Cuartos. Al menos, hasta que mañana juegue Chelsea, ante Sunderland. Cuartos. El anhelo que será sufrimiento durante los próximos dos meses. Cuartos. Gracias a dos futbolistas que estuvieron en el top five de los más insultados en las últimas temporadas y que no estaban en el radar de Wenger en el inicio de esta campaña: Rosicky y Gervinho. Cuartos. ¿Se puede?
Después de cinco años (sí, cinco años, el mismo tiempo que pasó desde el último título de River, por ejemplo), Rosicky hizo dos goles en un partido. Y gracias a la enorme levantada de Gervinho en los últimos juegos, las ilusiones ahora al menos tienen nombre y apellido, y no son sólo espectros, rezos a san Arséne. Después, claro, nos complicamos solitos: penal para West Bromwich Albion y roja a Mertesacker cuando faltaban 20′, descuento del local y una catarata de cambios defensivos para intentar aguantar un resultado que, hoy, era absolutamente imprescindible.
Problemas, los de siempre: Fabianski tuvo un par de intervenciones seguras, pero se necesita con urgencia un arquero de categoría; Sagná hace 5 años que no tira un centro como la gente, hace 10 que no marca y ahora ni siquiera mete los saques laterales adentro del campo de juego. Por eso, también, el objetivo es salir cuartos…



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