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Marcelo Bielsa, un loco suelto en Yorkshire

Una de las cunas del fútbol sin dudas es Yorkshire. En el lado oeste de la ciudad se encuentra ubicado al Leeds United (1919), un club de la League Championship (segunda división de Inglaterra) que se fundó en lo que fueron tierras vinculadas al carbón y la industria textil. La necesidad de reivindicarse hizo al Leeds – tres veces campeón de la Liga Inglesa, finalista de la Champions League en 1975 y semifinalista en 2001 – pensar en Marcelo Bielsa como el entrenador (de último paso por el Lille de Francia) que ascienda al elenco del norte de Inglaterra tras 14 años sin poder disputar la Premier League. E incluso hacer olvidar su paso por la League One (tercera división) en la temporada 2006/07.

"Siempre fue mi ambición trabajar en Inglaterra, y tuve varias oportunidades, pero esperé el proyecto correcto para venir", declaró en su presentación el nacido en Rosario hace 62 años. "Me fue imposible rechazar al Leeds por la historia que tiene", continuó. Y no está tan errado el "Niño(como lo conoce su familia) respecto a lo que significan los "The Whites" para el fútbol inglés.

Se podría decir que el Leeds comenzó a escribir su historia de gloria a partir de 1961. Antes de ese año era un equipo del montón. Tal es así, que uno de los mejores jugadores británicos de toda la historia - como lo fue John Charles - dejó el club en 1957 porque lo consideraba "mediocre" y se fue a la Juventus de Italia, compartiendo plantel con el argentino-italiano Omar Sívori.

Sin embargo, todo cambió cuando Donald George "Don" Revieen marzo de 1961 - dejó de ser el capitán del equipo dentro de la cancha para asumir la capitanía técnica desde el banco de suplentes a sus 33 años, por pedido de la directiva de aquél entonces. Distinto al caso de Bielsa, que renunció a ser futbolista por considerarse "mediocre, tirando a malo" a sus 24 años.

Con Revie en el banco, el Leeds vivió su época de apogeo. Trece años de éxitos. Los más dorados de su historia. Con base en un fútbol físico, combativo y resultadista consiguieron ocho títulos, contabilizando dos de carácter internacional. "Super Leeds", apodados por sus hinchas, y "Dirty Leeds" (Sucios Leeds), por los detractores. De la escuela de "el resultado por sobre el juego" a la del "protagonismo por sobre la especulación".

"Los comentarios positivos no nos hacen un mejor equipo", explicó tras la segunda victoria consecutiva en dos partidos dirigiendo al Leeds por liga. Diferenciándose de quienes en Inglaterra ya lo comparan con "Don", quién al asumir el mando del equipo decidió cambiar los colores azul y amarillo de la camiseta por el blanco, inspirándose en el Real Madrid: "Llevamos una vida vistiendo de azul y amarillo. ¿Qué hemos ganado desde entonces? Nada. A partir de ahora, este equipo deja de ser un perdedor, porque lo entreno yo. Y yo no soy un perdedor. ¿Saben qué equipo ha ganado más títulos en el mundo? Pues el Real Madrid. ¿Saben de qué color viste el Real Madrid? De blanco (...) este Leeds es, desde este momento, un ganador".

No es sencillo trabajar con Marcelo Bielsa. Un obsesivo del fútbol. Un hombre que prioriza lo humano por sobre lo deportivo. Por ejemplo, puso a juntar la basura que rodeaba al campo de entrenamiento a sus jugadores para demostrarles que esas tres horas promedio que estuvieron realizando la tarea es la que aproximadamente necesita un hincha para ir a verlos jugar en Elland Road.

Atrás quedó la época de pagos ilegales para ascender. La de ser despreciados por un jugador. La de ganar todo, y, luego de eso, perderlo todo. Muy lejos quedó la Liga de la mano de Eric Cantona en el '92. Ni hablar del robo en la final de Champions del '75 contra Bayern Múnich.

Hoy es la era de aquél joven que a sus 17 años se fue de la casa de sus padres para instalarse en la pensión de su Newell's. Ese que sólo jugó dos partidos con el equipo de su vida (lo que lo terminó empujando a dejar el fútbol y meterse de lleno en la dirección técnica). El mismo que dirigió al equipo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y años más tarde al seleccionado nacional de fútbol.

También es ese que se tuvo que ir del país porque unos pocos que disfrutaban de sus éxitos lo condenaron al exilio. Fueron los famosos "amigos del campeón". Un tipo con convicciones intactas. Que supo tocar el cielo, pero que también tocó tierra. Eso es lo que buscó Leeds. Un señor que haya pasado por todas. Que esté destinado a ser el maquinista de lo que es hoy un tren a vapor en exhibición en algún museo. Leeds United y Marcelo Bielsa están destinados a ser.

La historia de sufrimiento y gloria del equipo inglés por el que Marcelo “El Loco” Bielsa observó hasta los partidos de pretemporada en Myanmar antes de firmar contrato por dos años con el club.

Una de las cunas del fútbol sin dudas es Yorkshire. En el lado oeste de la ciudad se encuentra ubicado al Leeds United (1919), un club de la League Championship (segunda división de Inglaterra) que se fundó en lo que fueron tierras vinculadas al carbón y la industria textil. La necesidad de reivindicarse hizo al Leeds – tres veces campeón de la Liga Inglesa, finalista de la Champions League en 1975 y semifinalista en 2001 – pensar en Marcelo Bielsa como el entrenador (de último paso por el Lille de Francia) que ascienda al elenco del norte de Inglaterra tras 14 años sin poder disputar la Premier League. E incluso hacer olvidar su paso por la League One (tercera división) en la temporada 2006/07.

“Siempre fue mi ambición trabajar en Inglaterra, y tuve varias oportunidades, pero esperé el proyecto correcto para venir”, declaró en su presentación el nacido en Rosario hace 62 años. “Me fue imposible rechazar al Leeds por la historia que tiene”, continuó. Y no está tan errado el Niño” (como lo conoce su familia) respecto a lo que significan los “The Whites” para el fútbol inglés.

Se podría decir que el Leeds comenzó a escribir su historia de gloria a partir de 1961. Antes de ese año era un equipo del montón. Tal es así, que uno de los mejores jugadores británicos de toda la historia – como lo fue John Charles – dejó el club en 1957 porque lo consideraba “mediocre” y se fue a la Juventus de Italia, compartiendo plantel con el argentino-italiano Omar Sívori.

Sin embargo, todo cambió cuando Donald George “Don” Revie – en marzo de 1961 – dejó de ser el capitán del equipo dentro de la cancha para asumir la capitanía técnica desde el banco de suplentes a sus 33 años, por pedido de la directiva de aquél entonces. Distinto al caso de Bielsa, que renunció a ser futbolista por considerarse “mediocre, tirando a malo” a sus 24 años.

Con Revie en el banco, el Leeds vivió su época de apogeo. Trece años de éxitos. Los más dorados de su historia. Con base en un fútbol físico, combativo y resultadista consiguieron ocho títulos, contabilizando dos de carácter internacional. “Super Leeds”, apodados por sus hinchas, y “Dirty Leeds” (Sucios Leeds), por los detractores. De la escuela de “el resultado por sobre el juego” a la del “protagonismo por sobre la especulación”.

“Los comentarios positivos no nos hacen un mejor equipo”, explicó tras la segunda victoria consecutiva en dos partidos dirigiendo al Leeds por liga. Diferenciándose de quienes en Inglaterra ya lo comparan con “Don”, quién al asumir el mando del equipo decidió cambiar los colores azul y amarillo de la camiseta por el blanco, inspirándose en el Real Madrid: Llevamos una vida vistiendo de azul y amarillo. ¿Qué hemos ganado desde entonces? Nada. A partir de ahora, este equipo deja de ser un perdedor, porque lo entreno yo. Y yo no soy un perdedor. ¿Saben qué equipo ha ganado más títulos en el mundo? Pues el Real Madrid. ¿Saben de qué color viste el Real Madrid? De blanco (…) este Leeds es, desde este momento, un ganador”.

No es sencillo trabajar con Marcelo Bielsa. Un obsesivo del fútbol. Un hombre que prioriza lo humano por sobre lo deportivo. Por ejemplo, puso a juntar la basura que rodeaba al campo de entrenamiento a sus jugadores para demostrarles que esas tres horas promedio que estuvieron realizando la tarea es la que aproximadamente necesita un hincha para ir a verlos jugar en Elland Road.

Atrás quedó la época de pagos ilegales para ascender. La de ser despreciados por un jugador. La de ganar todo, y, luego de eso, perderlo todo. Muy lejos quedó la Liga de la mano de Eric Cantona en el ’92. Ni hablar del robo en la final de Champions del ’75 contra Bayern Múnich.

Hoy es la era de aquél joven que a sus 17 años se fue de la casa de sus padres para instalarse en la pensión de su Newell’s. Ese que sólo jugó dos partidos con el equipo de su vida (lo que lo terminó empujando a dejar el fútbol y meterse de lleno en la dirección técnica). El mismo que dirigió al equipo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y años más tarde al seleccionado nacional de fútbol.

También es ese que se tuvo que ir del país porque unos pocos que disfrutaban de sus éxitos lo condenaron al exilio. Fueron los famosos “amigos del campeón”. Un tipo con convicciones intactas. Que supo tocar el cielo, pero que también tocó tierra. Eso es lo que buscó Leeds. Un señor que haya pasado por todas. Que esté destinado a ser el maquinista de lo que es hoy un tren a vapor en exhibición en algún museo. Leeds United y Marcelo Bielsa están destinados a ser.