Ball

La orquesta de Román.

Ayer Boca triunfó por 2-0 frente a Olimpo en la Bombonera y Rock N´Ball se propone analizar el buen partido que tuvo Juan Román Riquelme, clave en el desarrollo del partido participando activamente en ambos tantos

Cuando Román está inspirado, poco hay para hacer. Ya lo dice un dicho popular: “Viejos son los caminos y todavía largan polvo”. Así es, puede que no tenga la velocidad ni el manejo del balón constante durante todo el encuentro, pero continúa demostrando que cada vez que aparece, la actualidad de Boca cambia considerablemente. Y si no, pregúntenle a Olimpo, que venía realizando una tarea más que aceptable en La Bombonera hasta que apareció Riquelme para participar activamente en el gol de Cvitanich, y posteriormente con un pase magistral para el definitivo tiro a la red de Mouche.

Todo sigue igual de bien para el Boca de Julio César Falcioni. Con el invicto que ya alcanzó los 30 partidos, y con un Riquelme vital en los metros finales. El diez guió a su equipo a ganar por 2-0 ante Olimpo, y arrancó defendiendo el título con una importante victoria ante un rival que siempre lo complica.

Con la intención de que sume minutos pensando en el debut copero del martes frente a Zamora en Venezuela, Falcioni metió a Román desde el inicio del partido. Luego de algunas arremetidas con peligro hacia el arco de Orión, Boca empezó a asentarse en el campo de juego.

Ahí comenzó Riquelme, un jugador que con poco y falto de ritmo, es capaz de cambiar el desarrollo del partido. Luego de un rebote tras un tiro libre, el enganche flotó un centro preciso a la cabeza de un Mouche adelantado, quién se la bajó perfectamente a Cvitanich para que ponga el 1-0.

Para el segundo tiempo Boca fue otro, se hizo cargo del dominio del balón y el diez se sintió mucho más cómodo con el trámite del partido. Se hizo cargo del manejo de la pelota y lideró los ataques de su equipo, ya sin la marca asfixiante de Musto y Rosada a sus espaldas. Tuvo unos buenos 45 minutos y su ópera prima fue el pase fantástico en el segundo gol. Pared con Erviti que se ensució un poco, el diez logró llevársela, y cuando la jugada parecía cantada hacia un Rivero que pasaba con velocidad por el costado derecho, la cabeza de Román pensó otra cosa. Paró la pelota, esperó que la defensa se corra sola hacia la izquierda y habilitó a un solitario Mouche para que ponga el definitivo 2-0. Así ganaba Boca, al ritmo de Riquelme.

“Es importante empezar ganando”, declaró luego del partido. Claro que lo es, pero también es importante para Boca saber que puede contar con un Riquelme en buen nivel. El enganche volvió a ser figura, participó de los dos goles y, como diría él, se fue felí.