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Salgan al sol, paquetes!

¿Quién dijo que todo está perdido? Todavía queda mucho rock & roll.

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No sigan con el verso de la renovación, al menos en esta época. Tampoco digan que el rock y su cultura más fundamentalista esta cada día más frita. Hablemos bien. No le sacamos significados a las palabras, no usemos el término under solamente como el sinónimo más snob para referirse a las propuestas de baja convocatoria.  Salgan al sol, paquetes. Seamos buenos consumidores, estemos atentos y no esperemos a que el micrófono de turno nos muestre qué escuchar. Y si así lo aceptan, después no despotriquen cosas que no son. Revienten. Mucho lo están haciendo (¿sabían?). ¿Quién dijo que todo está perdido? Todavía queda mucho rock & roll.

Para los amantes de los power trío,  en el 2007 se consolidó Eruca Sativa y desde entonces no paran de crecer, rotar y sumar fanáticos. De Córdoba hasta cualquier recoveco que le abran una puerta, la banda de Lula Bertoldi, Brenda Martin y Gabriel Pedernera son de esos que te vuelan la peluca de un saque y producen una arritmia cada vez que los ves sobre un escenario cuando finalizan un tema y arrancan otro.  Con una alta dosis de psicodelia y espíritu indie los chicos de Bicicletas producen el mismo efecto infrapoderoso.

Con la aparición de los loops, el formato canción encontró un poco de agua fresca y Juan Regidor es un maniático enfermizo de dicho aparatito, al igual que el músico, productor y exÁrbol  Matías Chávez Méndez, más conocido como El Chávez que se hace de samplers, sincronizadores y demás artefactos sonoros para  sus reggetones, cumbianchas y grooves de filosofía rockera suburbana.

El folk-rock-pop también tiene sus fuertes bastiones criollos: Shaman Herrera cuenta con sus Hombres en Llamas para darle una vuelta de rosca al género y sonar como una mezcla de Syd Barrett y Violeta Parra al mismo tiempo. En el mismo rango también podemos encontrar a Sr. Tomate o Piettro Viaja al Cosmos con Mariano.

En 2003 salieron varios músicos independientes de la Ciudad de La Plata. Unos de aquella camada fueron los chicos de NormA, con un sonido garage y post-punk. Y si de guitarras filosas se habla hay que nombrar a Utopians: un cuarteto fuertemente influenciado por los grupos de la Nueva York de mediados de los setenta que ya cuentan con dos discos bajo el brazo y una popularidad en ascenso.

Entre tanta oferta jamaiquina cabe destacar el dub de Nairobi, al que el propio Lee “Scrathc” Perry le echo un ojo (y una colaboración). También el reggae y ska tropical de Kulturama con su cuota refrescante de voces femeninas, mientras que para el lado del roots, aunque con una vuelta de rosca, están los nuevitos de Contravos y los marplatenses de Rondamón.

El semillero del rock (por suerte) se encuentra en constante ebullición. Algunos géneros quizás tardan más que otros a la hora de renovarse, pero de a poco llegan. De lo contrario mutan, toman prestado sonidos para fusionarse con ciertas trovas. Los circuitos off se caracterizan por ser más ricos y explorarlos lleva a despojarse del estado de stand by.