Dante Panzeri es un periodista deportivo argentino fallecido en 1978 que siempre supo remarcar como él veía al fútbol y como debía jugarse. Si bien tenía una teoría que muchos seguramente compartimos bajo la frase y el libro “dinámica de lo impensado” o “el fútbol es picardía”, pocos equipos del mundo pueden copiar este pensamiento, pero actualmente y hablando de Argentina, muchos clubes merecen ser criticados por su fútbol pero Boca Juniors se encarga por estas épocas en ser el referente y por eso lo tomamos como ejemplo.
El conjunto de Bianchi no juega a nada, hace meses que no lo hace y no sabemos cuando podría volver a ser lo que algún día fue y salvo 4 o 5 jugadores del plantel, no se salva nadie. Rescatamos de este barco que cada vez se hunde más a Orión, Sánchez Miño, Blandi y al gran Riquelme, después paremos de contar, todos están en deuda con los hinchas y con una institución tan prestigiosa.
Esa picardía de la que habla el autor en su libro no incluye a ningún futbolista de Boca, basta con mirar a los defensores para darse cuenta que son muy limitados para jugar a la pelota. Franco Sosa, Cellay, Albín, Caruzzo, Chiqui Pérez, Burdisso y podemos seguir nombrando, a ninguno de ellos se les cae una idea, no saben como defender, no aprenden y definitivamente no son jugadores para un equipo tan grande como el xeneize, no lo son. No se puede tener un penal en contra por partido, no hay forma de entenderlo, algo estás haciendo mal (por no decir todo), encima son faltas muy infantiles, muchas se pueden evitar, la picardía a cada uno de ellos les queda lejos y es difícil de alcanzar. Ninguno sale a anticipar al rival, por el contrario se dejan anticipar y le ganan fácil, hay miedos, toda la defensa tiene temor porque saben que pierden.
No hay estrategia o táctica posible, se juega bien o se juega mal, es simple. Estos muchachos hacen todo mal, no juegan a nada y el mayor objetivo que tiene el equipo es “impedir jugar” pero no sabe como hacer para cambiar esa idea mediocre que tienen sobre el fútbol de hoy en día. Todos quieren copiar al Barcelona, al Borussia Dortmund (que lo hace muy bien también) y podemos nombrar algunos pocos más, pero nadie sabe como hacerlo y a veces es muy simple. Necesitas solo una cantidad limitada de buenos jugadores y otros que se adapten a los mejores para crear un buen equipo, la paciencia se pierde fácil, en el conjunto culé por citar un ejemplo, podemos ver un partido y enseguida darnos cuenta que tuvo la pelota en sus pies durante el 80 % de los 90 minutos, pero a pesar de seguir 0 a 0 no se desesperan, siempre esta primero jugar e intentar de esa manera, saben que en cualquier momento te ganan ese. Nada de eso pasa en Boca.

“El dribling, el esquive, la gambeta, el amago, son ingredientes de la picardía”, decía Panzeri. Salvo Riquelme cuando se ilumina, ¿quién hace algo distinto en este plantel?, nadie. Como marcaba el periodista hace 40 años (como si tuviera una bola de cristal de lo que se vendría para el fútbol argentino), los jugadores son todos disciplinados futbolísticamente hablando, no hay con que darle y eso está muy mal.
Bianchi no tiene la culpa de nada o eso creemos, son los mismos jugadores (salvo algunos) que estaban con Falcioni. Pero no podemos culpar al actual DT por lo que hace su conjunto en un terreno de juego, tal vez es hora de reconocer que Julio Cesar no era el brujo del equipo y tal vez el problema siempre fueron los jugadores de Boca, tipos que perciben un muy buen sueldo, de los mejores pagos del país, otros que llegan como estrellas y con pretensiones elevadas y no pagan con fútbol todo lo que exigen. Y no damos nombres, los hinchas saben.
No queremos entrar en comparaciones extremas con equipos tremendos como los que nombramos anteriormente, pero de alguna manera u otra nos lleva a decirlo, Boca juega horrible, mal es poco y Dante con este fútbol se hubiera matado, un tipo que siempre tuvo una idea clara de como jugar a la pelota, de lo que estaba bien o mal, un crack por donde se lo mire. Me niego a hablar de lo famoso “impensado” porque perderíamos el tiempo, el xeneize no tiene dinámica y mucho menos impensada.
“Las canchas están llenas de planes, palabras, publicidad… y casi vacías de jugadores”, compartimos, Boca, hoy por hoy es eso.



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