Para algún desprevenido, el máximo artillero del torneo clausura es Agustín Módica, delantero de Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Ya cuenta con 8 goles en 6 fechas y, un dato sorprendente suyo es que tiene un porcentaje de goles esperados de 4.33. Esta estadística no solo mide la cantidad de remates, sino también cuántas chances reales había de que esa jugada terminara en un tanto (por ejemplo, tirar desde la mitad de cancha tapado por toda la defensa no suma la misma cantidad que un penal). Es decir que hizo el doble de goles de los que debería haber hecho, una cifra prácticamente irreal para un goleador. Esto dennota su capacidad para arreglársela y resolver situaciones para nada favorables.

Agustín es hijo de Pablo Módica, ex futbolista con trayectoria en el ascenso nacional y la tercera división italiana. Allí jugó en varios equipos de la región de Liguria (Entella, Andora, Albenga, entre otros). En ese andar por Liguria, nació su hijo, quien dos años después de su nacimiento el 12 de enero de 2003, llegó por primera vez a la Argentina, más específicamente a Rosario, donde empezó a jugar a la pelota en Amistad y Progreso y desarrolló su fanatismo por uno de los clubes predominantes de la ciudad.

Pero a los 10 años, le tocó vivir una experiencia indeseable. Su abuela vivía en la calle Salta y él estaba de visita. En frente de la casa de su nonna, a la altura 2141 de la vía, hubo una fuga de gas. Varios de los vecinos se percataron y empezaron a evacuar las zonas aledañas. Su abuela le avisó y le dijo que se vistiera. Mientras estaba agachado atándose los cordones, una ventana que estaba a sus espaldas, explotó y sus cristales volaron. Uno de ellos le causó un corte en la ceja. El desastre dejó 22 fallecidos y más de 60 heridos. Contó haber pasado varias noches soñando al respecto. Terminó llevando adelante la situación con un intensivo tratamiento psicológico.

6 de agosto de 2013, Salta 2141, Rosario.

Se terminó de formar en Central Córdoba, y desde ahí, llegó a Rosario Central, el equipo de sus amores. Uno de sus formadores en La Academia fue Mario Paglialunga, quien lo comparaba físicamente a cierto delantero europeo: “Flaco, alto y hasta inclusive medio incoordinado para correr, como Peter Crouch. Agustín es un pibe inteligente, y a pesar de su físico, la aguanta muy bien”.

Peter Crouch, ex delantero de Liverpool y Stoke City de 2,01 metros.

El técnico que lo puso en primera división fue Miguel Ángel Russo, de quien guarda un grato recuerdo: “Me dejó muchísimo, era como un padre. Cuando me tenía que cagar a pedos, lo hacía. Y lo mismo cuando me tenía que felicitar. Teníamos una relación cercana, yo por ser chico y él por la experiencia que tenía. Siempre voy a estar agradecido por haberme hecho debutar en primera”.

Marco Ruben es su ídolo, y fue una de las personas que le mandó un mensaje para felicitarlo después del primer hat trick de su carrera, ante Gimnasia y Esgrima de La Plata. Luego del último encuentro también fue consultado por la posibilidad de formar una dupla de ataque con Mateo Retegui, defendiendo los colores de Italia, entre risas, respondió: “Puede ser, me gustaría”.

Lamentablemente, en el Canalla le tocó vivir uno de los momentos más difíciles de su carrera. En 2024, visitando a Independiente en el Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, tuvo un choque con Joaquín Laso que lo terminó mandando contra los carteles publicitarios. El impacto le provocó una rotura del ligamento cruzado anterior y el menisco externo de su rodilla derecha. Le tomó 8 meses volver a su actividad profesional.

Agustín Módica el 17 de agosto de 2024 luego de chocar contra los carteles.

Cuando Jorge Almirón llegó al club, Agustín dejó de ser tenido en cuenta: “En los últimos tiempos en Central no la estaba pasando muy bien. Cuando uno es hincha del club, todo duele el doble. Yo necesitaba jugar y se presentó la oportunidad de Gimnasia, y ahora estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera”. También reveló volver a sentirse conectado con el fútbol desde su llegada a Mendoza: “Me volví a sentir jugador desde que llegue acá. Me recibieron con mucho cariño”.

Este domingo vuelve a un terreno que lo va a desafiar psicológicamente, a las 19.15, retornará a Avellaneda para tratar de llevarse los 3 puntos contra Independiente. En el caso de lograr la victoria, los mendocinos se pondrían a tono para disputar la Copa Sudamericana el año que viene, un hecho impensado hace tan solo unos meses.