar, por cuarta vez, en Rosario Central para lograr, de una vez por todas, una continuidad en el club de La Ribera que le permita consolidarse y triunfar.
El volante central, surgido en las inferiores de River Plate, será parte de una competencia de vara alta en la posición. Junto a él, Ribair Rodriguez, Cristian Erbes y Fernando Gago lucharán por el puesto de volante central, aunque no sería descabellado vislumbrar que de los apellidos mencionados, más de uno pueda ser parte de alguna alineación inicial.

Méndez deberá ser consciente que algunos defectos lo desvanecen como jugador. Es habilidoso y técnico. Sin embargo, el abuso de estos recursos es uno de sus gruesos defectos. Franco Cangele, otro de los refuerzos, reconoció que aprendió de sus deficiencias. Confesó ser capaz de poner una pausa en sus acciones y no ejecutar un movimiento de más que disminuya el peligro de la jugada. Bajo el mismo contexto, el ex Central y Olimpo deberá encontrar un equilibrio adecuado en el uso de los recursos mencionados. En reiteradas oportunidades, el volante se muestra “obligado” a finiquitar la maniobra de manera vistosa cuando, en realidad, es más útil la efectividad que la elegancia. Más en Boca, institución que, a lo largo de los años, aplaudió y valoro al volante metedor, embarrado y transpirado, por sobre la finura y la pelota al piso, valores que solían ser mas apremiados por la historia del clásico rival, donde Méndez se formó.
El nacido en San Rafael, Mendoza, apareció en la primera de River en 2004. Las condiciones nombradas, prometían, pero, como sucede más de una vez en clubes de importante relevancia, un “distinto” lo tapaba. El actual jugador de Barcelona y la Selección Argentina, Javier Mascherano, ya evidenciaba que era un personaje distinto. Acorde a la magnitud del jugador, Méndez encontró remotas chances de mostrarse en la primera de La Banda y, de tal forma, aceptó su traspaso a préstamo a Olimpo. Allí logró acaparar los minutos esperados, lo que permitió la apertura del mercado europeo. A cambio de 700.000 euros, el volante se sumó a las filas del ST. Gallen, de Suiza. Sin embargo, tras un frustrado andar por el viejo continente, Méndez se conocería con un club que ahondaría profundo en su carrera profesional : El Mendocino iniciaba el primero de sus tres ciclos en Rosario Central. Un préstamo que, en consecuencia del nivel escenificado, se transformó en la ficha del jugador por 1.200.000 dolares. El alto rendimiento en el Canalla se mantuvo, a punto tal que Juan Román Riquelme declaro que “Méndez es el mejor jugador del fútbol argentino”, en 2009. Al año siguiente, casualidad o no, el volante pasaba a ser compañero del Torero. Sin embargo, más allá de un destacado rendimiento en un Superclásico con triunfo Xeneize, Méndez jamás logró asentarse en Boca.

Actualmente, tras un nuevo paso por Rosario Central con título del Nacional B incluido y con un expreso pedido por parte de Miguel Russo para contar con él, Jesús regresó a La Boca. Declinó la posibilidad de una casi asegurada titularidad en la institución Santafesina, por el desafío Xeneize. Por pelear un puesto con grandes jugadores. Bianchi, mientras busca el extraviado número del señor, ya cuenta con el teléfono de Gago, Daniel Díaz y Jesús. Todos ellos buscarán armar el andamio, lo más sólido posible, para rememorar los tiempos en los que el Virrey tenía contacto directo con Dios y muy lejana parecía la 19° posición.



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