Por Lucas Lammardo (Productor Tercer Arco)
Con tristeza e impotencia escribo estas líneas, después de verte una y otra vez jugando un verano repleto de dudas e insatisfacciones, teniendo en cuenta que por delante se viene un semestre crucial. A mí me contaron otra historia de River: el de las victorias importantes, el del campeón del mundo de Hector “Bambino” Veira, aquel equipo que peleaba siempre los torneos entre los 70′ y 80′. Ni pensar del victorioso y elegante equipo de Ramón Díaz, si nos acercamos a la fecha.
Hace cinco años que me pregunto lo mismo: ¿A qué llegaste River? ¿Hasta dónde te dejaron caer? ¿Cuánto daño te hicieron estos infames dirigentes? ¿Cuál es el precio que tuviste que pagar por diez años de miserias e ineptitud?

Siento que te pegaron un tiro en la frente y que no te levantas más. Lo que más duele es ver que te ensuciaron la cabeza, que te pudrieron las neuronas y que a los hinchas les lavaron la memoria. Y esto no es hablar por hablar, River desborda por todos lados, desde los papeles hasta en el campo de juego, pasando también por las tribunas.
Me acuerdo del ex presidente que prometió poner a River en lo más alto, que iba a continuar por el camino del triunfo y aseguró que todo marcharía por las riendas correspondidas; lo único que hizo fue hundir con balances llenos de mentiras a un club que estaba adinerado, incorporando jugadores mediocres, gobernando a un nivel casi autoritario, prohibiendo la libertad de prensa y lo peor, transformó a una institución familiar en batallas campales por una simple y concreta lucha de poder que terminó con un muerto.
Ahora bien, el actual presidente tampoco cambió la historia; es cierto que River estaba destrozado financiera y futbolísticamente, pero al ganar una elección debería cumplir todo lo que prometió en su momento, transpirando la camiseta como lo hizo en su época de capitán (así era su spot publicitario). Culpable o no, es quien hizo descender a River a la segunda categoría y eso es impagable, hoy y mañana. Nada de lo que hará será suficiente para revertir su imagen y su gestión política. Los balances y los números mejoraron en la institución, pero la historia no se mancha, Daniel. Ya del pasado a esta altura no queda más nada por decir, solo “gracias”.
Como dije anteriormente, River está muy enfermo, al borde de la muerte. Hoy el parte medico es reservado, casi en coma 4. Habrá que esperar hasta Junio para saber si revive o si es definitivamente terminal. Pero ojo, existe la posibilidad de que en el medio puedan salvarse algunos o caer otros.
Almeya querido, sabés que todo está en tus manos y en tu capacidad como DT, que hasta hoy me decepcionó, pero de todas formas sigo confiando en vos porque estás sano aún. Solo quedan horas para que River se enfrente a su primer adversidad de esta dura y dolorosa enfermedad que jamás padeció en más de cien años. Se llama Almirante Brown.
Utilizá el clásico 4-3-1-2 que caracterizó a la vieja banda, no trates de probar otros sistemas tácticos ni jugadores, no hay más tiempo. Quedan seis meses solamente, no ocultes síntomas ni recetas, será peor. Ahora es momento de la verdad, de que demuestres que sos una persona sana en este mundo enfermo de River.
Desde chico me enseñaron que para todo hay una explicación, y a vos también te lo inculcaron porque te escuché decirlo más de una vez. Por eso, hacele entender a la gente todos los por qué que existen en este equipo: cuando juega bien o cuando juega mal, cuando gana o pierde, porque en los últimos 10 minutos de cada partido siempre termina sufriendo, y porque hacés cambios ilógicos en momentos importantes.
Volvamos a primera con la verdad, pensá y hablá con la verdad Pelado, sabés bien que es el único remedio para empezar a curar la enfermedad que River tiene hace años. Hacelo vos, amigo Matías, ya que nadie se atreve a hacerlo desde hace por lo menos una década. Sos joven, tenés fuerza y experiencia, salvalo vos a River porque sino vas a terminar igual que ellos, los dirigentes: con respirador artificial, contando las horas para que te saquen del lugar o te entierren para siempre.



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