A dos fechas del final, y tras tres años sin vueltas olímpicas, el Xeneize se consagró como el mejor de este Torneo Apertura luego de derrotar a Banfield en la Bombonera por 3-0 con un doblete de Darío Cvitanich y un golazo de Diego Rivero.
De esta manera, Boca alcanzó su estrella número 24 a nivel local. El equipo fue sólido de punta a punta, se sobrepuso a ausencias durante todo el torneo, y tiene el récord de goles en contra.
La tortura de tres años sin dar una vuelta llegó a su fin. Boca vuelve a festejar en un torneo que, sin dudas, no pasara por alto. Porque le sacó una ventaja tremenda a sus rivales, porque continúa invicto a dos fechas del final, porque se sobrepuso a cada lesión. Y porque justo este año, el rival de siempre se encuentra jugando en la B Nacional, otro punto de festejo para los hinchas.
Boca da la vuelta con un invicto que alcanza los 27 partidos y que parece no tener fecha de vencimiento, con solo cuatro goles en contra, y con una solidez fantástica en todas sus líneas. Otra cualidad de este campeón, fue la fuerza para sobreponerse a las lesiones de su promesa de gol, y también de su as de espadas. Porque Lucas Viatri y Juan Román Riquelme tuvieron que ver varios partidos desde afuera y el equipo no sufrió fisuras en ningún momento.

Apareció Nicolás Blandi primero para marcar y hacer olvidar a Lucas, y luego Cvitanich para transformarse en faro dentro del área y demostrar que no se equivocaron al traerlo.Para reemplazar los lujos de Román, Falcioni confió en Cristian Chávez y éste le cumplió con creces. Al Pochi no le pesó para nada ser el titiritero del equipo y siempre supo estar a la altura de las circunstancias.
Con todos estos pergaminos, el Xeneize despejó cualquier duda sobre la justicia de este torneo y aseguró el título con una contundente victoria ante el Banfield de Ricardo La Volpe, para que los hinchas tengan la frutilla de este ansiado postre.
En la primera parte se acabó gran parte del partido. Un ex Banfield, Cvitanich, convirtió a los 9 y a los 43 minutos para darle un 2-0 al equipo de la ribera, que se fue al descanso con la tranquilidad de que el encuentro estaba cerrado y el título lo tenía al alcance de su mano.

El complemento no tuvo mucho de diferente. Boca siguió haciéndose cargo del dominio del juego y Banfield no podía encontrar la pelota y solo creaba juego de la mano de Jonathan Gómez. Para colmo, en la semana que se confirmó que Boca comprará el pase de Rivero, el volante clavó un bombazo tremendo para poner el 3-0 y desatar la fiesta en la Bombonera.
Cuando Riquelme, que no jugaba desde la fecha 11 ante Belgrano, ingresó a los 19 minutos en lugar de Rivero, la Bombonera se vino realmente abajo para ovacionar al máximo ídolo de la actualidad de Boca. Con el diez en cancha, ya no había nada por jugarse y Falcioni pudo darse el gusto de darle un merecido reconocimiento a Erviti y Schiavi, que se ganaron los aplausos de todo el estadio al salir reemplazados por Colazo y Caruzzo respectivamente.
Baldassi puso fin al partido y a su carrera como árbitro, y en ese momento, todos volvieron a gritar campeón. Consagrando el estilo de un Julio César Falcioni, que le encontró la vuelta a pesar de tantas críticas y de un plantel que luchó unido por un mismo objetivo.

Boca es el justo campeón del fútbol argentino. Es campeón porque fue el equipo más sólido del campeonato. Campeón porque no perdió ningún partido y extendió su invicto a 27. Campeón porque solo le convirtieron 4 goles en 17 partidos. Campeón, porque supo aprovechar todas las limitaciones de sus rivales a la hora de pelear el torneo. Campeón porque supo sobreponerse a cada golpe o lesión de algunos de sus jugadores. De punta a punta, así ganó este Torneo Apertura el equipo de J.C Falcioni. Y cuando todavía restan dos fechas, se consagró luego de tres años de sequía.
Merecido tiene el título este equipo que, sin dejar dudas, es un legítimo campeón.



Comentarios