No es novedad que la FIFA y la UEFA estén contrapuestas en decisiones que engloban al deporte rey. En las últimas semanas se volvió a hacer público el disgusto de la federación europea luego de que Gianni Infantino perdonara la expulsión de Folarin Balogun tras un llamado telefónico de Donald Trump.
La última propuesta de la FIFA fue fundar una sociedad mercantil que controlara la parte comercial y financiera de sus torneos (los Mundiales de Clubes y Selecciones, tanto femenino como masculino). Su nombre era FIFA Forward Enterprise (FFE) y tenía el objetivo de llevar a cabo las gestiones operativas (patrocinios, derechos de emisión, licencias, ventas de entradas, entre otros) para los campeonatos correspondientes. Obviamente esto traía consigo la sospecha de los millones de fanáticos que se cuestionaban si el fin era hacer crecer al deporte o a los bolsillos de quienes lo dirigen. La idea ya ha sido desechada por el ente mayor, pero no porque se hayan arrepentido, sino por la campaña que encabezó la UEFA, la confederación continental con más poder debido a los capitales que poseen sus integrantes y las estrellas de sus países que mueven millones de dólares a raíz de sus imágenes alrededor de todo el globo terráqueo.
Las diferencias entre UEFA y FIFA
Uno de los casos de desacuerdos más ridículos fue el que tuvo a Gianluca Prestianni como actor principal: sus alegados insultos racistas dirigidos a Vinícius Jr mientras se tapaba la boca llevaron a que la UEFA cambiara las reglas para sus competiciones. Cualquier futbolista que se comunique con un rival evitando que se le puedan leer los labios debía ser expulsado. La FIFA vió cierta lógica en la implementación y la incluyó en las nuevas metodologías que se llevaron a cabo en el último Mundial. Ante una coincidencia con Infantino, Čeferin decidió dar marcha atrás con la norma que su propia asociación había aplicado, como si se tratase de una pelea entre niños.
Esta serie de desacuerdos no se ven únicamente producidos por el amor al deporte (si es que eso tiene peso en las decisiones de los directivos). Por ejemplo: el argumento que la UEFA pueda esgrimir en contra del incremento de países en el Mundial argumentando la fatiga de los futbolistas es meramente de cara al público, ya que no se ha quedado atrás en esa iniciativa e hizo lo propio con su producto estrella: la Champions League, a la vez que lo hizo con la Europa League y la creación de la Conference League.
Esta continuación de encontronazos es el resultado de una disputa por la forma en la que se distribuye el calendario internacional y sus competiciones. Mientras la FIFA suma competencias y semanas a través del nuevo Mundial de Clubes y del aumento de partidos en su símil de selecciones, es el mercado de cada continente el que pierde atención. Y la región que más poder tiene para plantarse es la UEFA. Así lo hizo ya hace unos años, cuando creó la Nations League, la cual se disputa en fechas de amistosos internacionales, impidiendo que la FIFA lucre con las selecciones y figuras del viejo continente, ¿por qué enriquecería a otra asociación con sus jugadores? Demostrando que la mayor parte del mercado económico la mueve Europa.
Qué dijeron el resto de las Confederaciones
Concacaf y la AFC (confederación asiática) fueron las que siguieron en el orden de pronunciamientos en contra de la FFE, pero no es menor que no hayan sido tan tajantes como la UEFA, ya que no amenazaron con boicotear los torneos de Gianni Infantino. Sobre la posición de Conmebol en esto, fue la última en rechazar la venta de acciones, algo que no es casual. Es verdad que también le dió el gusto a la UEFA de quitarle otro espacio a la FIFA con la vuelta de la Finalissima, pero casualmente la que debía disputarse este año entre España y Argentina previo a la Copa Mundial, no se jugó debido a desacuerdos entre las partes. Mientras esto sucedía se vió una serie de acercamientos públicos entre Alejandro Domínguez y Gianni Infantino, algo no menor teniendo en cuenta que en marzo del próximo año hay elecciones presidenciales para la Federación Internacional de Fútbol.

A pesar de estar más enfrentados que nunca en el siglo XXI con Inglaterra desde las semifinales con Inglaterra en Atlanta, sería de necio no reconocer que es uno de los países que más respeta los valores tradicionales del fútbol al ser la nación creadora del mismo. Su primer ministro, Andy Burnham, dijo: “El fútbol no pertenece a inversionistas. Pertenece a quienes llenan las tribunas y los que están en los bordes del terreno semana tras semana, llueva o haga sol. El Mundial no es un producto. Es la competencia más grande del deporte mundial y nunca le ha pertenecido a nadie para ser vendido”. Agregó: “Es una propuesta escandalosa, el mero hecho de que se haya contemplado, demuestra, en mi opinión, que es la persona equivocada para dirigir la organización“.

El panorama de la presidencia de la FIFA
La FIFA aguarda para unas elecciones presidenciales en marzo del próximo año. En el transcurso de los meses venideros va a ser clave la aparición de otros candidatos para ser la máxima autoridad de la federación que regula el fútbol a nivel global. Es imposible no pensar en que la figura de Čeferin se presente como candidato o elija a alguno de sus allegados para que se postule. La UEFA claramente lo apoyaría, la duda queda en el resto de continentes. Concacaf, con Estados Unidos al frente, ¿iría en contra de Infantino? Cuesta imaginarselo tras la exhibición de su relación con Donald Trump. Oceanía y África (con 54 naciones afiliadas) eran las únicas en favor de la FFE, ya que representaba un ingreso inmediato de 20 millones de dólares para cada una de sus selecciones. Parece ser la más alineada con la presidencia de Gianni. La Confederación Asiática parece apostar por su propio caballo: Nasser Al-Khelaifi, dueño del PSG, bicampeón de la Champions League que contará con el apoyo de los fondos más grandes del mundo.
La postura de Sudamérica: ¿Qué rol jugó la Conmebol?
La posición del organismo que preside Alejandro Domínguez resulta una incógnita. Pareciera que no quiere perder el apoyo de la FIFA de cara al Mundial 2030 que va a tener partidos en nuestro continente. También respaldando el aumento de cupos del torneo para incluir a 64 naciones en él.
Pero a la vez necesita de la UEFA. Argentina, Uruguay y Paraguay ya tienen su participación confirmada al organizar partidos en sus terriotorios, pero ¿cómo se organiza una eliminatoria con 7 equipos cuando esa sería la cantidad de cupos al Mundial? El presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison, confirmó que hay tratativas entre Conmebol y Europa para que se incluya a selecciones sudamericanas en la Nations League o que se cree un torneo similar en conjunto, cuyos participantes saldrían de la tabla de las eliminatorias.




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