Archivo

Real Madrid-Athletic Bilbao: Fútbol o resultado

Sí, ya sé. Un 4-1 no admite discusiones. ¿O sí? La realidad es que depende del cristal con el que se lo mire. El Athletic Bilbao de Marcelo Bielsa llegó al Bernabeú con una clara idea de juego, parida en los últimos tiempos. Los "Vascos" ya tienen Bielsitis aguda y el Athletic concibe una sola manera de jugar: pelota por el piso, paciencia y pases cortos.

Bielsa hace jugar, Mourinho hace ganar. ¿Con cual nos quedamos?

Así, con esa receta, le ganó con claridad el primer tiempo desde el juego. A los 13', una contra letal hizo que Llorente pusiera el merecido 1-0. Después, el Athletic comenzó a despilfarrar goles, pese a que siempre mantenía el control del juego.

Claro está, el equipo de José Mourinho tiene grandes jugadores, y en una combinación de velocidad, precisión y lujos llegó al empate por intermedio de Marcelo, que definió como si fuera cualquiera de los delanteros de su equipo. Con el 1-1 se emparejó el resultado, pero no el juego. En el juego mismo, el Aleti siguió siendo mejor que su rival.

Sin embargo, en el segundo tiempo, la cosa cambió. Más allá de que el Athletic jamás renunció a su juego, -pelota por abajo, paciencia tibetana para construir jugadas y buscar el juego asociado- el Real Madrid se puso, rápido, 3-1, por intermedio de dos penales que Cristiano Ronaldo, con una frialdad y justeza envidiables, cambió por gol. En el último, encima, el equipo visitante perdió a De Marcos, una referencia en el área, por la ley del último recurso.

Luego, ya sobre el cierre, llegó el cuarto de Callejón, tras un enorme pase de Gonzalo Higuaín. El 4-1 sentenció en goleada la primera visita de Marcelo Bielsa al Santiago Bernabeú y sacó al Real Madrid del apuro en una semana en la que, otra vez, volvió a caer con el Barcelona.

El tema está en quedarse con el 4-1 y tomarlo como realidad única o ver más allá. Aplaudir a un equipo que se plantó en el Bernabeú, que dominó en el primer tiempo, que no tiene ni campeones del mundo ni súper estrellas por una tradición que lleva décadas; un equipo que hizo carne las enseñanzas de Bielsa y se planta en cualquier lado. Incluso, frente al poderoso Fútbol Club Barcelona, al que estuvo a un minuto de vencer.

Hay dos caminos. O se aplaude la efectividad del Madrid, que sufrió todo el primer tiempo un toqueteo infernal o se pondera la enorme actuación del Athletic Bilbao que, con mucho menos material, hizo mucho más para jugar más y mejor que su rival durante 45' y que, aún en la derrota y con un hombre menos jamás revoleó una pelota o recurrió al juego brusco, justificándose en la frustración de una goleada en contra.

El Madrid goleó. Le lleva cinco puntos al Barcelona y se coronó Campeón de Invierno. Cristiano Ronaldo es el goleador de la Liga BBVA y, parece que el Merengue festejará este año, aunque quede una vida. De todas maneras, mejor elogiar y ponderar el juego, la idea y la honradez del Athletic Bilbao que ni 1-4 traicionó su idea de juego. Una vez más, la cuestión es sencilla: ¿se aplaude el resultado o se jerarquiza la manera en que éste se busca? ¿Nos quedamos con los cuatro goles Merengues o aplaudimos a rabiar el primer tiempo del humilde Athletic en la Casa Blanca? ¿Qué eligen? El debate ya está abierto, ahora precisa de opiniones.

Sí, ya sé. Un 4-1 no admite discusiones. ¿O sí? La realidad es que depende del cristal con el que se lo mire. El Athletic Bilbao de Marcelo Bielsa llegó al Bernabeú con una clara idea de juego, parida en los últimos tiempos. Los “Vascos” ya tienen Bielsitis aguda y el Athletic concibe una sola manera de jugar: pelota por el piso, paciencia y pases cortos.

Bielsa hace jugar, Mourinho hace ganar. ¿Con cual nos quedamos?

Así, con esa receta, le ganó con claridad el primer tiempo desde el juego. A los 13′, una contra letal hizo que Llorente pusiera el merecido 1-0. Después, el Athletic comenzó a despilfarrar goles, pese a que siempre mantenía el control del juego.

Claro está, el equipo de José Mourinho tiene grandes jugadores, y en una combinación de velocidad, precisión y lujos llegó al empate por intermedio de Marcelo, que definió como si fuera cualquiera de los delanteros de su equipo. Con el 1-1 se emparejó el resultado, pero no el juego. En el juego mismo, el Aleti siguió siendo mejor que su rival.

Sin embargo, en el segundo tiempo, la cosa cambió. Más allá de que el Athletic jamás renunció a su juego, -pelota por abajo, paciencia tibetana para construir jugadas y buscar el juego asociado- el Real Madrid se puso, rápido, 3-1, por intermedio de dos penales que Cristiano Ronaldo, con una frialdad y justeza envidiables, cambió por gol. En el último, encima, el equipo visitante perdió a De Marcos, una referencia en el área, por la ley del último recurso.

Luego, ya sobre el cierre, llegó el cuarto de Callejón, tras un enorme pase de Gonzalo Higuaín. El 4-1 sentenció en goleada la primera visita de Marcelo Bielsa al Santiago Bernabeú y sacó al Real Madrid del apuro en una semana en la que, otra vez, volvió a caer con el Barcelona.

El tema está en quedarse con el 4-1 y tomarlo como realidad única o ver más allá. Aplaudir a un equipo que se plantó en el Bernabeú, que dominó en el primer tiempo, que no tiene ni campeones del mundo ni súper estrellas por una tradición que lleva décadas; un equipo que hizo carne las enseñanzas de Bielsa y se planta en cualquier lado. Incluso, frente al poderoso Fútbol Club Barcelona, al que estuvo a un minuto de vencer.

Hay dos caminos. O se aplaude la efectividad del Madrid, que sufrió todo el primer tiempo un toqueteo infernal o se pondera la enorme actuación del Athletic Bilbao que, con mucho menos material, hizo mucho más para jugar más y mejor que su rival durante 45′ y que, aún en la derrota y con un hombre menos jamás revoleó una pelota o recurrió al juego brusco, justificándose en la frustración de una goleada en contra.

El Madrid goleó. Le lleva cinco puntos al Barcelona y se coronó Campeón de Invierno. Cristiano Ronaldo es el goleador de la Liga BBVA y, parece que el Merengue festejará este año, aunque quede una vida. De todas maneras, mejor elogiar y ponderar el juego, la idea y la honradez del Athletic Bilbao que ni 1-4 traicionó su idea de juego. Una vez más, la cuestión es sencilla: ¿se aplaude el resultado o se jerarquiza la manera en que éste se busca? ¿Nos quedamos con los cuatro goles Merengues o aplaudimos a rabiar el primer tiempo del humilde Athletic en la Casa Blanca? ¿Qué eligen? El debate ya está abierto, ahora precisa de opiniones.