El superclásico dejó muy poco fútbol, pero entregó un ganador: Boca. El equipo de Falcioni aprovechó todas las dificultades que tuvo River en la ofensiva y con una fuerte defensa se llevó un encuentro aburrido. Sin una idea clara, el conjunto de Matías Almeyda cayó en la red tejida por Boca y perdió 1-0 en el segundo clásico del año disputado en Mendoza. De esta forma, la Copa Luis Nofal quedó en poder de los Xeneizes.

La diferencia de ambos equipos estuvo en el conocimiento. Boca tiene en claro a qué juega. Los de Falcioni saben bien que su base fundamental es la solidez defensiva y que su forma de sacar ventaja es aprovechando al máximo los errores del rival. Por su parte, River no sabe qué hacer cuando no está el Chori Domínguez. La única variante de River ante la ausencia de su 10 parece ser el juego por las bandas, que después de haber pasado 30 minutos se torna muy previsible.
Como en el primer partido, River salió a jugar por abajo. Almeyda se decidió y puso a David Trezeguet junto a Fernando Cavenaghi en el ataque. La idea del técnico era abrir el juego por los costados y que Cave baje a juntarse un poco más con los volantes. El plan duró poco. A los 8 minutos del primer tiempo, el francés tuvo un pinchazo y tuvo que salir. En su remplazo entró el siempre discutido Rogerio Funes Mori. Por su parte, Boca jugó a lo que sabe durante todo el partido; un 4-4-2 trabado, con poca explosión en la ofensiva pero con una línea de mediocampistas dispuestos a meter con el alma. Y así, mientras River intentaba generar situaciones –solo intentaba- el conjunto de Falcioni encontró el gol en la única oportunidad que tuvo en toda la etapa. Pablo Ledesma ganó la posición sobre el sector derecho y, tras un enorme esfuerzo, envió un centro a la cabeza de Pablo Mouche. El delantero sólo la empujó y, en una sola llegada, Boca encontró la ventaja. Minutos más tarde, Cavenaghi tuvo el empate después de una corajeada sobre el sector derecho. No obstante, el disparo se fue por arriba del travesaño. El primer tiempo se presentó aburrido, lento y con pocas situaciones. Pero, Boca aprovechó la que tuvo para ponerse en ventaja.
Ya en el complemento, River se soltó. Aunque lo fue a buscar, sin un generador de juego se fue siempre a los centros cruzados. Sánchez estuvo movedizo durante toda la segunda etapa y con algunas acciones esporádicas se convirtió en el conductor del equipo. Por el otro costado, el Maestrico González no apareció nunca y se lo vio perdido durante todo el partido. Los centrales de Boca se convirtieron en figura; pero ojo, no porque hayan tenido un gran encuentro, sino porque el juego de la Banda siempre fue previsible, entonces Insaurralde, Schiavi y Sauro –en el segundo tiempo- sacaron todo. Claro está, no era muy difícil, ya que River no dispuso de variantes. Ahora bien, a lo largo de la segunda etapa, Cavenaghi tuvo una opción de gol bastante clara tras (cuándo no) un centro del sector derecho. Sin embargo, Cave no alcanzó y la pelota cruzó el área. Después, fueron solos tiros libres en las cercanías del área que no llevaron peligro al arco xeneize.
Por otro lado, Boca también contó con una opción de gol. Luego de un largo pelotazo proveniente del fondo, Ramiro Funes Mori le erró al cálculo y la pelota le cayó a Pablo Mouche, quien se nubló y perdió la chance ante la buena salida de Vega. Después de eso, los delanteros Xeneizes no existieron. El equipo de Falcioni se replegó, defendió muy cerca del área y le entregó la pelota a un River que no le encontró la vuelta.
Boca se llevó la fecha con una fórmula conocida. No jugó bien, pero aprovechó la deficiencia en el ataque de su rival y con una defensa férrea se llevó el partido. Eficacia, concentración y equilibrio fueron las claves del equipo que se fue con la victoria.





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