Por Hugo Mannini, especial para Rock ‘N Ball
El cine se pone de pie para ver el regreso del mafioso más admirado de la historia. Tony Montana, ese homicida cubano que, con su ímpetu y tesón, conquistó Miami…y el mundo, regresa a la pantalla grande junto a su “Scarface”.
Hay una frase en la película que Brian De Palma dirigió en 1983, que pinta de cuerpo entero a este genial y majestuoso asesino y narcotraficante: “The World is yours”. En cristiano, “El mundo es tuyo”. Así se lee promediando el film en un zeppeling publicitario de American Airlines.

Muy a Pecho se lo tomó Tony Montana (Al Pacino), un cubano que entró a Miami asesinando a un político cubano, Emilio Rebenga (Roberto Contreras), durante una escaramuza en Freedom Town, una especie de guetto que Estados Unidos había preparado para los cubanos que eran enviados desde Cuba por Fidel Castro, tras un acuerdo con la administración Jimmy Carter.
Remasterizada y en HD volvió “Scarface” (“Caracortada”, aunque suene bastante feo así) a la pantalla grande. Una interesante propuesta para todos los que sólo la han visto en algún DVD prestado o por el casi difunto Cuevana.
La historia es tremenda. Tony y su inseparable amigo Manny Rivera (Steven Bauer) llegan a Miami y, desde un puesto de comidas en “LittleLa Habana”, pasando por Bolivia, alcanzan la cima del narcotráfico en la zona sur de Estados Unidos.
Claro, esa escalada la consiguió gracias a las traiciones, la muerte, y mucha, pero mucha cocaína, vendida, y, por supuesto, esnifada. Tan arriba llegó Tony que se mareó, y en el ocaso de su poder –de la misma manera que él lo había hecho- terminó baleado por un socio. Pero, claro está, ¿quién te quita lo bailado?



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