El 26 de junio de 2011, River escribió la página más negra de su historia. El equipo perdió la categoría al igualar 1-1 con Belgrano de Córdoba en Núñez por la revancha de la Promoción(2-0 perdió en el barrio Alberdi en la ida). Ese día, Mariano Pavone, a los 5’, había llenado de ilusión a las almas que colmaron el Monumental, sin embargo, Sergio Pezzota se devoró un enorme penal que podría haber sido el 2-0 y, los nervios, hicieron que la defensa de River le regalará el 1-1 a Guillermo Farré. Después, Pavone pudo haber puesto el 2-1 ,pero Juan Carlos Olave detuvo el penal.
Lo que vino después ya se sabe. Incidentes, la renuncia de un tibio Juan José López y una desmantelación que se llevó desde Juan Pablo Carrizo, hasta Erik Lamela, pasando por Mariano Pavone, Leandro Caruso y Roberto Pereyra. Además, Matías Almeyda colgó los botines y agarró el buzo, para comandar un barco incendiado y a la deriva.

Mientras los diarios escribían ríos de tinta sobre la tragedia Millonaria y la gente pedía la cabeza de Daniel Passarella, la misma noche del 26 de Junio, en el programa de Alejandro Fantino, Nicolás Distasio avisaba al Mundo Millonario que tanto Fernando Cavenaghi como Alejandro Domínguez querían volver al Millo. Ese día, a esa hora, sonó a un chiste de mal gusto.
Sin embargo, volvieron. Los dos. Y fueron los grandes abanderados del River dela BNacional, como lo conoció el mundo. También llegaron Carlos Sánchez y Martín Aguirre, de Godoy Cruz ambos, aunque Martín había jugado en Olimpo ese último torneo. Además explotaron Lucas Ocampos y Luciano Abecasis, que vino a reemplazar al insultadísimo Paulo Ferrari. También se le dio confianza a Ezequiel Cirigliano y llegaron para ese sector de la cancha Nicolás Domingo –la primera incorporación- y Cristian Ledesma. Además de César “Maestrico” González, a quien se lo pensó como reemplazante del “Tucu” Pereyra.

Con los casi 96 millones de pesos que River hizo en el mercado de pases en el perdió la categoría, se pudo rearmar el equipo. Matías Almeyda demostró sus virtudes de manejo de grupo y sus errores como un técnico que aprendió “su” camino al andar y que aún sigue raspándose las rodillas. Ese equipo comenzó a inscribir su página con un 1-0 a Chacarita con un Monumental semi habilitado y lluvioso. Juan Manuel Díaz fue el autor del primer gol de River en la BN.
Luego salió la sanción por los destrozos en el estadio Monumental. La misma fue de cinco partidos, (dos sin público, tres únicamente con socios) y todos fuera de Núñez. En sus primeros partidos, River dio la sensación que iba a ganar caminando el torneo. Tropezó con Quilmes, que se lo igualó en el último minuto y con Defensa y Justicia, que mereció ganarle. No pudo quebrar a Deportivo Merlo y, cuando empezaban a mirar de costado a Almeyda le ganó a Gimnasia, empató con Ferro, le metió siete a Atlanta y se estabilizó. Sin embargo, el equipo, pese a tener el mejor plantel de la divisional, comenzó a sentir fuerte competencia en Instituto, Rosario Central y el Quilmes de Caruso Lombardi.

Cayó la primera derrota, Aldosivi, de Mar Del Plata. De manera sorpresiva le quitó el invicto al Millonario. Luego hubo goleada y hat trick de Cavenaghi en Jujuy y, una semana después, Atlético Tucumán ganó 2-0 en Núñez, en lo que fue el último partido de Adalberto Román en River. Ciclotímico, así fue ese lapso de la temporada para River.
El equipo no volvió a perder hasta que llegó, justamente, Boca Unidos. Ese, en corrientes, quizás haya sido el mejor partido del equipo en la temporada, pero se perdió. Ese mismo fin de semana, Boca salió campeón. Almeyda reconoció ese como el peor del semestre. En el último juego del 2011, River le ganó 1-0 a Patronato, con gol de Carlos Sánchez. Había transcurrido la mitad de la pesadilla y, este nuevo River que se estaba “gestando” al menos ya podía decirse que iba a caminar.

Para el mercado de pases de 2012, River trajo dos refuerzos de categoría. David Trezeguet y Leonardo Ponzio. Ambos vinieron, además de porque River los quería, porque ellos querían. David, del que se escucharon rumores que llegaba “roto” paga con goles las dudas que hay en torno a él y Ponzio, de mal arranque, hoy es el jugador más inteligente y ubicado de los Once.
El receso tuvo el capítulo Superclásico como excluyente. River perdió ambos partidos y las dudas volvieron a Núñez, el 1-1 frente a Brown, en el final de la primera rueda que se postergó hasta los inicios de este 2012, no hizo más que reforzarla.

Sin embargo, el equipo venció a Chacarita, Independiente Rivadavia y Desamparados en fila y volvió la tranquilidad. Claro, Instituto no afloja, y Central y Quilmes están al acecho. Precisamente Quilmes volvió a ponerle un freno al andar de River y le sacó un 0-0 en Núñez. Luego, el Halcón de Varela volvió a superar en el juego, pero no en el resultado (3-3). Para enfrentar a Merlo, Almeyda se arriesgó y puso a los tres hombres de peso juntos: fue 3-0 ante el Charro. Repitió ante el Lobo platense, el pasado fin de semana, pero no pasó del cero.
River, en lo que a River respecta, hace camino al andar. Está en zona de ascenso directo, lleva 9 sin caer, pero aún tiene deudas: no puede ganarle a los de arriba, pero a los de abajo los pulveriza. Así se explica la posición en la tabla de un equipo que no gana, golea. Y que, no pierde, empata. Sin embargo, por el plantel que tiene, debería ser el cómodo líder de la divisional y la realidad es que la está peleando –y muy duro- contrala Gloria, el Canalla y el Cervecero.

¿Y los que descendieron con River? Carrizo está en el Catania, donde ataja de vez en cuando. Alexis Ferrero se fue a Huracán luego de la primera rueda del torneo, Adalberto Román terminó en Palmeiras. Facundo Affranchino se mudó a San Juan, donde juega en San Martín. Mauro Díaz pasó a la UniónEspañolade Chile, donde le está yendo bastante bien. Leandro Caruso volvió a Godoy Cruz, Mariano Pavone se mudó a Lanús, donde recuperó su forma y ya no erra penales. Además, Roberto Pereyra está en Italia, lo mismo que Erik Lamela, a quien Totti señaló como su sucesor en la Roma, donde Erik juega.
Todos rehicieron su carrera, menos Juan José López. El Negro cargó con todo el peso del fracaso en sus espaldas. Es un enorme responsable, pero no el único. Por caso, Daniel Passarella sigue sentado en el sillón de la presidencia. Pasaron nueve meses, todo un parto para River al que aún, si todo sale bien, le quedan 90 días más.

La historia obliga a River a dejar atrás rápido la pesadilla y volver a Primera División, el lugar del nunca debió haberse ido. Sin embargo, la historia que comenzó a escribirse el 26 de junio de 2011 marca que hace nueve meses sucedió lo imposible: River descendió y ahora, pelea por volver. De todas maneras, jamás se olvidará la página más negra de la dorada historia Millonaria.



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