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Volver al Pasado (VII): Banfield 8- All Boys 0 (Primera B 1962)

Por Fernando Tustanovsky

Durante el año 1962, se disputaba en Chile el séptimo mundial de fútbol. La temporada del campeonato argentino de primera división de ese año comenzaba en marzo y preveía un receso durante la presentación del seleccionado argentino en el país trasandino. No así el torneo de Primera B.

[caption id="attachment_46670" align="aligncenter" width="650" caption="Banfield celebró a lo grande aquella tarde de 1962."][/caption]

El sábado 2 de junio de 1962, el seleccionado argentino perdió con el de  Inglaterra 3 a 1 y sus chances de clasificación comenzaban a oscurecerse. A medida que llegaban las noticias con los goles ingleses, allá por la zona sur del Gran Buenos Aires, mas precisamente en Banfield la tristeza no fue tan grande para todos…

Hacía tres años y medio que Valentín Suarez había asumido la presidencia de Banfield con un solo objetivo: el ascenso a primera. Para esto armó un equipo con jugadores de calidad como Ediberto Righi, Norberto “Toro” Raffo, Oscar Lopez y Roberto Zárate y los mezcló con valores importantes del club como Oscar Calics y Ezequiel Llanos. La coctelera del conductor técnico, Benicio Acosta, dio resultado y se armó un equipo casi invencible para la divisional.

Así fue como esa tarde fatídica para Argentina en el mundial, el equipo del sur llegaba a la octava fecha invicto y recibía en Peña y Arenales la visita de All Boys.

Como si fuera imprescindible opacar el dolor de la derrota en el mundial, Banfield descargó sobre los albos su poderío y como diríamos en la canchita le pintó la cara, le hizo ocho y dejó zapatero a la visita. Oscar López convirtió nada menos que 4 goles mientras que los otros fueron obra de Roberto Zárate, Jorge Raffo de penal, José Herrera y Adolfo VasquezHistórica goleada en el Florencio Sola, gran campaña y el objetivo de Suarez cumplidos al término de la temporada.

Hoy, casi 50 años después se vuelven a ver las caras, un poco más maduros y seguramente más parejos, pero, sobre todas las cosas, con el orgullo y grandeza de escribir un nuevo capítulo,  esta vez, nada menos que en Primera A.

Por Fernando Tustanovsky

Durante el año 1962, se disputaba en Chile el séptimo mundial de fútbol. La temporada del campeonato argentino de primera división de ese año comenzaba en marzo y preveía un receso durante la presentación del seleccionado argentino en el país trasandino. No así el torneo de Primera B.

Banfield celebró a lo grande aquella tarde de 1962.

El sábado 2 de junio de 1962, el seleccionado argentino perdió con el de  Inglaterra 3 a 1 y sus chances de clasificación comenzaban a oscurecerse. A medida que llegaban las noticias con los goles ingleses, allá por la zona sur del Gran Buenos Aires, mas precisamente en Banfield la tristeza no fue tan grande para todos…

Hacía tres años y medio que Valentín Suarez había asumido la presidencia de Banfield con un solo objetivo: el ascenso a primera. Para esto armó un equipo con jugadores de calidad como Ediberto Righi, Norberto “Toro” Raffo, Oscar Lopez y Roberto Zárate y los mezcló con valores importantes del club como Oscar Calics y Ezequiel Llanos. La coctelera del conductor técnico, Benicio Acosta, dio resultado y se armó un equipo casi invencible para la divisional.

Así fue como esa tarde fatídica para Argentina en el mundial, el equipo del sur llegaba a la octava fecha invicto y recibía en Peña y Arenales la visita de All Boys.

Como si fuera imprescindible opacar el dolor de la derrota en el mundial, Banfield descargó sobre los albos su poderío y como diríamos en la canchita le pintó la cara, le hizo ocho y dejó zapatero a la visita. Oscar López convirtió nada menos que 4 goles mientras que los otros fueron obra de Roberto Zárate, Jorge Raffo de penal, José Herrera y Adolfo VasquezHistórica goleada en el Florencio Sola, gran campaña y el objetivo de Suarez cumplidos al término de la temporada.

Hoy, casi 50 años después se vuelven a ver las caras, un poco más maduros y seguramente más parejos, pero, sobre todas las cosas, con el orgullo y grandeza de escribir un nuevo capítulo,  esta vez, nada menos que en Primera A.