¡Traigan nueves, goles sobran!, parece ser la respuesta de Nicolás Blandi a la llegada de Santiago Silva; es que gracias a un nuevo doblete suyo (ya le había hecho uno a Colón y otro a Rafaela) Boca derrotó a River por 2-0 en Chaco y se quedó con un Superclásico histórico: El primero desde que River juega en la B Nacional.
Boca ganó con las armas que lo llevaron a ser campeón: solidez, contundencia, y capacidad para enfriar el partido. Por el otro lado, el envión anímico que traía River luego de derrotar a Racing en Mar del Plata no fue suficiente para quedarse con la victoria.

Sin embargo, el que comenzó con todo fue el Millonario. Arrancó dominador del juego, presionando la salida de Somoza en la mitad de la cancha, y provocando desorden en el tan ordenado Boca de Falcioni. Así fue que, tras una mala salida de Orión luego de un córner, Cavenaghi tuvo la primera oportunidad, pero le terminó rebotando la pelota para irse afuera. Más tarde tuvo una doble chance Funes Mori pero tampoco pudo convertir. El conjunto de Matías Almeyda se hacía cargo del manejo del encuentro, con un Domínguez en gran nivel ubicándose siempre a la espalda de Somoza y tratando de juntarse con Cirigliano en la salida de su equipo desde abajo.
Pero cuando parecía que River se llevaba a Boca por delante, apareció el campeón para darle un duro golpe en la primera posibilidad de tuvo. Mouche recibió en off side un pase de Sosa, escapó en velocidad y envió un centro perfecto a la cabeza de Blandi, que puso el 1-0 con un tremendo cabezazo.

Luego del gol llegaría la clave del encuentro. Boca se tranquilizó, y Ledesma empezó a transformarse en el líder futbolístico de su equipo. Por el otro lado, River comenzó a desesperarse. El Chori Domínguez le convirtió una infracción a Ledesma desde atrás y se ganó la tarjeta amarilla. El diez reaccionó de muy mala manera y luego de su reclamo, Abal lo terminó expulsando para clavarle un puñal al corazón futbolístico de River. De ahí en más, Almeyda perdió al único generador de juego que tiene su equipo y Boca se sintió más a gusto que nunca con el nuevo mapa que planteaba el encuentro.
Para el segundo tiempo ingresó Trezeguet y César González, pero a River le costaba generar fútbol. Cavenaghi se tiraba atrás pero no encontraba la pelota, Funes Mori se movía pero sin profundidad, y sólo Sánchez por la derecha –su puesto natural- era lo mejorcito de su equipo.

Boca mostraba uno de los puntos de su consagración en el Apertura: meter los partidos en el freezer luego de ponerse en ventaja. Con la clásica solidez defensiva, con un equipo muy compacto que salía rápido de contra, Boca se sintió a gusto con el encuentro y dejó a River sin ideas para poder emparejar el trámite del partido. Ni la roja de Roncaglia ayudó para que el Millonario tenga vuelo futbolístico.
Con la ventaja en su poder, Boca contaba con espacios para aprovechar la contra. Y fue a los 33 minutos que el Xeneize sentenció la historia. Una jugada colectiva muy buena del campeón más el centro de Colazo para que Blandi ponga el 2-0 que liquidaba el encuentro.
Así ganó Boca señores, con la fórmula que lo llevó a ser campeón, con la fórmula de Julio César. El domingo se volverán a ver las caras en Mendoza por la Copa Luis Nofal. Por lo pronto, Santiago Silva puede descansar tranquilo, tiene a Nicolás Blandi para cuidarle la espalda.



Comentarios