Laurens Hammond hubiese cumplido 116 años. Quién diseño los controladores de misil guiados durante la segunda guerra mundial probablemente no hubiese imaginado nunca ser un pilar fundamental para la invención del rock progresivo. Mucho menos quemarle el coco y desvelar a músicos como: Keith Emerson, Jon Lord, Ray Manzarek, Richard Wright, Rick Wakeman o nuestros Ciro Fogliatta y Carlos Cutaia.
Corría los años 30 cuando a Laurens se le ocurrió probar suerte con un nuevo invento. Luego de darse maña y crear un reloj calendario y promover unas técnicas para visualizar películas en formato 3D el ingeniero estadounidense decidió concentrase en el mundo de los órganos eléctricos. Así fue que se hizo de un piano, al que le despojó todo menos sus teclados. Su idea era lograr un órgano de tubos portátil, para que sonase profundo y exagerado, como el reverb de una catedral, para luego consolidarse como la pieza clave y pilar de las bandas de iglesias. Por su clásico timbre y practicidad a la hora de transportarlo, el primer Hammond se convirtió en el remplazo de los grandes órganos de tubos; mientras que su vibrato, el ruido mecánico y el inconfundible click que suena cuando se toca una de sus teclas fueron el su sello de oro.
Los órganos Hammond era furor y de inmediato comenzaron a fabricarse a gran escala. Al poco tiempo apareció su media naranja: el amplificador Leslie quién le quitó un poco ese sonido clásico a órgano de iglesia para sumarle una cuota de chorus o trémolo. Pese a que Laurens nunca estuvo de acuerdo con esta fusión los Hammond con Leslie salían como trompada y ya comenzaban a revolucionar las bandas de rock, jazz, blues y funk.
A principio de los ’50 el invento de Laurens parecía estar destinado a los músicos de raza negra pero poco a poco los rockers ingleses se empararon de esta movida oriunda de los Estados Unidos y la trasladaron a sus grupos. Alan Price con The Animals fue uno de aquellos pioneros que convirtió el Hammond en moneda corriente dentro del rock y protagonizó una apertura musical con nuevos instrumentos y libertades. Los solos de “Picture of Home” o “Highway Star” de Deep Purple o las miles de experimentaciones y puestas de Keith Emerson son frutos de aquello. Pieza clave en discos de The Beatles, Génesis, Focus o Pink Floyd, el Hammond resiste en el tiempo y se vuelve un artilugio, tanto que a la hora de los créditos se le sigue dando una mención especial. Ícono del rock progresivo. Pese a que ahora su licencia haya quedado en manos de la empresa japonesa Suzuki, Hammond seguirá siendo del medio. Marche un C3!




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