Nacida en la Ciudad de Buenos Aires, la cantante, compositora y guitarrista cruza el rock nacional con la canción de autor, el tango y la milonga. En 2021 publicó “La Mirada”, junto a Paula Maffía, y “Nuestros Deseos”, con producción de Lucy Patané, a través de Goza Records. En 2022 publicó su primer disco, “Un Incendio General”, y próximamente saldrá “Villa Insuperable”, un LP de ocho canciones coproducidas junto a Tomás Amante y grabadas con banda en vivo.
Entre un álbum y otro hubo escenarios como Niceto Humboldt, Matienzo y el Centro Cultural Recoleta, incluso una apertura para Feli Colina en el Teatro Coliseo. El inminente lanzamiento reúne canciones que empezó a componer hace tres años. Durante la producción, que comenzó en 2025, Julia asumió un papel más activo en la construcción del sonido. La artista armó casi todas las líneas de bajo, trabajó los coros y se detuvo en detalles tan específicos como el sonido del tambor de la batería. “Me obsesioné”, admite. Tenía claro el audio que buscaba y una indicación que le repitió a Amante desde el comienzo: quería evitar “lo moderno muy hi-fi”.
Esa búsqueda encuentra una primera forma en los adelantos. “En la Pomada”, coescrita con Marcelo “Cuino” Scornik, se apoya en un riff de guitarras eléctricas, con bajo, batería, Wurlitzer, piano y coros. “Hojas Largas”, compartida con Fonso, se permite el aire de ranchera y suma un dobro a la instrumentación. El piano y las voces llevan la canción hacia una escena de trasnoche; hay humor en esa manera de discutir cuánto importa una letra si, finalmente, un acorde puede resolver la emoción. El costado eléctrico y el gesto más rústico conviven en la antesala del disco.
Grabar las ocho canciones con los mismos músicos fue una decisión que tomó desde el arranque. Su intención era “que la música respirara y fuera humana”. El trabajo previo, sin embargo, había sido minucioso. Las maquetas ya contenían buena parte de las indicaciones y para Zappa, involucrarse más en la producción también significó escuchar su propia voz de otra manera. Cerca de cuatro años después de su debut, reconoce que las experiencias que acumuló modificaron su interpretación. “Vivir te hace interpretar mejor”, dice y agrega: “Que te pasen cosas, que te enamores, te desenamoras, te movilicen cosas, te marque cierta tristeza o lo que sea”. Recuerda una entrevista de Antonio Carrizo a Tita Merello y una idea que le quedó dando vueltas: el valor de la calle y de la vida a la hora de interpretar.
Hay una canción todavía inédita que la llevó a exigir mucho más la voz. Tuvo que buscar la posición frente al micrófono para poder gritar sin que, en sus palabras, “se rompiera todo”. La prioridad era conservar la pasión que imaginaba para ese tema, aun con la incertidumbre de si en el futuro podrá cantarlo de la misma manera. “Eso también es lo mágico de los discos”, explica: “Imprimir lo que vos querés en ese momento”. Habrá que esperar al lanzamiento para saber cuál es.

Un lugar especial
El nombre del álbum también nació de algo que la sorprendió. Hace un tiempo descubrió que existía un barrio llamado Villa Insuperable, en La Matanza, y quedó fascinada. Quiso escribir una canción con ese nombre pero durante el proceso, el título empezó a abarcar algo mayor y concluyó por darle forma a una especie de universo de fantasía que podía sostener el disco completo.
Lo que le atrae es la exageración de la palabra “insuperable”, su grandilocuencia. Hay una promesa ahí que Zappa decide tomarse en serio, incluso cuando el presente da bastantes motivos para desconfiar. Lo define como “una mezcla entre lo que existe y lo que queremos que exista”. En esa distancia entre el mapa y el anhelo aparece el refugio que imagina para estas canciones, un territorio donde todavía se pueda encontrar amparo. Inclusive nos adelanta que en el arte de tapa hay un sol que participa de esa voluntad de dejar entrar algo de luz.
El vínculo con el territorio tiene antecedentes concretos en su obra. En 2024, al presentar “Garrapiñada” en una entrevista con Frecuencia Zero, habló de su infancia en Parque Avellaneda. Ahora esa relación aparece también en los modismos, en los guiños al tango que asoman en las letras y en una milonga que cierra el disco, nos adelanta la cantautora. “En la Pomada” recupera una expresión de la conversación cotidiana. Esas maneras de decir, tan incorporadas que a veces ni las registramos, también funcionan como material para el proceso compositivo.
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Al hablar de identidad argentina, Julia se detiene y se corrige. Empieza por la idea de recuperar algo y enseguida se pregunta si la palabra más precisa no será mantenerlo vivo. Esa vacilación importa porque deja abierta la pregunta de qué significa hoy esa identidad y qué puede hacer una canción con ella. También reconoce con claridad su procedencia: “Hay un sonido que está atravesado por el lugar del que yo soy y en el que vivo”.
Para las sorpresas del lanzamiento guarda cierta reserva. Cree que tanto la primera como la última canción pueden llamar la atención y prefiere que cada persona haga su recorrido al escucharlas. También anticipa una presentación en vivo para un mes exacto después de la salida del álbum; los detalles los anunciará próximamente.
Julia Zappa sigue apostando a un sonido porteño y popular en un contexto que cada vez parece más desterritorializado. Esa identidad toma forma en los modos de hablar, los sonidos, los lugares y las experiencias que atraviesan sus canciones. Hay un vínculo con su origen muy enraizado que encuentra nuevas maneras de manifestarse en su música. Y esas cosas se celebran.
Foto portada: Andre Viganó




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