¿Qué es lo que realmente sucede con los número nueve de los equipos grandes? ¿No están a la altura de las circunstancias? ¿O padecen los malos funcionamientos colectivos y las pocas ideas de sus compañeros en la cancha? Es verdad que cada vez se convierten menos goles y los cotejos son más ajustados. Pero las respuestas son variadas porque cada conjunto transita momentos diferentes, y esto hace que cada plantel viva un campeonato totalmente distinto.
En el caso de Santiago Silva, Lucas Viatri y Nicolás Blandi, las razones son elocuentes: Carlos Bianchi no encuentra el mecanismo, los jugadores no transmiten una idea clara adentro del campo de juego y por decantación, son escasas las situaciones de peligro que tienen en cada encuentro. Las pocas que poseen, en varios casos, son generadas por ellos mismos, ya que el único que le otorga una pizca de claridad a Boca Juniors es Juan Román Riquelme. Es sabido que el ex Villarreal está jugando lo justo y necesario, pues el entrenador lo utiliza sólo para la Copa libertadores porque el enganche no está en su mejor forma física. Por su parte, el uruguayo tiene tres conquistas en el Torneo Final 2013, y es el que más anotó de los delanteros de los equipos más populares.
Es diferente el momento de David Trezeguet. El franco argentino, desde que River volvió a primera, sólo gritó tres veces y entró en una nebulosa de la cual nunca salió. Algunas de sus virtudes mermaron y está alicaído. El conjunto comandado por Ramón Díaz, con sus virtudes y defectos, genera situaciones de riesgo, y estas mismas no son aprovechadas por ninguno de sus atacantes. Rogelio Funes Mori no supo validar las oportunidades que le dio el Pelado, y perdió terreno ya que su rendimiento declinó desde los partidos de verano hasta la actualidad.
Ernesto Farías bajó su rendimiento. Puede que éste mal período se complemente con el delicado momento de Independiente. No está preciso, desconfía de sus posibilidades y sus compañeros a veces no lo ayudan. Los dirigidos por Américo Gallego son irregulares, en algunos encuentros no producen nada y en otros generan peligro. El pasado domingo, en el 1 a 1 ante Boca, el equipo del Tolo generó 17 chances para convertir, mientras que en otras fechas no produjeron nada. El complicado periodo que recorre el rojo de Avellaneda no ayuda a ningún integrante del plantel. El colombiano Juan Caicedo se autogenera ocasiones, pero no las convierte. Esa vicisitud se vuelve contraproducente y afecta en la parte anímica. Fabián Vargas, defendiéndolo, dijo: “Es normal que pase por esta situación, se tiene que adaptar”.
José Sand tiene el contrato más elevado del fútbol argentino y no lo hace valer. Desde su arribo a Racing no convenció a nadie; ni a Luis Zubeldía, hinchas y dirigentes. Probablemente le rescindan en junio y se aleje del club. Tuvo chances y oportunidades en los dos campeonatos, pero no las supo aprovechar. Poca sociedad en la cancha con los compañeros. Permaneció quieto y lento en el juego. No hizo nada: no generó, no transmitió y tampoco erró tanto. En las escasas oportunidades que tuvo Javier Cámpora, demostró estar un poco más a la altura de la circunstancia. Los dirigidos por Zubeldía entraron en una nebulosa futbolística desde la salida de Centurión y la momentánea lesión de Fariña, que volvió hace poco. La génesis que había encontrado con estos dos, la perdió y afectó a jugadores como Luciano Vietto, que tiene dos goles en lo que transcurre del torneo, pero que no está cómodo como si lo estuvo en las últimas fechas del Inicial.
A su vez, Denis Stracqualursi había terminado de buena manera el campeonato pasado, pero en el corriente hizo un solo gol. San Lorenzo es previsible cuando ataca. Tiene buen trato de balón, aunque a Traca le llega poco y no tiene muchas situaciones para convertir. El único tanto se lo hizo a River, y fue puro mérito de él, peleando hasta última instancia la pelota adentro del área. Juega como único punta de referencia, y eso es lo que produce que, en parte, sea previsible la idea del ciclón. La línea de tres mediocampistas, que se encuentra detrás de él, no supo encontrar la profundidad necesaria para lastimar y asistir al ex Tigre. Pivotea con sus compañeros, es solidario y baja las pelotas aéreas. Pero está fallando en la zona crítica.
Lo incuestionable es que ningún equipo grande está pasando por un excelente momento, en referencia al resultado y en cuanto a lo futbolístico. En algunos casos, ciertos jugadores están en un bajo nivel, y en otros sus colegas no los ayudan. Está claro que los delanteros no están convirtiendo, y que el fútbol es un complemento de varias ideas y formas, y del accionar de las mismas, pero en estos planteles no están funcionando ninguna de las partes.



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