Pocas bandas pueden decir que cambiaron el rumbo del rock en pleno cambio de siglo. The Strokes es una de ellas. Cuando Julian Casablancas, Nick Valensi, Albert Hammond Jr., Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti irrumpieron en la escena neoyorquina, el panorama estaba dominado por el pop de estadios y el nü metal. Su propuesta era mucho más simple: canciones de tres minutos, guitarras filosas, una producción austera y una actitud que recuperaba el espíritu del rock de los años setenta.

El resultado fue “Is This It” (2001), un álbum que trascendió el éxito comercial para convertirse en una obra fundamental del rock contemporáneo. Más de dos décadas después, sigue apareciendo entre los mejores discos del siglo XXI y su influencia puede rastrearse en buena parte de la explosión indie de los años siguientes. Bandas como Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, Interpol o The Killers encontraron en ese sonido una referencia ineludible.

Lejos de quedarse en el impacto de un debut histórico, The Strokes sostuvo su crecimiento con “Room on Fire” y “First Impressions of Earth”, discos que consolidaron su lugar como una de las bandas más importantes de su generación.

Sin embargo, el desgaste interno comenzó a hacerse evidente. Las diferencias creativas, los proyectos solistas y una menor frecuencia de trabajo conjunto terminaron reflejándose en “Angles” y “Comedown Machine”, dos trabajos que dividieron a la crítica y alimentaron durante años las versiones sobre una posible separación.

Contra todos los pronósticos, el grupo encontró una segunda vida en 2020. Con Rick Rubin en la producción, “The New Abnormal” mostró a una banda más madura, capaz de reinventarse sin perder la esencia que la convirtió en un fenómeno mundial. La recepción fue inmediata: elogios de la crítica, reconocimiento del público y el primer Grammy de su carrera, un premio que llegaba casi veinte años después de su debut.

Ese renacer encuentra ahora un nuevo capítulo con “Reality Awaits”

El álbum conserva la identidad melódica y el pulso que hicieron de The Strokes un referente del rock alternativo, pero también refleja la creciente influencia de las inquietudes artísticas de Julian Casablancas.

En varios pasajes aparecen búsquedas más experimentales, cercanas al universo de The Voidz, con una producción cargada de efectos vocales y decisiones estilísticas que, para parte de la crítica, aportan personalidad, mientras que para otros terminan opacando la solidez de las canciones. Esa tensión entre el sonido clásico de la banda y la necesidad de explorar nuevos caminos atraviesa buena parte del disco y lo convierte en uno de sus trabajos más discutidos de los últimos años.

El lanzamiento tiene, además, un atractivo especial para el público argentino. La banda llegará el domingo 29 de Noviembre al Primavera Sound Buenos Aires 2026, donde el país será uno de los primeros en escuchar en vivo las canciones de este nuevo trabajo. Un regreso esperado para un grupo que, más de 25 años después de su formación, sigue demostrando que todavía tiene algo nuevo para decir.