Ball

A no terminar como el primo

Corría el mes de diciembre del año 2004. Una larga fila de autos recorrían 300 kilómetros para ver a Newell’s salir campeón en el viejo estadio del rojo. Cuarenta mil almas leprosas estaban ansiosas por sacarse las camisetas en la calurosa Capital Federal y gritar “Dale campeón”. El equipo del “Tolo” Gallego estaba a sólo un empate de dar la vuelta. Sin embargo la alegría llegaría por medio de la radiodifusión: tras un error en la salida del “Gato” Sessa, Vélez había empatado en uno con Arsenal y ya era imposible que alcanzara a los rojinegros que perdían por dos goles. “La lepra” obtenía su sexto título en primera división y al encuentro habían asistido hinchas de todas partes del mundo. [youtube NG4gua-M2WA&] Actualmente el equipo rosarino se encuentra muy lejos de aquella situación. Hace dos torneos viene arrastrando una crisis futbolística provocada por dirigentes, técnicos y jugadores. La dirigencia ha errado el camino, no ha sabido elegir correctamente los refuerzos y los tres técnicos que tuvo Newell’s en el campeonato no han sabido encontrar variantes al asunto. Al mismo tiempo la situación institucional ha cambiado notablemente, se ha vuelto a la democracia. Luego de 14 años la tiranía del expresidente Eduardo López, secundado por el “pimpi” Caminos ha terminado. Los rosarinos han votado y elegido a la actual dirigencia comandada por Guillermo Lorente que con aciertos y errores ha obtenido un subcampeonato y dos participaciones en copas internacionales. Sin embargo la situación actual es apremiante, el equipo no encuentra el rumbo y el fantasma del descenso comienza a asomarse. Las señales de alerta comenzaron a aparecer con el suficiente tiempo para dar vuelta el timón y ese es el gran desafío para los dirigentes. Solo falta un año para las próximas elecciones institucionales y la mejor promesa de campaña será brindarles tranquilidad a los socios: tanto dentro de la cancha, como en los resultados. Ningún leproso de ley querrá terminar como lo hicieron sus “primos”.  

Corría el mes de diciembre del año 2004. Una larga fila de autos recorrían 300 kilómetros para ver a Newell’s salir campeón en el viejo estadio del rojo. Cuarenta mil almas leprosas estaban ansiosas por sacarse las camisetas en la calurosa Capital Federal y gritar “Dale campeón”. El equipo del “Tolo” Gallego estaba a sólo un empate de dar la vuelta. Sin embargo la alegría llegaría por medio de la radiodifusión: tras un error en la salida del “Gato” Sessa, Vélez había empatado en uno con Arsenal y ya era imposible que alcanzara a los rojinegros que perdían por dos goles. “La lepra” obtenía su sexto título en primera división y al encuentro habían asistido hinchas de todas partes del mundo.

Actualmente el equipo rosarino se encuentra muy lejos de aquella situación. Hace dos torneos viene arrastrando una crisis futbolística provocada por dirigentes, técnicos y jugadores. La dirigencia ha errado el camino, no ha sabido elegir correctamente los refuerzos y los tres técnicos que tuvo Newell’s en el campeonato no han sabido encontrar variantes al asunto.

Al mismo tiempo la situación institucional ha cambiado notablemente, se ha vuelto a la democracia. Luego de 14 años la tiranía del expresidente Eduardo López, secundado por el “pimpi” Caminos ha terminado. Los rosarinos han votado y elegido a la actual dirigencia comandada por Guillermo Lorente que con aciertos y errores ha obtenido un subcampeonato y dos participaciones en copas internacionales. Sin embargo la situación actual es apremiante, el equipo no encuentra el rumbo y el fantasma del descenso comienza a asomarse. Las señales de alerta comenzaron a aparecer con el suficiente tiempo para dar vuelta el timón y ese es el gran desafío para los dirigentes. Solo falta un año para las próximas elecciones institucionales y la mejor promesa de campaña será brindarles tranquilidad a los socios: tanto dentro de la cancha, como en los resultados. Ningún leproso de ley querrá terminar como lo hicieron sus “primos”.