
La reacción de la gente de River frente a la floja definición de Rogelio Funes Mori, el sábado ante Gimnasia, parece exagerada para quienes no son hinchas millonarios, pero todo tiene un porqué, y en algunos casos la paciencia se agota de a poco.
El último gol que Funes Mori anotó de cara al público fue en el Apertura 2010 (frente a Defensa y Justicia anotó pero no había espectadores) cuando a River aún lo dirigía Ángel Cappa. Es cierto que con los dos superclásicos que hubo en medio, la promoción, y el descenso, esto parece historia antigua, pero así fue. Arsenal fue la víctima del juvenil millonario y un Monumental colmado el escenario.
Quien acostumbra ir a una cancha, ya sea popular o platea, sabe lo que significa la previa, el camino al estadio, la salida del equipo, mandar mensajes de texto para saber si fue offside o no, el entretiempo, los últimos minutos y el post partido. No es apagar la tele y a otra cosa. En esas cosas, entre otras, está el fastidio riverplatense con Funes Mori. El “¡Me vengo desde la otra punta de la ciudad y este se morfa un gol con el arco vacío!” habrá retumbado en más de una garganta en Alcorta y Udaondo.
¿Poca paciencia? ¿Escasa tolerancia? No señores, si se escucharon murmullos y hasta se dudo de la vigencia en el Clausura pasado cuando Martín Palermo acumuló 953 minutos sin convertir (rompió la racha con Huracán), y eso que es, para algunos, el ídolo máximo Xeneize. Está claro que Funes Mori no tiene los pergaminos que acarrea sobre su espalda El Titán, y directamente proporcional a ellos son la santa paciencia y la solicitadísima tolerancia de nuestro fútbol.
Es cierto que después de abrir el marcador con ese brutal zurdazo el delantero millonario jugó “otro partido”. Con mayor confianza y sabiendo que el triunfo llegaba a Nuñez de su mano.
Más de un año tuvo que esperar el que apoya la cola en la butaca o el que salta en los escalones de la popular para gritar un gol del mendocino. 377 días fue el primer plazo, ahora los hinchas millonarios desean que se repita semana tras semana.



Comentarios