Cuando la llama de Sudáfrica 2010 se iba apagando y los cañones empezaban a apuntar a Brasil 2014, nadie imaginaba que, promediando el 2013 y con la “Copa Confederaciones” en marcha, gran parte de la población de las ciudades más importantes de Brasil no iban a querer al Mundial en su tierra. Nadie. Pero pasó.
Y pasa. Las protestas son multitudinarias y varios mutan en incidentes y represión de la policía. La presidenta, Dilma Rousseff recién ayer se expresó sobre lo que sucede en su país y dijo “La voz de la calle debe ser escuchada”. Sin embargo, por ahora, ella, su gobierno y la FIFA hacen oídos sordos a los pedidos del pueblo.
En Brasil nadie esperaba esto. En el mundo tampoco. Y en la FIFA menos. Lo que empezó en San Pablo, se expandió a Brasilia donde la presidenta fue abucheada por los 60 mil brasileros que vieron el Brasil 3-Japón 0. Algo estaba mal, y no había tiempo de resolverlo antes que el mundo se diera cuenta.
El “ensayo general” del Mundial estaba en peligro, la gente estaba enojada y estaba dispuesta a mostrarlo. Pero…¿Por qué se llegó a esto? Qué pasó? La campaña viral, que incluye redes sociales, videos en YouTube, bombardeo por Twitter y marchas en las calles de Rio de Janeiro y San Pablo, por ejemplo, tiene que ver con un gobierno que alteró el orden de las prioridades. La protesta es que la gente está pagando los costos del Mundial. Que el colectivo aumenta, que un trabajador de Brasil necesita trabajar 14 horas para costearse el pasaje y, uno en argentina, precisa sólo 1,44 hora. Todo basándose en el salario mínimo, vital y móvil de cada nación.
¿Cuáles son los focos de conflicto? Pasen y vean
– El costo del Mundial situado en unos 30 billones de dólares
– La “limpieza” en las favelas
– La represión a los pueblos indígenas
– El aumento del servicio público
– Brasil no sabe que hacer con sus estadios después del Mundial
– La Confederaciones y la Copa del Mundo costarán a cada brasileño 77, 31 dólares*
*Dato estimado de la cuenta de 15.ooo millones de dólares dividido los 194 millones de habitantes que tiene Brasil, cálculo realizado por la agencia AFP en base a las estimaciones oficiales.
“Cada vez que digo que soy de Brasil, alguien en el grupo en el que esté en ese momento me dicen que va para la Copa del Mundo”, dice Carla Dauden, una bellísima brasilera que, en inglés, con un subtitulado en portugués, explica porqué en varios sectores del Brasil no quieren “Brasil 2014”. Parece joda, pero nada más lejos que eso.
Se habla de un costo de 30 Billones de dólares (o 15 mil millones de dólares, como salió publicado en varios lados). El tema no es tanto el costo, sino que el despifarro –o negociado- queda más en evidencia cuando se ve cuanto se gastó para las últimas tres ediciones de la Copa del Mundo: Japón-Corea 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Las tres costaron 25 billones de dólares, juntas. ¿Entonces? ¿Cómo puede ser?
Brasil es un país cuyo promedio de analfabetismo es de 2,1%, que rankea 85 en desarrollo humano y en el cual 13 millones de personas pasan hambre y otras ciento de miles mueren en hospitales, esperando por asistencia médica…¿necesita más estadios?. Sin embargo, ya se han invertido billones en reformar y construir varios de estos.
Los políticos dicen que el Mundial y los JJOO son los incentivos que el país necesita para andar mejor. La pregunta que se hace Carla Dauden es ¿Qué país necesita un incentivo para cuidar a sus personas?
Además, la hipótesis de que el Mundial genera dinero para el país se cae como un castillo de naipes cuando vemos que…
A) La mayor parte del dinero que se genera por la construcción de estadios, entradas y que viene directamente del fútbol va directo a la FIFA
B) Y el dinero que entre por Turistas, compras, movimiento típico de un evento de esas características ya irá a parar a las manos de aquello que…ya tenían plata
ESTADIOS
Hasta el 12 de junio de este 2013, el diario mexicano Récord, publicó un informe con los cuantiosos gastos que conllevó la remodelación o reconstrucción de algunos de los 12 estadios que formarán parte de la Copa Del Mundo 2014, que comenzará en poco menos de un año.
Actualmente, en la Copa Confederaciones, ya se están usando cuatro de esas doce sedes. Estas son: Río de Janeiro (Maracaná), Brasilia (), Belo Horizonte y Fortaleza.
ESTADIOS Y COSTOS*
Maracaná (Río de Janeiro)// Remodelación// Costo: 404 millones
Mineirao (Belo Horizonte)// Remodelación//Costo: 310 millones
Castelao (Fortaleza)// Remodelación//Costo: 241 millones
Nacional (Brasilia) // Remodelación// Costo: 472 millones
Arena Pernambuco (Recife)// Remodelación//Costo: 247 millones
Arena Fonte Nova (Salvador) // Remodelación//Costo: 275 millones
Arena De Sao Paulo (San Pablo)// Remodelación//Costo: 381 millones
Beira Rio (Porto Alegre)//Remodelación//Costo: 153 millones
Arena Pantanal (Cuiabá)//Entrega Octubre 2013// Costo: 210 millones
Arena Da Amazonia (Manaus)//Entrega Diciembre 2013//Costo: 232 millones
Arena Das Dunas (Natal)// Entrega Diciembre 2013//Costo: 186 millones
Arena Da Baixada (Curitiba)//Entrega Diciembre 2013//Costo: 153 millones
Total: 3264 millones
* Todas las cantidades están expresadas en dólares
Vale remarcar que, según estimaciones oficiales, extraídas de la página web oficial Contas abertas (cuentas abiertas, https://www.contasabertas.com.br), los gastos serán los siguientes:
– Estadios: 3.500 millones de dólares– Movilidad urbana: 4.300 millones de dólares– Aeropuertos: 3.400 millones de dólares– Seguridad: 950 millones de dólares– Puertos: 350 millones de dólares– Telecomunicaciones: 200 millones de dólares
LA UPP: UNIDAD DE LIMPIEZA
La UPP (Unidad de Policía Pacificadora) se encuentra “limpiando” (por utilizar un verbo gentil) las favelas de narcos y criminales, todo pensando en el Mundial. Los están “mudando”. Pero en Brasil creen que es “meter la basura debajo de la alfombra”. Una solución temporaria para un problema mucho más grave. Se los está “escondiendo” no “combatiendo”. Y ahí radica la raíz del problema.

En el video y si uno “bucea” en Internet por detrás de la expectativa, los lujos y el Mundial que ya se viene, se leen denuncias que hablan de un montón de personas están siendo expulsadas de sus casas para darle espacio al desarrollo de los Juegos Olímpicos de Río 2016 o a la propia Copa Del Mundo. No les preguntan, ni los consultan. Simplemente sus casas son “marcadas” y destruídas para el avance de las obras. No reciben dinero, seguridad, ni garantía. Simplemente son removidas, como si de suciedad se tratara.
También están siendo expulsadas y removidas las comunidades indígenas del Brasil. Corridas por la policía y las fuerzas de seguridad, ya que precisas esos lugares. El Centro Cultural indígena, ganado a fuerza de bombas, palos y gas pimienta será convertido ahora en el Museo del Comité Olímpico. Este edificio queda muy cerca del Maracaná.
“No necesitamos estadios, necesitamos educación”
Con todo esto sobre la mesa, con el aumento del transporte como frutilla de la torta, es que los “indignados” de Brasil comenzaron a ganar la calle. Dilma aseguró que “enviaron un mensaje directo a los gobernantes”. Sin embargo, nada hace pensar que Brasil pueda negarse a organizar la Copa Del Mundo del 2014. Ni los Juegos Olímpicos de 2016. ¿Entonces? ¿Qué escuchan?
Rivaldo, un enorme crack de Brasil, figura en el equipo que levantó la Copa en el 2002, aseguró que su país no debería organizar el torneo: “Es una vergüenza estar gastando tanto dinero para este Mundial y dejar los hospitales y escuelas en condiciones precarias“, dijo en su cuenta de Twitter. Rivaldo, como el video de Carla dice, aseguró que “Brasil no necesita ahora la Copa, necesita más salud y educación”.
“No necesitamos que Brasil impresione al mundo, necesitamos mejor salud y comida”
Ya se habían encendido las alarmas por la demora en las obras. La FIFA demostró su indignación y hasta un funcionario del organismo aseguró que Brasil necesitaba “una patada en el trasero” para ponerse en marcha. Llegó la Copa Confederaciones y, en la previa, la Justicia de Rio suspendió el Brasil-Inglaterra por dudas en torno al Maracaná.
En medio de ese panorama que hizo que los medios europeos hablaran de un “suspenso” en la calificación de Brasil en organización, varias ciudades como Brasilia, Río, Belo Horizonte y Porto Alegre, son epicentro de multitudinarias manifestaciones y protestas. Las cuatro ciudades están llamadas a ser sedes de la venidera Copa del Mundo, que debería empezar en menos de un año.
Aunque el clima social en Brasil no sea el más adecuado y se parezca más a la Argentina del 2001 que a un país que espera, ansioso, la llegada del Mundial: Escenas de caos, saqueos, vandalismo y todo respondido con una brutal represión.
La mayoría de los que hoy se levantan en Brasil (más de 200.000 personas) son jóvenes indignados con Dilma y su gobierno, de corte más bien populista, pero que está tomando medidas claramente elitistas, obnubilado por las luces de tener un Mundial en casa, después de aquella experiencia de 1950.
“No necesitamos fiestas, necesitamos gente con trabajo y vidas sustentables”
Desde las masivas protestas de 1992, contra el gobierno de Fernando Collor de Mello que el pueblo brasilero no salía a las calles en este número y con esta decisión. Brasil no es un país acostumbrado a ganar las calles. Pero la indignación por el gasto público que la Copa del Mundo acarrera, y lo que se desatiende por el mismo ha llegado al punto de llevar a los brasileros, sobre todo a los más jóvenes, a gritar su descontento, en protestas que han sorprendido al mundo entero.

Para colmo, Joseph Blatter, algo distanciado de Brasil por la demora en las obras, se vio obligado a subirse al mismo barco que la mandataria, le tiró nafta a la hoguera, cuando aseguró: ““El fútbol es más fuerte que la insatisfacción de la gente”. Y, no conforme con esto, minimizó la protesta a la que calificó como que “están usando la plataforma del fútbol y la presencia de la prensa internacional para dejar en claro ciertas protestas”.
Así las cosas, Brasil vive el clima de Mundial en medio de un estallido social que puede sorprender al resto del mundo, pero no debió tomar por sorpresa a Dilma y a sus gobernantes. Las demandas son claras, el reclamo es justo, ¿Qué harán ahora?
Acá te dejamos el video de Carla Dauden. Prestale atención, además de a lo que dice ella, al final. Los últimos dos minutos son de un discurso de Rousseff cuando habló de cómo esperaba el torneo Brasil. Lejos de aquella pintura oficial, ¿no?




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