Por: Agustín Oviedo
Hace un par de horas Estelares despidió el 2011 a todo trapo en La Trastienda Club. Para calmar la ansiedad y calentar el ambiente, el show arrancó temprano con la presencia de Diego García, guitarrista ibérico de Andrés Calamaro.
El trío no sólo demostró que estaba lejos de ser “la banda del violero de”, sino que además exploró con virtuosismo diversos géneros musicales como el blues, el jazz y el country y hasta tuvo tiempo de hacer un popurrí de rock nacional que incluyó dos hermosas versiones de “Durazno Sangrando” del “Flaco“ y “Ojos de videotape” de Charly.
Ya con la banda soporte nuevamente en los camarines y con el telón otra vez cerrado, el público se empezó a impacientar, aunque cabe destacar que la espera valió la pena.
Exactamente media hora después que el español abandonara el escenario, se apagaron las luces y empezó el show. Los Estelares nos llevaron a pasear por sus 16 años de trayectoria y demostraron porque son una de las bandas de mayor crecimiento dentro de la escena local.
Sin abandonar la clave pop-rock se pueden escuchar en sus canciones influencias que van desde el tango y el post-punk hasta el folk americano, todo vehiculizado por la expresividad única (y un poco mutante) de la increíble voz de Manuel Moretti. No falto ninguno de los temas ya clásicos de la banda: “200 monos”, “Un día perfecto”, “Campanas”, “Mariposas”, “Mascaras”, “Cristal”, entre otros.
El momento inolvidable del show, fue sin duda en medio de “Aire” cuando empezaron a repartir globos rojos y naranjas (hermoso reemplazo de las bengalas) para que la gente inflara e hiciera volar por el cielo de La Trastienda para completar la fiesta.
El cuarteto oriundo de La Plata se encuentra en pleno proceso de grabación del que será su sexto álbum de estudio, que se espera este en la bateas en marzo el 2012. Álbum que tendrá la difícil tarea de ser el sucesor del éxito de “Una temporada en el amor”.





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