100 partidos, y pocas flores. Por no decir casi ninguna. Rogelio Gabriel Funes Mori es un milagro en sí mismo. No por lo bueno, ni por lo malo, sino por todo. Es el jugador que más amor-odio y hasta una muestra de compasión genera en el fútbol argentino, sin dudas. Su torpeza hasta da ternura, sus goles son gritados acompañados de puteadas y su ininteligible bicicleta es seguida con una mezcla de asombro e ira por los espectadores. Ese es Funes Mori, el “Melli”, el “9” de River que este domingo cumplirá ¡100 partidos! Con esa camiseta, un número exorbitante para el fútbol de hoy.
Como toda promesa, empezó un verano. Dos goles a Boca, en una noche marplatense le pusieron el rótulo de futuro crack. Pero no tardó mucho en mostrar la hilacha. Hay jugadas que definen a un jugador. Errar un mano a mano en La Bombonera, con River perdiendo 1-0 es una de ellas. Si lo hace, es crack, es Ortega, es Crespo, es Saviola, es Cavenaghi, es un jugador que va a servir. Si no lo hace, no es crack. Es un Funes Mori. Como jugador y, ya, como adjetivo.
Hace unos días leí en La-Redó al amigo Burgos, hablando del ascenso de Gimnasia, tema que también tocamos en esta misma web, y él decía que Gimnasia ya se había convertido en un adjetivo. Bueno, Funes Mori también. Hacer un “Funes Mori” es errar un gol imposible abajo del arco. Y Funes Mori, en estos 100 partidos, hizo varios “Funes Mori”.

El último, el más reciente, fue contra Quilmes. Pase hermoso de Cirigliano, Funes la recibe, se mueve bien, desparrama al arquero quilmeño y, con el arco vacío y el reloj marcando 48 y monedas la tira afuera. LA TIRA AFUERA. Sí, son pocas las veces que Funes Mori hace un gol de ese estilo. Poquísimas. Eso, señoras y señores, es hacer un “Funes Mori”.
Tuvo otro muy recordado contra All Boys, en la fecha 13 del fatídico Clausura 2011. Sólo, frente a Nicolás Cambiasso, casi derrotado, lo erró. Iban 6 del primer tiempo y River terminó cayendo 2-0 en el Monumental y puso la piedra inicial de su vía crucis rumbo a la B Nacional.
Funes Mori es también ese que te hace un 2-2 agónico contra Defensa y Justicia y lo grita como si fuese en México ’86, con la mano y a los ingleses. Ah, un detalle, con el estadio completamente vacío. Es ese que se besa el escudo de “Adidas” porque cree que sigue usando la camiseta que tenía el escudo en el medio, contra Unión. Ese ese que es capaz de tirar una doble bicicleta contra un rival y errar el pase más sencillo. Ese ese delantero que parece haber alquilado un departamento en la calle Off Side, o mejor dicho comprarlo, en cómodas cuotas.
Sin embargo, como algo inexplicable tal vez, Funes Mori resiste en River. No se va, no lo venden, sigue acá. Se habla de una oferta millonaria de 8 palos del Benfica que Daniel Passarella rechaza porque quiere más. Dice su propio padre que no vale ni 200 pesos, suena en el Barcelona, aparece un intéres de México, Cappa lo respalda, Jota Jota también y Almeyda, el que más tuvo adelante –Cavenaghi, Domínguez y Trezeguet- también lo puso. Y lo puso en momentos clave. ¿Se irá está vez? Imposible saberlo.
Funes Mori recibe elogios de Ramón Díaz, un nueve tremendo. De Carlos Luna, el goleador de River en este torneo y hasta de Gabriel Batistuta, el máximo goleador de la Selección Argentina. Trezeguet le habla y lo aconseja, Francescoli le pide que se calme y no son pocas las voces del fútbol que se alzan diciendo que Funes Mori “tiene condiciones”. Ese es Funes Mori, un tipo que semana a semana acrecienta su leyenda de anti-héroe de River y se compara, a sí mismo, con Walter Silvani, otro que tenía la misma condición.

Pero Funes Mori también es un jugador de un sacrificio inquebrantable. Un chico que no hizo divisiones inferiores, que salió de un reality show de Estados Unidos, que está de novio con la hermana de Mauro Díaz y que, también, tiene una fortaleza mental envidiable. Cualquier otro jugador del que se dijeran las cosas que se dicen de Funes Mori se quebraría. Funes, no. Sigue yendo. Quizás no termina de dimensionar todo lo que se dice de él, tal vez no se da cuenta o hace oídos sordos, no lo sé. Pero Funes Mori podrá ser malo, podrá ser gracioso y podrá ser hasta un milagro, pero jamás negoció su esfuerzo y tozudez. La misma que lo hace llegar a 100 partidos, con 22 goles, con la camiseta donde pasaron “9” de la talla de Alzamendi, Ramón Díaz, Fernando Cavenaghi, Radamel Falcao, Gonzalo Higuaín y Enzo Francescoli, por nombrar unos pocos. Funes sigue en Núñez.
Javier Mascherano, por ejemplo, llegó a jugar 46 partidos en la primera de River. El que más cerca estuvo de Funes Mori, de los últimos que han salido de las inferiores del “Millo” fue Augusto Fernández, quien llegó a 64. Después, ni Lucas Ocampos (39), ni Erik Lamela (36), ni mucho menos Gonzalo Higuaín (28), llegaron a estar cerca de esa cifra. Funes Mori sí. Miren a Eder Álvarez Balanta. El defensor colombiano lleva menos de 10 cotejos en Primera y ya se lo quieren llevar. Radamel Falcao aguantó bastante también: jugó con Merlo, Passarella y Simeone. Ninguno, sin embargo, llegó al centenar de partidos en Primera.
Un Funes Mori que, en el último tramo del ascenso fue vital. Golazo a Boca Unidos para un 2-1 que valió su peso en oro. A él le cometieron el penal que Domínguez desperdició contra Patronato y él habilitó en los dos goles de David Trezeguet ante Almirante Brown e incluso cedió la pelota que derivó en el penal que le hicieron a Martín Aguirre. No tengan dudas, Funes Mori fue el jugador más valioso que River tuvo en el tramo final de su campaña en la B Nacional. Claro, si de luchar contra presiones, molinos de vientos y nervios se trata, Rogelio está mandado a hacer.
Sigue, con una voluntad inquebrantable, ahora devenido en una especie de volante por izquierda, aguantando la pelota, abasteciendo a Luna o Mora, y tratando de juntarse con Iturbe y Ledesma. Quizás con menos obligaciones frente al arco, pero con más necesidad de luchar. Ahí lo puso Ramón Díaz y Funes, a su manera, despertando insultos, agarradas de cabeza y maldiciones, cumple. Asistencia para Lanzini en el gol que abrió el camino frente a All Boys, gol ante Unión de cabeza y posterior elaboración de la jugada del 2-2 con un pase preciso y quirúrgico cortando la cancha para Mercado que la puso en la cabeza de Mora -¡Ahí están las condiciones! Y ante Rafaela no pudo convertir, pero volvió a completar los ’90. Para Ramón Díaz es importante, aunque aún no haya podido enseñarle a definir y no parece que sea posible que Funes aprenda.

Quizás la historia de Funes Mori sea esta. Sacrificio 50%, Offside 30%, biciletas 10% y goles otro 10%. Pero lo que nadie puede negar es que Rogelio Gabriel Funes Mori, que a esta altura parece una causa perdida, llegó a 100 partidos en la primera de uno de los clubes más grandes del país. Está claro, River no es el que era hace unos años, pero igual, algún mérito debe tener ese delantero desgarbado, con una cara no muy agraciada, alto, de buen físico y que aún no aprendió, o no le avisaron, que River cambió el modelo de su camiseta y el escudo de la institución ya no está más en el medio de la camiseta.
Ese es Funes Mori, el de los 100 partidos, el que hace “Funes Moris”. Un milagro en sí mismo. Tómenlo o Déjenlo. ¿Festejará su propio centenario con un gol ante Argentinos? Parece impropio de Funes Mori, pero con él, nunca se sabe.



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