Dylan León Masa, más conocido como Dillom, lanzó su nuevo álbum llamado “La nueva violencia” el pasado 12 de agosto. Es el tercer álbum de estudio del cantante, luego de “Post Mortem” (2021) y “Por cesárea” (2024).

Con 14 canciones, el nuevo trabajo recorre estilos como el rock, pop, electrónica, indie y trae un estilo mucho más bailable en contraste con la oscuridad de “Por cesárea”. A lo largo de este recorrido el artista encarna lo peor de la sociedad y genera una crítica al poder y los excesos, siendo parte del propio relato.

Con la ironía muy presente en cada canción, este recorrido es atravesado por las drogas, la sexualización como mercancía, el machismo, la hiperconectividad, la heteronorma en canciones como“Minas” y “Nadie coge gratis” y las imposiciones estéticas y sociales como suena en “Papá se volvió loco”: “Inflate ese labio, sacate el cachete, rompe tu costilla, quiero ver más cintura” y sentencia con “vos hacelo así, me lo debes, soy yo quien te está dando de comer”.

Portada del álbum “La nueva violencia”.

Una curiosidad del álbum es que no dice el nombre de las colaboraciones, en cambio aparecen en las canciones y deja al oyente detectar las voces que resultan familiares, como la inconfundible voz de Juliana Gattas y Ale Sergi en “Gente común”, la cuarta canción con una impronta pop y electrónica más característica de Miranda! que rompe con los primeros tres temas más saturados y punk, para cambiar el rumbo del disco a un estilo más bailable y electrónico.

Las letras son explícitas, y se alejan del cliché de las canciones de desamor como en el caso de “Souvenir” en que deja de lado el romanticismo poético para llevarlo a un lado más carnal y terrenal. Otro tema que se hace presente es el FOMO (fear of missing out, o miedo de quedarse afuera, en criollo) que parece atravesar las juventudes y lleva a cuestionar si las decisiones son tomadas por uno mismo o por lo que hace el resto, algo a lo que alude “Superdiversión”.

Foto: @ramirponce

Por el tema número once, “Palermo Hollywood”, retoma el estilo más punk que traslada a un ambiente más under, para encarar la recta final con un interludio humorístico y crítico hacia él mismo como viene siendo recurrente en Dillom, siguiendo con un tema mucho más instrumental, sentido y lento como “Maniquí” dónde toma protagonismo la guitarra eléctrica que acompaña un relato nostálgico que podría llevar a una inspiración en “Cuando me empiece a quedar solo” de Sui Generis.

Para cerrar esta obra, el artista trae “Amigos”, una canción que continúa con la nostalgia con un sonido más alegre y remite a ciertos clásicos del rock nacional como “Todo sigue igual” de Viejas Locas o “Noche con amigos” de Intoxicados. “Amigos de muchos años, amigos en los baños, amigos que te quieren mal, amigos en un funeral, amigos que están acá conmigo, que no falten los motivos para festejar”, cierra esta última canción de un álbum que sin duda invita a escuchar, a prestar atención y también a bailar, con la esencia singular y novedosa siempre presente en un artista como Dillom.