Cuando Juan Manuel Díaz se elevó y anotó el 1-0 con el que River le ganó a Chacarita por la primera fecha de la B Nacional nada hacia presagiar que al Millonario le iba a costar tanto ganar como local. Más allá que apenas jugó tres partidos en el Monumental (una victoria, un empate y una derrota), ni siquiera jugando en la cancha de Huracán o de San Lorenzo le fue sencillo.
Increíblemente, y contra todos los pronósticos, River juega mejor y es más goleador cuando juega lejos, en esas canchas del “ascenso” que tanto había que temerles. Más allá que la única cancha de “puro ascenso” que visitó hasta acá fue la del modesto Guillermo Brown de Puerto Madryn (4-1 para los de Matías Almeyda), lo cierto es que River hizo pata ancha en el interior del país desde el vamos.

En la segunda jornada visitó Mendoza y se impuso 3-1 y, fuera de Buenos Aires, siguieron los éxitos. Ganó en Jujuy (4-1), Madryn (4-1) e hizo un buen papel en Córdoba (0-0 ante Instituto). Se le complicó, y mucho, con los equipos del Gran Buenos Aires: Empató ante Quilmes, Defensa y Justicia y Merlo y les ganó con claridad a viejos conocidos: Gimnasia y Esgrima La Plata (2-0) y Huracán (2-1), además de Chacarita. Empató ante Ferro y Central y, con los más nuevitos, se hizo un festín: derrotó con autoridad a Desamparados, Atlanta y Guillermo Brown.
El tema es que cuando uno discrimina esos datos entre local y visitante las cifras son extranísimas, tratándose de un club como River, acostumbrado a lucir sus mejores ropas en el Monumental y a remarla fuera de Núñez. Como local, River juega más obligado y presionado. Sabe que tienen que ganar siempre y ese ganar siempre se duplica cuando el juego se da en el estadio Monumental ante no menos de 40 mil socios e hinchas de River.
Más allá que pasaron ya cinco meses, el descenso sigue latiendo en cada rincón del Monumental. Empate es mala palabra y ni hablar de derrota. River sale súper exigido a la cancha, más allá que este equipo no es, ni por asomo, el mismo que perdió la categoría, la presión es la misma.
El Millo está obligado a ser “Deportivo Ganar Siempre”. Debe volver rápido a Primera y, su camino, debe ser un lecho de rosas. Eso se exige desde las tribunas del Monumental y en cada esquina o en cada rincón de la Argentina donde haya un hincha de River. Por suerte, este equipo, parece, tiene jugadores para mancarse esa presión: Fernando Cavenaghi (13 goles en 16 juegos), es el capitán del grupo y a quien menos parece pesarle la mochila. Lo mismo corre para el Chori Domínguez o para Lucas Ocampos y Carlos Sánchez. Al resto, parece, le cuesta.
Es lógico, la herencia es pesada y, además, salvo algunas excepciones (Maidana, Ferrero, Román, Díaz, Arano, Affranchino, Funes Mori) es ajena. Entonces, pesa el doble. River tiene la obligación de volver a Primera. Quedarse un año más en la BN no es opción. El campeonato invicto de Boca no hace más que poner más presión sobre las espaldas de quienes hoy visten la camiseta de River. Y eso, como local, se duplica.
Sin embargo, si uno va a los fríos números, la irregularidad es lo que más impera en River. Pese a que deja la sensación de ser mejor y más temible equipo de visitantes, los números hablan de, casi, una paridad absoluta entre ambas condiciones. Sin embargo, como local, en el Monumental, a River le cuesta.
LOS NUMEROS
- En condición de local River jugó 8 partidos: marcó 18 goles, con la salvedad que siete fueron en el mismo partido (Vs Atlanta, en San Lorenzo) y recibió 9 goles, siendo Aldosivi y Atlético Tucumán quienes más le marcaron, con dos cada uno.
- De visitante, el Millo disputó, también, ocho cotejos. Marcó 14 goles y recibió apenas cinco goles. Goleó dos veces 4-1 (al Lobo Jujeño y a Guillermo Brown) y lució más sólido.
- ¿Qué quiere decir esto? Que River es un equipo con gol, que, por partido, pareciera tener más gol de visitante, porque si no le hubiese metido siete goles al Bohemio, River no habría goleado nunca como local, es más, en esa condición, es cuando más le cuesta revertir los partidos o abrirlos. Por caso, ante Aldosivi, Atlético y Central comenzó perdiendo y Defensa y Justicia logró dárselo vuelta.
- De visitante, en cambio, River casi siempre empieza ganando. Sólo Huracán anotó el primer tanto, ya que después (Independiente Rivadavia, Quilmes, GyEJ y Madryn), siempre empezó ganando, además de los tres empates en 0 ante Deportivo Merlo, Ferro e Instituto.
- River acumula 30 unidades sobre 48 en juego. Como visitante cosechó 16 y registró sus tres empates en 0. Como local cosechó 14 y cayó en dos oportunidades, ante el equipo de Mar del Plata y el de Tucumán.
Ahora, para cerrar el torneo, River se enfrentará a Boca Unidos, en Corrientes y luego ante Patronato, de esa misma provincia, pero en Buenos Aires, en el Estadio Monumental. ¿Podrá ganar como local? ¿Seguirá siendo fuerte de visitante? Lo concreto es que a este River, que marcha a un punto de la Gloria cordobesa, hay una cosa que, concluida casi la primera ronda del maratónica torneo de la B Nacional 2011-12, le sigue faltando: regularidad y equilibrio. ¿Cual es la verdadera cara de este equipo de Almeyda? Una vez más, sólo el tiempo lo dirá.



Comentarios